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Autor(a): Andrés Barreda Marín
Fecha: 28 agosto 2002
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Andrés Barreda Marín | 28 agosto 2002 | Biodiversidad - Ago 2002

El Plan Puebla Panamá

Andrés Barreda Marín*

1. El contexto: integración regional, nuevas tecnologías y la disputa por la biodiversidad

El Plan Puebla Panamá (PPP) habla del desarrollo de la región sur de México integrada por los estados de Veracruz, Puebla, Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo; región caracterizada por una profunda pobreza y un enorme despilfarro de riquezas naturales. Pero también habla del desarrollo de los países centroamericanos (Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá), así como de la integración del sureste de México con Centroamérica por medio de una serie de corredores logísticos de infraestructuras de transporte (carreteras, puertos marinos, aeropuertos), comunicaciones (redes de fibra óptica) y energía (electricidad y gasoductos).

Armando Bartra ha señalado con tino cómo el planteamiento del gobierno mexicano, que es quien bautiza este proyecto mesoamericano como PPP, pone ofensivamente en el mismo plano a los países centroamericanos con los estados sureños de la República. Si concediéramos que efectivamente este plan fue elaborado por el gobierno mexicano, sería la primera vez que éste tomara una iniciativa transnacional para influir económicamente de manera tan decisiva en el conjunto del área centroamericana. Pero en realidad hay muchos indicios sólidos de que este plan fue originalmente elaborado por el Banco Mundial (BM), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la CEPAL y diversas universidades estadounidenses, en colaboración con algunos tecnócratas procedentes de los gobiernos y algunos grupos de empresarios de la región.

En efecto, el ofensivo nombre oficial que el gobierno de México dio al programa expresa más bien la esperanza subimperialista de empresarios mexicanos agrupados en torno de Vicente Fox para controlar comercialmente algunas ramas económicas claves de la región (turismo, energía, biotecnología y tal vez parte de la maquila (**) no sólo frente a los intereses de las magras e insignificantes burguesías locales, sino sobre todo frente a los capitales regionales procedentes tanto del sureste de los Estados Unidos como de Colombia y Venezuela.

Sin embargo, en el mediano y en el largo plazos el uso estratégico del istmo México-centroamericano como área de construcción de varios corredores interoceánicos entre el este de Estados Unidos y la Cuenca del Pacífico parece pertenecer, sin disputa alguna, al capital estadounidense. De la misma manera, las diversas formas de privatizar las riquezas biológicas (bancos genéticos in situ y ex situ, así como los conocimientos indígenas sobre la biodiversidad) y las riquezas energéticas del área se han organizado durante los últimos quince años en torno de los intereses estratégicos de las nuevas empresas estadounidenses dedicadas a los bionegocios y de las poderosas petroleras transnacionales.

Del TLCAN al ALCA

El control de la región no nace de la noche a la mañana, 0sino que tiene varios años desplegándose. Además del Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá (TLCAN), que nos subordina férreamente a Estados Unidos, México ha firmado tratados de libre comercio con Costa Rica y Nicaragua, así como recientemente también estableció este tipo de acuerdos con el llamado Triángulo del Norte (Guatemala, El Salvador y Honduras). En la actualidad sólo falta tener un tratado de este tipo con Panamá.

Este conjunto de acuerdos comerciales tiene lugar, además, en el contexto de otros tratados de libre comercio de México con países sudamericanos como Chile, que tan importante papel ha desempeñado en la ruptura de la unidad económica sudamericana impulsada por el MERCOSUR.

Así, pues, el TLCAN le da la oportunidad a nuestro país de funcionar como bisagra para la integración de un conjunto de países latinoamericanos dentro de los planes geoeconómicos y geopolíticos de EUA; constituye de hecho, el punto de partida de todos los procesos de integración comercial y productiva de Centroamérica, el Caribe y Sudamérica.

Se prevé que el Acuerdo del Libre Comercio de las Américas (ALCA), plan estadounidense para el control económico del continente, entre en vigencia en 2005. Este acuerdo no pretende simplemente expandir los términos del TLCAN al resto de América Latina, sino endurecer dichos términos de manera que resulte posible la integración económica exhaustiva bajo el control estadounidense de los recursos naturales estratégicos (biodiversidad, energía, agua y minerales), la agricultura, la industria y los recursos humanos de América Latina. De llevarse a cabo el ALCA, tal como el gobierno de Estados Unidos propuso en marzo de 2001 en la cumbre de Quebec, en pocos años tendríamos un saqueo de los recursos petroleros y gaseros de México, Venezuela, Colombia, etc., de una manera que ni siquiera el actual TLCAN ha permitido.

