El acaparamiento global de tierras en el 2016: sigue creciendo y sigue siendo malo Download PDF Herramientas para este documento

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Autor(a): GRAIN
Fecha: 28 noviembre 2016
Traducciones: Français y English
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GRAIN | 28 noviembre 2016 | A contrapelo, tierra

 

Ocho años después de la publicación del primer informe sobre acaparamiento de tierras, que puso el tema en la agenda internacional, GRAIN publica un nuevo conjunto de datos que documentan cerca de 500 casos de acaparamiento de tierras en todo el mundo.

El acaparamiento global de tierras está lejos de terminar. (Foto: FOE International)

En octubre de 2008, GRAIN publicó un informe llamado “¡Se adueñan de la tierra! El proceso de acaparamiento agrario por seguridad alimentaria y de negocios en 2008”. Este informe expuso que una nueva oleada de acaparamiento estaba barriendo al planeta con la excusa de abordar la crisis global alimentaria y financiera. “Por un lado”, escribimos, “los gobiernos con inseguridad alimentaria, que se basan en las importaciones para alimentar a su población, se están apropiando de vastas áreas de tierras agrícolas en el extranjero para la producción en el exterior de sus propios alimentos. Por otro lado, las empresas productoras de alimentos e inversionistas privados, hambrientos de ganancias, en medio de la profunda crisis, ven la inversión en tierras extranjeras como una importante y nueva fuente de utilidades.”1

En el anexo del informe de 2008, documentamos más de un centenar de casos de estos nuevos acuerdos de negocios con la tierra que, hasta ese entonces, habían estado escondidos en las secciones de negocios de periódicos como el Vientiane Times y el Sudan Tribune. Poco sabíamos que, con sólo difundir y analizar tales noticias, el informe desataría un tsunami de atención global de los medios, activistas sociales y luchadores políticos —por no mencionar los dolores de cabeza para las corporaciones.

Ocho años más tarde, volvimos a revisar los datos provenientes de la infinidad de informes sobre acaparamiento de tierras para la producción de alimentos que hemos estado siguiendo y evaluando. Durante varios de los últimos años, el equipo de GRAIN y colaboradores en diferentes regiones, hemos estado haciendo el seguimiento a los medios y otras fuentes de información diariamente, y publicando los informes sobre el desarrollo del acaparamiento de tierras en una plataforma abierta de publicaciones, farmlandgrab.org. Usamos este sitio de internet como la base para construir este conjunto de datos, compuesto por 490 acaparamientos de tierras que cubren 30 millones de hectáreas repartidas en 78 países.2 Esta nueva investigación muestra que, mientras algunos grandes negocios se han caído por la borda, el acaparamiento global de tierras está lejos de terminar. Más bien se está profundizando de varias maneras; se expande a nuevas fronteras e intensifica los conflictos en todo el mundo. Esperamos que este conjunto de datos actualizado sea una herramienta útil para los movimientos, comunidades, investigadores y activistas que luchan contra el acaparamiento de tierras y defienden los sistemas alimentarios locales y de base comunitaria...

Ocho años más tarde: evaluación general

La visión general que obtuvimos con este ejercicio es preocupante. Primero que todo, la tendencia emergente sobre la que escribimos en 2008 continúa y empeoró. Si bien la mayoría de los países no experimenta actualmente el alza extrema en los precios de los alimentos básicos que provocó levantamientos desde Haití a Egipto en 2008, los precios permanecen obstinadamente altos y el acceso a los alimentos es una lucha diaria para la mayoría de las personas.3 En la actualidad, la situación está agravada por el enorme impacto del cambio climático. Las pérdidas en las cosechas debido al clima extremo han llegado a ser tan graves que, en lugares como el sur de Filipinas, los agricultores están en las calles mendigando por alimento y siendo asesinados por conseguirlo.4 Ahora tenemos aún más evidencia de que la crisis climática es causada no solamente por la quema de carbón y petróleo para transporte y energía, sino por el sistema industrial de producción de alimentos y la búsqueda de utilidades que impulsa su expansión. En efecto, el cambio climático y el acaparamiento de tierras están estrechamente relacionados.

