Conflictos de tierras en Costa de Marfil: las comunidades se defienden ante SIAT y el Estado

Todo comenzó una mañana de agosto de 2011, cuando tres comunidades situadas en la zona centro oriental de Costa de Marfil se enteraron de que una empresa belga, la Société d’Investissement pour l’Agriculture Tropical (SIAT), había llegado a instalarse en sus tierras. Poco después, la empresa de agronegocios llegó a instalarse para implantar un monocultivo de hevea o caucho, sobre 11 mil hectáreas de tierras que las comunidades jamás habían vendido ni cedido y que SIAT no tenía derecho a explotar.

Todo comenzó una mañana de agosto de 2011, cuando tres comunidades situadas en la zona centro oriental de Costa de Marfil se enteraron de que una empresa belga, la Société d’Investissement pour l’Agriculture Tropical (SIAT), había llegado a instalarse en sus tierras. Poco después, la empresa de agronegocios llegó a instalarse para implantar un monocultivo de hevea o caucho, sobre 11 mil hectáreas de tierras que las comunidades jamás habían vendido ni cedido y que SIAT no tenía derecho a explotar.

Cuadernillo: Libre Comercio fuera de nuestras tierras y nuestras mesas

Los alimentos y la agricultura son ejes fundamentales de nuestra vida. La agricultura no sólo es nuestro sustento, sino nuestra cultura y nuestra forma de relacionarnos con la Madre Naturaleza.

Los alimentos y la agricultura son ejes fundamentales de nuestra vida. La agricultura no sólo es nuestro sustento, sino nuestra cultura y nuestra forma de relacionarnos con la Madre Naturaleza.

África exige acciones reales por el clima

Marruecos entregará a Fiyi la presidencia de la Conferencia de las Partes (COP23) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que está teniendo lugar en Bonn, Alemania.

Marruecos entregará a Fiyi la presidencia de la Conferencia de las Partes (COP23) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que está teniendo lugar en Bonn, Alemania.

La descomunal huella de carbono de las poderosas corporaciones de la carne y los lácteos

Tres compañías de producción de carne —JBS, Cargill y Tyson— emitieron más gases con efecto de invernadero el año pasado que toda Francia, y casi tanto como algunas de las mayores compañías petroleras, tales como Exxon, BP y Shell. Pocas compañías de carne y lácteos calculan o publican sus emisiones climáticas. Así que, por primera vez en la historia, hemos calculado las emisiones de las corporaciones relacionadas con la cria de animales utilizando la metodología más abarcadora creada hasta la fecha por la Organización de Naciones Unidas de la Agricultura y la Alimentación (FAO).  

Tres compañías de producción de carne —JBS, Cargill y Tyson— emitieron más gases con efecto de invernadero el año pasado que toda Francia, y casi tanto como algunas de las mayores compañías petroleras, tales como Exxon, BP y Shell. Pocas compañías de carne y lácteos calculan o publican sus emisiones climáticas. Así que, por primera vez en la historia, hemos calculado las emisiones de las corporaciones relacionadas con la cria de animales utilizando la metodología más abarcadora creada hasta la fecha por la Organización de Naciones Unidas de la Agricultura y la Alimentación (FAO).  

Biodiversidad 94 / 2017-4

El propósito inicial de los tratados de libre comercio fue ser candados que impedían o revertían cualquier modificación de las llamadas reformas estructurales del Banco Mundial y del FMI, que desmantelaron las políticas públicas que durante años definieran un cierto horizonte de desarrollo con justicia. Hoy los TLC bilaterales o multilaterales, propugnan un interminable desmantelamiento jurídico de las leyes que impulsaban derechos colectivos y protegían ámbitos comunes, los territorios de los pueblos originarios y campesinos, sus tierras, semillas, aguas, montañas, minerales y bosques. Brindan a las corporaciones acceso a nuevos mercados, derechos de propiedad intelectual, telecomunicaciones y energía. Permiten una devastación ambiental sin precedentes; la precariedad laboral cercana a la esclavitud les es crucial. Los gobiernos signatarios son forzados a reformar y volver a reformar sus leyes con compromisos vinculantes para no dar marcha atrás.