Hacia el control estratégico de la biodiversidad

Pero la principal riqueza natural de América Latina ya no es el petróleo ni los minerales ni el agua. La principal fuerza productiva del subcontinente es su biodiversidad. Ésta brinda sobre todo nuevas materias primas a la revolucionaria ingeniería genética, la cual no se restringe a la creación de nuevos alimentos, medicamentos, drogas, armas biológicas, etc., sino que incluye la búsqueda de innovaciones tan complejas y estratégicas como la elaboración de microchips biológicos o biochips (con base en el diseño artificial de una nueva estructura celular) al servicio de la electroinformática, así como la posible sustitución y mejoramiento del código binario de los actuales microprocesadores con los mecanismos del código genético.

Mientras la ingeniería genética conforma, por diversas rutas, la punta de lanza del actual proceso de innovación tecnológica, su materia prima general, la biodiversidad, y con ella la región de América Latina incrementan extraordinariamente su importancia estratégica. Se discute si México es la tercera, cuarta o quinta potencia mundial de biodiversidad. La primera, por supuesto, es Brasil -aunque la región internacional de la Selva del Amazonas es mucho más rica-. Se considera a Colombia la tercera potencia mundial después de Indonesia. Pero si consideramos el recurso más allá de las jurisdicciones nacionales, la segunda región en biodiversidad del planeta es el Corredor Biológico Mesoamericano, que se ubica justamente entre Panamá y los estados mexicanos sureños de Oaxaca, Guerrero y Michoacán.

Esta es, pues, la principal riqueza estratégica que está en juego no sólo dentro del Plan Puebla Panamá sino sobre todo dentro del ALCA. Los términos en que se establezca el uso de las riquezas biológicas del Corredor Biológico Mesoamericano como parte del PPP sentarán los precedentes para la apropiación estratégica de todos los recursos biológicos latinoamericanos.

En los actuales debates sudamericanos sobre el ALCA es ampliamente reconocido que el principal objetivo de esta propuesta de acuerdo comercial es el control de las riquezas de América Latina por Estados Unidos y que dicho proceso topa con la resistencia que el capital brasileño (público y privado) opone a la transferencia de sus excedentes hacia Estados Unidos. La amenaza de intervención militar en Colombia rebasa con mucho las intenciones político-militares supuestamente dirigidas al control del narcotráfico y a la contrainsurgencia dentro del país. En caso de no lograr imponerse en 2005 la aplicación del ALCA, Colombia parece ofrecer la mejor coartada para la aplicación de otras medidas más drásticas de control (ya no sólo económicas ni meramente políticas, sino militares) que permitan un acceso directo de los Estados Unidos a los inmensos yacimientos de petróleo, gas, carbón y arenas bituminosas de Venezuela y Colombia, a las reservas de minerales, biodiversidad y agua de la vasta región del Amazonas, así como al control de los mercados sudamericanos y de sus corredores logísticos (land bridges) de acceso a la Cuenca del Pacífico.

Antes de llegar a tales medidas extremas, el PPP podría servir de apoyo a esa palanca estadounidense que pretende fracturar de manera paulatina y menos ruidosa a América del Sur. Tal es el contexto general de los intereses históricos y geopolíticos que tensan la discusión en torno al PPP.

2. Objetivos del Plan Puebla Panamá

El PPP tiene varios objetivos centrales. En primer lugar, trata de organizar la región en corredores de tránsito interoceánico que comuniquen al este de EUA con la Cuenca del Pacífico. Para ello, el BID, la CEPAL y el INCAE1, como asesores de Vicente Fox, han hablado del desarrollo de nuevos ejes de infraestructura interoceánica principalmente en la actual región del Canal de Panamá, en Honduras y en el istmo de Tehuantepec.

Lo que predomina es la nueva necesidad geoeconómica que el oriente de los Estados Unidos tiene en el contexto de la globalización. Entre el río Mississippi y la Costa Atlántica se concentra 80% de la economía norteamericana. En Texas, Oklahoma, el Golfo de México y las montañas Apalaches están asentadas las principales reservas de carbón y petróleo. En la región este se localizan también las principales siderurgias y las fértiles tierras del cinturón cerealero, en la extensa cuenca del Mississippi, donde cae el grueso de la precipitación pluvial de Estados Unidos. No casualmente es en esta región donde se han emplazado el grueso de las ciudades, las industrias y la población del país.