(Foto: David White)

Algunos de los acaparamientos de tierra más escandalosos de los que hemos sido testigos durante los últimos años han fracasado o echado pie atrás por diferentes razones. En 2009, la indignación pública por el proyecto de Daewoo en Madagascar, por 1 millón 300 mil hectáreas, ayudó a derribar al gobierno, lo que llevó a la suspensión del acuerdo de negocios. En 2011, el asesinato del líder libio Mouamar Gaddafi puso término al proyecto de su gobierno de 100 mil hectáreas de arroz en Mali. Otros acuerdos de negocios a gran escala fueron recortados. En Camerún, por ejemplo, después de muchas protestas, el acuerdo de negocio de Herakles fue recortado de 73 mil a 19 mil 843 hectáreas. Algunos acuerdos de negocios han sufrido una metamorfosis hacia formas menos directas de toma de control de la tierra. En Brasil y Argentina, por ejemplo, las compañías chinas que enfrentaban sospechas sobre acaparamiento de tierras por parte de extranjeros, han tratado de elaborar acuerdos para asegurarse la producción provenientes de las fincas, más que comprar las tierras ellos mismos. De manera creciente, estos acuerdos de negocios han sido etiquetados como “inversiones responsables”, pero siguen siendo, de muchas formas, acaparamientos de tierra.5

Mientras que algunos de los peores acaparamientos de tierra fueron archivados o suavizados, numerosos acuerdos nuevos están apareciendo y muchos de ellos son iniciativas “duras” para expandir la frontera de la agricultura industrial. Decimos duras, porque son acuerdos de gran extensión, a largo plazo y están diseñados para evitar las dificultades sufridas por acuerdos de negocios anteriores. La mayoría de la expansión de capitales asiáticos en la siembra de palma aceitera en África y el avance de los fondos de pensión y los conglomerados comerciales para asegurar el acceso a nuevas tierras agrícolas, caen en esta categoría.6 Cada vez más, el ganar el acceso a las tierras agrícolas es parte de una estrategia corporativa más amplia para obtener ganancias en los mercados del carbono, recursos minerales, recursos hídricos, semillas, suelos y servicios ambientales.

A medida que los acuerdos de negocios relacionados con tierras van y vienen, los autores de las leyes y los directorios corporativos trabajan duro tratando de facilitar sus intereses. En lugar de la descontrolada fiebre por tierras de antes, ahora tenemos múltiples “marcos de trabajo” y “directrices” sobre cómo conducir estos acuerdos de negocios y minimizar los costos sociales y ambientales. Sin embargo, todas estas nuevas reglas son voluntarias y ocultan el problema más que resolverlo. Muchos argumentan que la mayor atención política en torno al acaparamiento de tierras ha ayudado a traer la tierra y la reforma agraria de vuelta al debate público en los parlamentos y otros foros legislativos. Pero el principal objetivo del proceso regulatorio es formalizar el mercado de tierras y los títulos de propiedad, lo cual, la experiencia nos dice, terminará en una mayor concentración de la tierra en manos de unos pocos.7

En el lado positivo, algo que ha cambiado radicalmente en comparación con ocho años atrás, es el nivel de resistencia y de movilización que estos acuerdos de negocios han generado. Las personas están ahora más informadas y reaccionando más que nunca antes. Son numerosas las coaliciones y las campañas en contra del acaparamiento de tierras que están ocurriendo a nivel local, nacional y regional. En muchos lugares, estas luchas están convergiendo, y unen a campesinos, grupos de migrantes, pescadores, pueblos indígenas, pequeños ganaderos y otros. Estos movimientos desarrollan nuevas estrategias para desafiar a las corporaciones y gobiernos y construyendo una solidaridad internacional.

Mientras tanto, periodistas y otros trabajadores de los medios de comunicación se vuelven importantes aliados para difundir este tema —es frecuente el gran riesgo que corre su seguridad personal. A medida que crece la resistencia al acaparamiento de tierras, las dificultades y peligros por unirse a este trabajo se intensifican. Los activistas son detenidos y llevados a prisión; los periodistas son acosados con denuncias de difamación e incluso asesinados; y los campesinos y líderes indígenas son asesinados regularmente. Pero este trabajo desafiante, valiente, es crucial si queremos revertir esta avalancha de acaparamiento de tierras y de agricultura manejada por las corporaciones, y crear un movimiento global que al final logre justicia y soberanía alimentaria.

¿Qué nos dicen exactamente los datos?

Nuestro primer grupo de datos sobre acaparamiento de tierras en 2008 mostró unas 100 iniciativas, lanzadas por gobiernos y corporaciones, muchas de las cuales aún estaban en una fase exploratoria en aquel momento.8 En 2012, actualizamos los datos para llegar a 400 proyectos que cubrían 35 millones de hectáreas.9

Los datos de 2016 muestran acaparamientos a gran escala que han ocurrido durante la última década. Estos acuerdos de negocios cubren más de 30 millones de hectáreas en 78 países. Esto significa que el número de acuerdos de negocios relacionados con la tierra continúa creciendo, aunque el crecimiento se ha desacelerado desde 2012. En particular, varios de los más grandes de los “mega” proyectos han colapsado, resultando en una disminución del número total de hectáreas. El problema, sin embargo, no está desapareciendo.