El propósito inicial de los tratados de libre comercio fue ser candados que impedían o revertían cualquier modificación de las llamadas reformas estructurales del Banco Mundial y del FMI, que desmantelaron las políticas públicas que durante años definieran un cierto horizonte de desarrollo con justicia. Hoy los TLC bilaterales o multilaterales, propugnan un interminable desmantelamiento jurídico de las leyes que impulsaban derechos colectivos y protegían ámbitos comunes, los territorios de los pueblos originarios y campesinos, sus tierras, semillas, aguas, montañas, minerales y bosques. Brindan a las corporaciones acceso a nuevos mercados, derechos de propiedad intelectual, telecomunicaciones y energía. Permiten una devastación ambiental sin precedentes; la precariedad laboral cercana a la esclavitud les es crucial. Los gobiernos signatarios son forzados a reformar y volver a reformar sus leyes con compromisos vinculantes para no dar marcha atrás.

Nuevos acuerdos de libre comercio: La brutalidad de las cadenas transnacionales de suministro, normalizada

Los nuevos acuerdos de comercio, escritos por y para los intereses corporativos, perjudican a los trabajadores, comunidades y al medio ambiente. Las disposiciones de estos nuevos acuerdos de comercio transforman a la mayoría de los países en desarrollo en fuente de mano de obra barata y desprotegida al servicio de las empresas transnacionales. Los derechos laborales están siendo redefinidos de modos que permiten que las compañías transnacionales impongan brutales condiciones laborales. Si estos tratados se firman y ratifican, la única protección legal que quedará en pie será la abolición de la esclavitud. Toda la otra amplia gama de derechos laborales pueden ser descartados por las empresas. 

Los nuevos acuerdos de comercio, escritos por y para los intereses corporativos, perjudican a los trabajadores, comunidades y al medio ambiente. Las disposiciones de estos nuevos acuerdos de comercio transforman a la mayoría de los países en desarrollo en fuente de mano de obra barata y desprotegida al servicio de las empresas transnacionales. Los derechos laborales están siendo redefinidos de modos que permiten que las compañías transnacionales impongan brutales condiciones laborales. Si estos tratados se firman y ratifican, la única protección legal que quedará en pie será la abolición de la esclavitud. Toda la otra amplia gama de derechos laborales pueden ser descartados por las empresas. 

Semillas en Resistencia

Semillas en Resistencia es una animación desarrollada como parte del Documental "Semillas, bien común o propiedad corporativa" realizado en el año 2017 por un colectivo de organizaciones latinoamericanas que trabajan a lo largo de todo el continente en defensa de las semillas nativas y criollas como base de la Soberanía Alimentaria de los Pueblos.

Semillas en Resistencia es una animación desarrollada como parte del Documental "Semillas, bien común o propiedad corporativa" realizado en el año 2017 por un colectivo de organizaciones latinoamericanas que trabajan a lo largo de todo el continente en defensa de las semillas nativas y criollas como base de la Soberanía Alimentaria de los Pueblos.

Turono Karuturi ("Adiós Karuturi" en Anuak)

Los luchadores en defensa de la tierra de todo el mundo celebraron la noticia del fracaso de uno de los mayores acaparamientos de tierras del mundo: la empresa india Karuturi Global Ltd con 300.000 hectáreas de tierras agrícolas en Etiopía. El director ejecutivo, Sai Ramakrishna Karuturi, afirmaba que traería la seguridad alimentaria al cuerno de África mientras se jactaba de que pronto se uniría a las filas de los mayores productores de alimentos del mundo.

Los luchadores en defensa de la tierra de todo el mundo celebraron la noticia del fracaso de uno de los mayores acaparamientos de tierras del mundo: la empresa india Karuturi Global Ltd con 300.000 hectáreas de tierras agrícolas en Etiopía. El director ejecutivo, Sai Ramakrishna Karuturi, afirmaba que traería la seguridad alimentaria al cuerno de África mientras se jactaba de que pronto se uniría a las filas de los mayores productores de alimentos del mundo.