Al igual que con los datos anteriores, ésta no es una lista completa de los nuevos negocios con tierras agrícolas y, como tal, no muestra la escala total del acaparamiento de tierras en el mundo. Los datos provienen principalmente del sitio en internet farmlandgrab.org y dan cuenta solamente de aquellos que:

  • Se iniciaron después de 2006,
  • No han sido cancelados
  • Son dirigidos por inversionistas extranjeros
  • Implican producción de cultivos para la alimentación
  • Involucran grandes áreas de tierra (> 500 hectáreas).

A continuación están las principales conclusiones que hemos sacado de este nuevo y mejorado conjunto de datos, aunque también esperamos y alentamos que otros analicen los datos por sí mismos.

Pese a que fallaron muchos acuerdos de negocio, el problema es real

La conmoción de los primeros años del acaparamiento global de tierras agrícolas ha disminuido. Se han acabado los días de nuevos informes sobre diplomáticos yendo y viniendo desde los países del Golfo para firmar acuerdos por medio millón de hectáreas con países pobres, dependientes de la agricultura. Ya no están muchos de los empresarios oportunistas revendiendo a los administradores de fondos de pensiones las inversiones en tierras agrícolas al otro lado del planeta. También se han ido numerosas compañías que firmaron importantes acuerdos de negocio por decenas o incluso cientos de miles de hectáreas, con ambiciones de convertirse en compañías multinacionales de los agronegocios de primer nivel.

El empresario portugués y piloto de carreras aficionado Miguel Amaral comenzó a comprar tierras de cultivo en 2007. Ahora, sus operaciones en Mozambique se vendieron y su compañía Quifel desapareció de Angola y Sierra Leona.

El grupo Siva, propiedad de una empresa de la India, por ejemplo, acumuló tierras agrícolas cercanas al millón de hectáreas para plantar palma aceitera en unos cuantos años. La compañía ahora está enfrentando procesos por quiebra en Seychelles. En otro ejemplo, Foras, la rama en el sector privado del Islamic Development Bank —que estaba en vías de adquirir 700 mil hectáreas de tierras agrícolas en todo África para un proyecto masivo de arroz— se ha desvanecido. Aún Karuturi, cuya concesión de 300 mil hectáreas en Etiopía lo convirtió en un símbolo de los nuevos propietarios agrícolas, ahora no tiene nada que mostrar. Su negocio de flores en Kenya quedó liquidado y su finca en Etiopía ha permanecido inactiva durante los dos últimos años.

Seleccionamos 126 acuerdos de negocios que fracasaron y los pusimos en una tabla separada. El gran número de proyectos fracasados da fe de la locura que estalló en 2008. Sin importar si el fracaso fue debido a incompetencia, arrogancia, inexperiencia o mala planificación, el colapso ayuda a explicar por qué el crecimiento en el número de negocios con tierras agrícolas desminuyó desde 2012 y por qué el número total de hectáreas también bajó.

La agenda de la seguridad alimentaria es todavía un factor que impulsa los negocios con tierras agrícolas

Como efecto directo de la crisis global de los precios de los alimentos, la oleada inicial de grandes negocios con tierras agrícolas fue impulsada principalmente por una preocupación por la “seguridad alimentaria”. Mucho de la atención de los medios de comunicación en las primeras negociaciones, enfatizó la geopolítica con imágenes de acaudalados sheiks haciéndose cargo de las tierras de campesinos pobres en Mali o Pakistán para exportar alimentos de regreso a sus países de origen. Al analizar nuestra nueva base de datos no es tan fácil llegar a esa conclusión, ya que varios de los acaparamientos de tierra actuales que involucran a compañías de China, Japón o estados del Golfo, poco tienen que ver con las agendas de seguridad alimentaria de sus gobiernos de origen.

La búsqueda de la seguridad alimentaria, sin embargo, no ha desaparecido completamente de la justificación del acaparamiento de tierras. A pesar de las primeras dificultades, los gobiernos del Golfo aún siguen promoviendo la agricultura y la creación o compra de fincas en el extranjero. Hassad Food, por ejemplo, la rama de agronegocios del fondo soberano de inversión de Qatar y una de las firmas pioneras del Golfo en la agricultura en el extranjero —está incluso comenzando a preocuparse por la competencia por la tierra agrícola disponible.10 Cualquiera que dude de la seriedad de las compañías del Golfo debe ver el último video realizado por Jenaan Investment, con sede en los Emiratos Árabes Unidos, sobre su nueva finca en Sudán, que es gigante, de alta tecnología y está operando plenamente.11

China, Japón y Corea del Sur también han mantenido políticas oficiales sobre la agricultura en el extranjero como parte de sus agendas de seguridad alimentaria. Esto se traduce principalmente en apoyo para sus corporaciones nacionales, que no solamente están adquiriendo tierras en el extranjero sino, igual de importante, asegurando el control sobre las rutas comerciales para enviar los productos de vuelta a casa y competir con las grandes corporaciones occidentales en los mercados globales. Las inversiones para la producción de alimentos de China, Japón y Corea del Sur están actualmente concentrándose en áreas más accesibles como Brasil y Australia. Por ello, África ha perdido importancia en el acaparamiento de tierras impulsado por la seguridad alimentaria, pero, como veremos más abajo, es blanco importante de las inversiones del agronegocio.

La expansión del agronegocio es el objetivo principal

Mientras que el alto interés por la seguridad alimentaria ha muerto, la expansión de los agronegocios impulsados simplemente por las utilidades es lo que ahora predomina claramente. La nueva base de datos brinda una clara foto de esto: las compañías integran sus operaciones tanto vertical como horizontalmente. Corporaciones de alimentos como COFCO de China, se expanden al participar directamente en la agricultura. Más empresas entran a los agronegocios y han aumentado los flujos de financiamiento. Geográficamente, las plantaciones se están expandiendo hacia nuevos territorios.

Las plantaciones de palma aceitera por sí solas son responsables de la mayor parte del acaparamiento de tierras en el sector alimentos y agricultura en los últimos años. Mucha de esta expansión es liderada por conglomerados de Asia como Wilmar, Olam y Sime Darby, los cuales están apoderándose de grandes extensiones de tierras en África, así como en América Latina, Asia oriental y el Pacífico. Los gobiernos tienen aquí un papel importante. Están construyendo infraestructura, modificando regulaciones y estableciendo nuevas “asociaciones público-privadas” que facilitan la inversión del sector privado en la agricultura, incluyendo la adquisición de tierras agrícolas. También están firmando nuevos tratados comerciales y de inversión y aprobando paquetes de ayuda orientados a facilitar la expansión de los agronegocios.

El sector financiero es un actor principal

Varios de los actores iniciales del sector financiero actualmente han desaparecido y otros se quedan cortos respecto a sus proyecciones iniciales. El fondo de cobertura Galtere, con sede en Nueva York, es un buen ejemplo. En 2010 anunció que estaba creando un fondo para tierras agrícolas de mil millones de dólares. Galtere compró algunas pocas fincas en Brasil y luego desapareció del mapa.

Pero nuevos actores provenientes del sector financiero están apareciendo todo el tiempo. Muchos están interesados en obtener ganancias a costa de los verdaderos pesos pesados entre los inversionistas institucionales: los fondos de pensiones.12 En 2008, solamente unos pocos fondos de pensiones estaban interesados en invertir en tierras agrícolas. En 2012, varios más mostraron interés. Hoy el número se ha disparado. Los fondos de pensiones son la fuente de la mayor parte del capital detrás de las compañías que están comprando tierras agrícolas globalmente. Algunas, como TIAA-CREF, con sede en EEUU, incluso están operando sus propias explotaciones agrícolas.

Otro grupo importante de actores del sector de las finanzas es el de las instituciones de financiamiento para el desarrollo, los parientes con fines de lucro de las agencias de ayuda para el desarrollo. Las empresas agrícolas aún tienen tiempos difíciles recaudando fondos del sector privado, ya que la actividad agrícola es vista como una inversión riesgosa, por lo que acuden a las instituciones de financiamiento para el desarrollo —muchas de las cuales han adoptado la “inversión en agronegocios” como su principal estrategia para el desarrollo agrícola. Sin la participación de estas agencias, las cuales están invirtiendo en acaparamientos de tierras usando el dinero de los contribuyentes, el número de negocios en tierras sería significativamente menor en nuestra base de datos.