La nueva cara del colonialismo: los acuerdos de asociación económica entre la Unión Europea y África

Desde 2002 los países de África, El Caribe y Pacífico (ACP) negocian un acuerdo recíproco de libre comercio conocido por el nombre de Acuerdo de Asociación Económica (AAE) con la Unión Europea (UE). Si bien se publicitó como la solución mágica que impulsaría la industrialización y el desarrollo de los países del ACP es, en realidad, un acuerdo injusto que está inserto en un ámbito colonial. Aunque no ha sido muy divulgado, el AAE ha enfrentado una oposición permanente en todos los países ACP, sobre todo por su efecto devastador sobre los pequeños agricultores. Los casos de algunos países africanos presentados aquí son ilustrativos de la forma en que las comunidades están luchando para retomar el control sobre sus recursos y proteger sus mercados de la avalancha de alimentos procesados a bajo precio procedentes de la UE, junto con pesticidas y organismos genéticamente modificados.

Desde 2002 los países de África, El Caribe y Pacífico (ACP) negocian un acuerdo recíproco de libre comercio conocido por el nombre de Acuerdo de Asociación Económica (AAE) con la Unión Europea (UE). Si bien se publicitó como la solución mágica que impulsaría la industrialización y el desarrollo de los países del ACP es, en realidad, un acuerdo injusto que está inserto en un ámbito colonial. Aunque no ha sido muy divulgado, el AAE ha enfrentado una oposición permanente en todos los países ACP, sobre todo por su efecto devastador sobre los pequeños agricultores. Los casos de algunos países africanos presentados aquí son ilustrativos de la forma en que las comunidades están luchando para retomar el control sobre sus recursos y proteger sus mercados de la avalancha de alimentos procesados a bajo precio procedentes de la UE, junto con pesticidas y organismos genéticamente modificados.

Biodiversidad 93 / 2017-3

Dedicamos este número totalmente a las semillas: ese tramado de saberes, conversaciones y reciprocidades entre humanos y plantas y entre gente empeñada en mantener un horizonte de justicia y entendimiento mutuo. Por las amenazas que se tienden sobre las semillas (las corporaciones buscan privatizarlas para detentar su diversidad, y robar literalmente la posibilidad de transformación de la actividad campesina), como Alianza Biodiversidad celebramos en Coyoacán, México el seminario: “Semillas: ¿bien común o propiedad corporativa?”. Nos reunimos organizaciones, redes, comunidades y movimientos sociales, de Brasil, Uruguay, Paraguay, Argentina, Chile, Ecuador, Colombia, Costa Rica, Honduras, Guatemala y México. Desde cada lugar compartimos la defensa de nuestras semillas en manos de la gente, manteniendo viva la soberanía alimentaria, la independencia material y moral de las comunidades campesinas y originarias, y de la población en general.

Dedicamos este número totalmente a las semillas: ese tramado de saberes, conversaciones y reciprocidades entre humanos y plantas y entre gente empeñada en mantener un horizonte de justicia y entendimiento mutuo. Por las amenazas que se tienden sobre las semillas (las corporaciones buscan privatizarlas para detentar su diversidad, y robar literalmente la posibilidad de transformación de la actividad campesina), como Alianza Biodiversidad celebramos en Coyoacán, México el seminario: “Semillas: ¿bien común o propiedad corporativa?”. Nos reunimos organizaciones, redes, comunidades y movimientos sociales, de Brasil, Uruguay, Paraguay, Argentina, Chile, Ecuador, Colombia, Costa Rica, Honduras, Guatemala y México. Desde cada lugar compartimos la defensa de nuestras semillas en manos de la gente, manteniendo viva la soberanía alimentaria, la independencia material y moral de las comunidades campesinas y originarias, y de la población en general.

La semilla de la desesperación: las comunidades pierden tierras y fuentes de agua debido a la agroindustria de OLAM en Gabón

“Con estos contratos en los que supuestamente todos ganan, me gustaría saber qué ganan nuestras comunidades, por el contrario, nosotros salimos perdiendo e incluso estamos muriendo a fuego lento.” Con este grito de desesperación describe Célestine Ndong la amarga situación que se vive en Mouilla, Gabón, donde se desarrolla desde hace algunos años el programa GRAINE [semilla en francés].