Cuando la sequía golpea, las comunidades que viven cerca de las plantaciones ven cómo se dificulta su acceso al agua. (Foto: New Mandala)

Los paraísos fiscales y las finanzas ilícitas sostienen las grandes inversiones en tierras

Los paraísos fiscales y los flujos de financiamiento ilícito tienen un importante papel en el acaparamiento de tierras agrícolas actual. Si hiciéramos una lista del origen de los inversionistas extranjeros de acuerdo al lugar donde están registrados, los paraísos fiscales como las Islas Caimán o Singapur calificarían como los máximos acaparadores de tierras. Casi todas las empresas que acaparan tierras en Mozambique, por ejemplo, están registrada en Mauricio. Si bien pueden ser legales, estas estructuras extraterritoriales pueden ocultar corrupción, impedir que se conozcan los verdaderos dueños y permitir a las compañías que evadan el pago de impuestos.

Comunidades y organizaciones locales que están en cada uno de los sitios de inversión, son los primeros en notar que las compañías que están acaparando tierras no tienen mucho interés en la agricultura y parecen haber sido creadas para propósitos totalmente diferentes —como lavado de dinero, evasión de impuestos o para estafar a la gente con sus ahorros. Por ejemplo, la African Land Limited del Reino Unido, que armó un sistema para vender tierras agrícolas en Sierra Leona, fue encontrado culpable de engañar a sus inversionistas. Lo campesinos locales y pequeños ganaderos de Senegal, desde hace mucho tiempo, sospechan que Senhuile lleva a cabo lavado de dinero.13 La Kenya Revenue Authority (la agencia fiscal de Kenya) persiguió por años a Karuturi, uno de los mayores inversionistas en tierras agrícolas en Etiopía, por manipular precios de transferencia entre sus subsidiarias.14 No es una sorpresa que muchos inversionistas en tierras agrícolas se encuentren en los Panamá Papers, como el multimillonario ruso Rashis Sardarov que compró extensas áreas de tierra en Namibia.15

Tener pruebas del vínculo entre la inversión en tierras agrícolas y la corrupción, por supuesto, no es fácil.16 En Colombia, el propio Tribunal de Cuentas del gobierno estima que los traficantes de drogas eran propietarios de casi la mitad de las tierras agrícolas del país.17 En Rumania, los tribunales han perseguido a numerosos inversionistas por evasión de impuestos y lavado de dinero. Más recientemente, varios acuerdos de negocios realizados por Rabobank en Rumania están siendo investigados por falsificación y fraude. El gobierno francés incluso tiene sus ojos puestos en dineros oscuros que están llegando al país para la industria vinícola. Ver a los acaparadores de tierras detrás de las rejas, sin embargo, es algo que rara vez ocurre.

Con las cuentas bancarias en el extranjero y las finanzas ilícitas tan estrechamente conectadas a la inversión en agricultura, no podemos sino concluir que los procesos de auditoría y control de antecedentes previos a cualquier compra son una farsa —es fácil afirmar que se hace, pero a menudo son sólo palabras. En Camboya, el gigante del azúcar tailandés Mitr Phol, permanentemente se vanagloriaba de sus estándares de excelencia, todo mientras era acusado de confiscar ilegalmente miles de hectáreas a las comunidades rurales. En 2015, la compañía se retiró por fin de sus plantaciones y la Unión Europea y el gobierno de Camboya intentan ahora auditar sus concesiones. En Perú, la empresa Plantaciones de Pucallpa (principalmente de capitales checos) es parte de la Mesa Redonda sobre Soja Sustentable, que exige a sus miembros procesos de auditoría antes de cualquier inversión, pero está vinculada a la deforestación masiva y a abusos de derechos humanos y, finalmente, se le ordenó cancelar sus operaciones.18 Tan sólo en el último año, Rabobank y TIAA-CREF, quizás los inversionistas en tierras más valorados y, supuestamente, más responsables del mundo, fueron denunciados por acaparamiento de tierras. A pesar de que no cesan de asegurar que sus compras se hacían luego de revisar todos los antecedentes, tanto Rabobank como TIAA-CREF fueron acusados de comprar tierras a empresarios corruptos conocidos por usar el fraude y la corrupción para acumular tierras en Rumania y Brasil respectivamente.

Una mayor concentración geográfica

La amplitud geográfica de las inversiones extranjeras en tierras agrícolas ha disminuido en la nueva base de datos. Solamente unos pocos negocios se han concretado en algunos de los principales objetivos iniciales, como Mali, Senegal, Sudán del Sur, Indonesia, Pakistán, las Filipinas y Argentina. En América Latina, las empresas que estuvieron muy activas algunos años atrás en negocios multinacionales, como El Tejar, Calyx Agro (Louis Dreyfus) y Cresud, no lograron utilidades y finalmente se retiraron. La atención ahora se ha centrado en países donde los agronegocios ya están establecidos y las condiciones legales favorecen la inversión extranjera y las exportaciones (p.ej. Australia) y países donde la infraestructura para la exportación está siendo construida y se pueden comprar a bajo precio grandes áreas de tierra (p.ej. Mozambique). Como resultado, en la base de datos actual se registran menos inversiones en tierras agrícolas en Asia y en las Américas, mientras que las regiones que destacan son África, Europa Oriental y el Pacífico.

También hay visos de una repartición colonial en las inversiones, en la medida que algunos países favorecen la inversión en regiones específicas. Las compañías japonesas, respaldadas por su gobierno, se concentran en el norte de Brasil y Mozambique para la producción de soja. Las empresas de China están comprando tierras de manera agresiva en Nueva Zelandia y Australia, así como también en la zona oriental de Rusia. Las tierras agrícolas del occidente de Rusia son el destino favorito de las compañías europeas, como también lo son Rumania y Ucrania. Las empresas indias prefieren Etiopía, mientras las francesas y portuguesas prefieren sus ex colonias en África. (EUA y el Reino Unido, sin embargo, están en todas partes.)

Los acaparamientos de tierras agrícolas también son acaparamientos de agua

El acaparamiento global de tierras agrícolas va unido al acaparamiento de agua.19 Con unas pocas excepciones, las adquisiciones de tierras en la base de datos incluyen el acceso al agua. En muchos de los casos en los cuales hemos podido ver los contratos —como en Mali, Senegal y Camerún— los derechos de agua y el acceso al agua están explícitamente garantizados en el texto. No obstante, esto no significa que los grandes negocios con tierras están sólo donde el agua es abundante. Un alarmante número de explotaciones de alto consumo de agua están instalándose en zonas donde hay conflictos por el agua. (p.ej. a lo largo del Nilo), aguas arriba de la comunidades dependientes del agua (p.ej. en el proyecto del río Lurio en Mozambique) o sobre reservas no renovables de agua subterránea (p.ej. Sudán). Cuando la sequía golpea, como ocurrió en gran parte de Asia y África, en la primera mitad de 2016, las comunidades que viven cerca de las plantaciones ven cómo se evapora su acceso al agua. Esto es lo que está ocurriendo actualmente en comunidades que viven cerca de las nuevas plantaciones de caña de azúcar en Camboya y en el Valle del Bajo Omo, en Etiopía.

¿GRAIN vs Land Matrix?

Existen numerosas otras bases de datos sobre lo que a veces es llamado —en términos despolitizados— “adquisiciones de tierras a gran escala”. Hoy la más conocida es Land Matrix,20 que fue iniciada por International Land Coalition. Land Matrix es mantenida por investigadores profesionales que trabajan para cinco instituciones de Europa. Frecuentemente usan farmlandgrab.org como fuente y, al igual que farmlandgrab.org, es bastante completa.

Hay varias diferencias entre Land Matrix y la base de datos de GRAIN. Los datos de Land Matrix son actualizados en forma diaria y cambian todos los días. Los acuerdos de negocios que están siendo revisados se retiran de la web durante un periodo de tiempo. Esto hace que los datos en Land Matrix sean algo así como un blanco móvil. Lo que encuentras hoy, no lo vas a encontrar necesariamente mañana. Los datos de GRAIN, por el contrario, son una imagen fija, de un momento dado en el tiempo.

La base de datos de Land Matrix tiene una cobertura más amplia y definiciones algo diferentes. Es cierto que si se quisiera comparar ambas bases de datos, se pueden seleccionar en Land Matrix sólo los acuerdos de negocio que corresponden a los que GRAIN cubre (acaparamientos de tierra de transnacionales para la producción de alimentos, mayores a cierto tamaño). Pero aun así hay discrepancias. Por ejemplo GRAIN incluye los proyectos de biodiesel (excepto aquellos que cultivan jatrofa) como negocios relacionados con la producción de alimentos, porque sabemos que la caña de azúcar, el maíz y el aceite de palma pueden terminar en la cadena de producción de alimentos, dependiendo de los precios de las materias primas al momento de la cosecha u otros factores. Land Matrix, si bien reconoce el destino flexible de estos cultivos, los sitúa en una categoría distinta.