“Con estos contratos en los que supuestamente todos ganan, me gustaría saber qué ganan nuestras comunidades, por el contrario, nosotros salimos perdiendo e incluso estamos muriendo a fuego lento.” Con este grito de desesperación describe Célestine Ndong la amarga situación que se vive en Mouilla, Gabón, donde se desarrolla desde hace algunos años el programa GRAINE [semilla en francés].

Dos formas de enfrentar y detener la contribución de la ganadería a la crisis climática

No podemos enfrentar el cambio climático sin reducir la producción y el consumo de carne y de lácteos de origen industrial. Infórmate en esta hoja informativa elaborada por GRAIN y el Institute for Agriculture and Trade Policy (IATP).  

No podemos enfrentar el cambio climático sin reducir la producción y el consumo de carne y de lácteos de origen industrial. Infórmate en esta hoja informativa elaborada por GRAIN y el Institute for Agriculture and Trade Policy (IATP).  

El Colectivo de Semillas de América Latina presenta el documental: Semillas ¿Bien común o propiedad corporativa?

Producido conjuntamente por ocho organizaciones de América Latina y editado por Radio Mundo Real, el documental Semillas ¿Bien común o propiedad corporativa? examina las experiencias y luchas de los movimientos de defensa de las semillas criollas y nativas en América Latina desde Ecuador, Brasil, Costa Rica, México, Honduras, Argentina, Colombia y Guatemala.  

Producido conjuntamente por ocho organizaciones de América Latina y editado por Radio Mundo Real, el documental Semillas ¿Bien común o propiedad corporativa? examina las experiencias y luchas de los movimientos de defensa de las semillas criollas y nativas en América Latina desde Ecuador, Brasil, Costa Rica, México, Honduras, Argentina, Colombia y Guatemala.  

20 años de soja transgénica en el Cono Sur de América Latina, 20 razones para su prohibición definitiva

El ISAAA (Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Agro-biotecnológicas) acaba de publicar su informe anual en el que confirma que el Cono Sur de América Latina es la región donde se producen más transgénicos y con la mayor superficie cultivada con un solo monocultivo (más de 54 millones de hectáreas de soja transgénica en Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay y el sur de Bolivia) de todo el mundo.

El ISAAA (Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Agro-biotecnológicas) acaba de publicar su informe anual en el que confirma que el Cono Sur de América Latina es la región donde se producen más transgénicos y con la mayor superficie cultivada con un solo monocultivo (más de 54 millones de hectáreas de soja transgénica en Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay y el sur de Bolivia) de todo el mundo.

Biodiversidad 92 / 2017-2

Dicen las comunidades: “es la hora de los pueblos”, por la necesarísima sensación de saber que lo que haga falta los pueblos lo pueden hacer, si tan sólo los dejaran. Hay por todas partes una renovada chispa de energía que hace que la gente se junte, converse y piense junta. Las comunidades están hartas del despojo, la devastación, la deshabilitación, los engaños, el control, la represión, la violencia y el silencio; hartas de las políticas públicas que les reparten migajas por todo lo que les han arrebatado. De programas que las fragmentan, las seducen y las embarcan en proyectos irrealizables o les imponen la producción industrial de carnes y cultivos, mientras les implantan equívocos alimentarios para que nadie pueda ser libre de trabajar para sí misma y propiciar su propio sustento.

Dicen las comunidades: “es la hora de los pueblos”, por la necesarísima sensación de saber que lo que haga falta los pueblos lo pueden hacer, si tan sólo los dejaran. Hay por todas partes una renovada chispa de energía que hace que la gente se junte, converse y piense junta. Las comunidades están hartas del despojo, la devastación, la deshabilitación, los engaños, el control, la represión, la violencia y el silencio; hartas de las políticas públicas que les reparten migajas por todo lo que les han arrebatado. De programas que las fragmentan, las seducen y las embarcan en proyectos irrealizables o les imponen la producción industrial de carnes y cultivos, mientras les implantan equívocos alimentarios para que nadie pueda ser libre de trabajar para sí misma y propiciar su propio sustento.