Pero cuando vemos el cuadro general no hay gran diferencia. A comienzos de 2016, Land Matrix incluyó cerca de mil cien negocios representando 38 millones de hectáreas, de las cuales la gran mayoría (74%) eran para alimentos y agricultura.21 Los nuevos datos de GRAIN incluyen 490 negocios que cubren aproximadamente 40 millones de hectáreas, exclusivamente para alimentación y agricultura.

 
Razones para tener esperanzas: la resistencia es creciente

Los datos que tenemos actualmente muestran el alcance y la rapidez con que se están expandiendo los agronegocios. También se destaca cuán ineficientes son estas inversiones en el sentido de cuán poco resuelven la pobreza rural o el hambre global. Pero de manera más importante, muestra la tremenda y creciente resistencia existente que busca detenerlos. Caso tras caso, vemos una firme oposición a estas inversiones por parte de las comunidades locales y las organizaciones que las apoyan. La resistencia se origina en los conflictos por la tierra y los territorios y surge a medida que las compañías destruyen el bosque, profanan y destruyen los cementerios, cercan zonas de pastoreo y contaminan el aire y el agua. Crece a medida que las fuerzas de seguridad se enfrentan con las comunidades y en la medida que los abogados acosan a la sociedad civil, activistas y periodistas. Muchas veces llega a ser fatal y deja a las personas traumatizadas. La presión detrás de estos grandes negocios es intensa y es mucho lo que está en juego para todos los involucrados.

La resistencia y la solidaridad están creciendo. (Foto: Mocase-Argentina)

Grupos de todo el mundo han iniciado campañas para detener el financiamiento del acaparamiento de tierras en sus orígenes, ya sea del Banco Mundial, los gobiernos europeos, fondos de pensiones o accionistas de grandes corporaciones. Algunos de estos esfuerzos han sido exitosos para detener los préstamos (p.ej. Calyx Agro en América Latina) o convertir el caso en una desinversión (p.ej. Ecoenergy en Tanzania), mientras que otros intentan influir en los pasillos del poder (p.ej. los gobiernos que invirtieron en Feronia en la República Democrática del Congo). Algunos grupos se centran en el trabajo legal, ya sea enfrentando a los acaparadores de tierras en los tribunales (p.ej. Wilmar) o creando espacio político público (p.ej. a través de iglesias y parlamentos africanos) para reformar y aplicar leyes a favor de las comunidades. Este tipo de trabajo está ganando impulso, desde Etiopía a Sierra Leona, mientras los activistas aprenden a trabajar con herramientas legales y grupos de apoyo, y a utilizar herramientas de financiamiento comunitario para crear conciencia y apoyo para los líderes comunitarios encarcelados y sus familias.

La resistencia también está creciendo en la medida que las barreras entre diferentes frentes de lucha se están rompiendo. En Senegal, por ejemplo, las organizaciones de agricultores están apoyando a los pequeños ganaderos que son los primeros afectados por algunos proyectos. En Mali, grupos urbanos desplazados por el desarrollo de proyectos industriales son ahora los primeros en viajar a las áreas rurales para ayudar a los agricultores a defender sus tierras. De manera similar, comunidades en diferentes países donde la misma corporación está tomando el control de la tierra (p.ej. Dominion Farm), se juntan para aprender y apoyarse entre ellos, a veces a través de alianzas bien estructuradas (p.ej. en torno a Socfin/Bolloré). Muchos también están participando en luchas más inter-sectoriales, por ejemplo, creando solidaridad entre aquéllos que luchan contra las iniciativas de biodiesel y aquéllos que luchan contra los proyectos mineros.

La resistencia contra los acaparamientos de tierra está al frente de muchas de las luchas sociales de hoy por transformaciones políticas y económicas, poniendo a la defensiva a las corporaciones y a los gobiernos coludidos en el acaparamiento de tierras. Por ello, es de suma importancia no caer en trampas como la “inversión responsable”. Tenemos que mantenernos centrados en revertir la expansión de los agronegocios —deteniendo el problema en sus raíces. Como lo muestra esta nueva investigación, el acaparamiento global de tierras agrícolas es masivo y está extendiendo su alcance a nuevas fronteras. Tenemos que redoblar nuestros esfuerzos para asegurar que más tierras puedan permanecer bajo el control de las comunidades productoras de alimentos.


Para profundizar

PDF:

Haga clic aqui para descargar el PDF de este informe

Haga clic aqui para descargar el PDF del Anexo 1. Tratos relacionados con tierras 2016

Haga clic aqui para descargar el Anexo 2 (en inglés) Discarded land deals 2016 (list of deals that were discarded from the main dataset because they were sold, cancelled or had insufficient recent information)

XLS:

Haga clic aqui para descargar la base de datos de tratos relacionados con tierras en 2016 en formato excel

Haga clic aqui para descargar la base de datos de tratos desechados (en inglés) en formato excel

O vea las tablas abajo*:

*Para las referencias completas, favor de contactar a: grain@grain.org


1 Disponible en: ttps://www.grain.org/e/142

2 Disponible en: https://www.grain.org/e/5607

3 Ver el índice de precios de FAO: http://www.fao.org/worldfoodsituation/foodpricesindex

4 Karlos Manlupig, Germelina Lacorte and Williamor Magbanua, “Cops, farmers clash in Kidapawan; 2 dead”, Philippine Daily Inquirer, 2 abril 2016, http://newsinfo.inquirer.net/777439/cops-farmers-clash-in-kidapawan-2-dead

5 GRAIN, “La trampa de la inversión responsable en tierras agrícolas”, 14 de octubre, 2015, https://www.grain.org/e/5313

6 Ver: GRAIN, “Planet palm oil”, 22 e septiembre, 2014, https://www.grain.org/e/5031 y Rede Social de Justiça e Direitos Humanos, GRAIN, Inter Pares and Solidarity Sweden-Latin America, “Foreign pension funds and land grabbing in Brazil”, 16 de noviembre, 2015, https://www.grain.org/e/5336

7 Ver: GRAIN, “Hambrientos de tierra: los pueblos indígenas y campesinos alimentan al mundo con menos de un cuarto de la tierra agrícola mundial”, 28 de mayo, 2014, https://www.grain.org/e/4956

8 Disponible en: https://www.grain.org/media/BAhbBlsHOgZmSSI3MjAxMS8wNi8zMC8xNl8wMV8zNF80MTNfbGFuZGdyYWJfMjAwOF9lbl9hbm5leC5wZGYGOgZFVA/landgrab-2008-en-annex.pdf

9 Disponible en: https://www.grain.org/e/4481

10 Kamahl Santamaria, “Counting the cost”, entrevista con el CEO de Hassad Food, Al Jazeera, 3 de abril, 2016. http://www.aljazeera.com/programmes/countingthecost/2016/04/food-economics-world-vegan-160402140953750.html

11 Jenaan Investment English Documentary, 22 de diciembre, 2015, https://youtu.be/odsWZGyIMGQ

12 GRAIN, “Pension funds: key players in the global farmland grab”, 20 de junio, 2011, https://www.grain.org/e/4289

13 Ver: CRAFS, GRAIN y Re:Common, “Who is behind Senhuile-Senethanol?”, 8 de noviembre, 2013, https://www.grain.org/e/4815 y http://www.farmlandgrab.org/cat/show/828 para hacer el seguimiento.

14 Las partes, finalmente, llegaron a acuerdo fuera de las cortes. Ver: Tax Justice Network et al., “Comunicado de prensa: Sigue la caída de Karuturi”, 9 de octubre, 2014, https://www.grain.org/e/5055

15 Shinovene Immanuel, “Namibia: Russian Landlord in Panama Papers”, AllAfrica, 13 de mayo, 2016, http://allafrica.com/stories/201605130928.html

16 Ver: CRAFS, GRAIN and Re:Common, “Who is behind Senhuile-Senethanol?”, op cit. (Annex 1: Land grabbing, corruption and corporate crime) for an extensive list of examples.

17 CRAFS, GRAIN and Re:Common “Who is behind Senhuile-Senathanol?”, op cit. (Ver Anexo 1: Land grabbing, corruption & corporate crime)

18 Forest Peoples Programme, “RSPO orders palm oil company to stop work in Shipibo territory in the Peruvian Amazon”, 26 de abril, 2016, http://www.forestpeoples.org/topics/agribusiness/news/2016/04/press-release-rspo-orders-palm-oil-company-stop-work-shipibo-territ

19 Para una mayor colección de artículos sobre esto, ver la sección “agua” de farmlandgrab.org en: http://www.farmlandgrab.org/cat/show/799

20 Disponible en: http://www.landmatrix.org

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21 Althoff et al., “Land grabs' operationalised?”, presentación ante la Conferencia Annual del Banco Mundial sobre Tierra y Pobreza, Washington DC, 14 —18 de marzo, 2016, https://www.conftool.com/landandpoverty2016/index.php/Althoff-674-674_paper.pdf?page=downloadPaper&filename=Althoff-674-674_paper.pdf&form_id=674&form_version=final

 

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