Estas riquezas estratégicas se encuentran poco o nada en el oeste. Con excepción de la franja costera del Pacífico, particularmente rica en el valle de California, el seco oeste es, en su mayor parte, una región de reservas mineras estratégicas -que los estadounidenses ahorran celosamente mientras depredan los recursos mineros de otros países-.

Aunque el actual desarrollo técnico de los medios de transporte (perforación de prolongados túneles, diseño de nuevos motores o empleo de materiales más resistentes y ligeros) ha permitido ahorrar tiempo y abatir costos, el traslado de contenedores con ferrocarriles o vehículos automotores desde el este norteamericano hasta la costa del Pacífico siempre podrá resultar mucho más rápido y barato si se viaja por un territorio menos montañoso.

De ahí la extraordinaria importancia que en la actualidad tiene el puente terrestre que se dirige hacia Los Angeles por la frontera sur con México. El hecho de que exista ahí un corredor más o menos recto, donde las Rocallosas resultan poco elevadas, ha propiciado que en la actualidad se concentre en la zona 70% del tráfico terrestre de los Estados Unidos hacia el Pacífico.

Lo anterior explica la gran importancia de los territorios ístmicos del sur, que no sólo son poco montañosos, sino que, al igual que la frontera de México con Estados Unidos, se encuentran llenos de una barata y abundante población que puede ser empleada para ensamblar mercancías.

Los siete corredores de Ernesto Zedillo

No es casual, pues, que Ernesto Zedillo (ex presidente de México) haya diseñado su Plan Nacional de Desarrollo Urbano 1995-2000 organizando el uso del espacio nacional como siete corredores de tránsito interoceánico que facilitan la comunicación del este de los EUA con la costa norteamericana del Pacífico. En estos siete corredores se planea integrar a los millones de campesinos que serán expulsados de sus tierras para emplearlos en las industrias que ahí se vayan abriendo; sobre todo industria maquiladora que permita ensamblar las mercancías estadounidenses o asiáticas que transitarán velozmente entre los centros dinámicos de la economía mundial.

Estos corredores también funcionarán como arterias por las cuales se moverán las materias primas y los productos de la maquila, como invernaderos de agroexportación altamente productivos, como incineradores de basura altamente tóxica y como canales por donde se extraerán los recursos estratégicos nacionales (minerales, petróleo, agua y biodiversidad).

Estos corredores que Zedillo propuso públicamente desde marzo de 1996 son los que ahora se vuelven a proponer como una idea novedosa en las diversas versiones nacionales e internacionales del PPP. En la nueva propuesta sólo se añaden modificaciones secundarias como nuevos ramales que conectan a los ejes interoceánicos prioritarios con centros indígenas de alta concentración demográfica o con otros corredores.

También se habla de la apertura de un corredor interoceánico paralelo en Honduras y de la rehabilitación del estratégico canal del Panamá. Para ello se propone la apertura de nuevas formas de interconexión de las infraestructuras mexicanas con las centroamericanas. En este contexto destaca especialmente el proyecto de una nueva carretera entre Puebla y Panamá que, a partir de Tehuantepec, sería un eje costero en el Pacífico que vincularía a toda Centroamérica.

Así, el estratégico eje del Golfo de México se prolongará, mediante el corredor del istmo de Tehuantepec, en el eje costero del Pacífico centroamericano articulando entre sí la totalidad de los corredores interoceánicos de ambas regiones ístmicas, así como las ciudades y centros de extracción de materias primas estratégicas.

3. Un nuevo esquema de nación y el "nuevo" uso del sureste

El segundo objetivo central del PPP consiste en reorganizar económicamente la región para permitir la explotación intensiva de fuerza de trabajo barata y los recursos estratégicos del país. La base de esta propuesta y del esquema de nación que en ella se sustenta puede leerse en la justificación del proyecto. Veamos ésta brevemente.

Tal vez el documento más importante para la redacción de la propuesta oficial del gobierno mexicano -que se encuentra en la página de la Presidencia de la República en internet- es el de Santiago Levy, Georgina Kessel y Enrique Dávila, ex funcionarios del Banco Interamericano de Desarrollo y de la Secretaría de Hacienda durante el sexenio de Zedillo. Este texto lleva por título "El Sur también existe: Un ensayo sobre el desarrollo regional de México".

El texto monta demagógicamente su crítica en el dramático reclamo social que hoy exige solucionar los severos problemas de miseria e injusticia imperantes en el sureste de México. Para ello propone el desarrollo de las riquezas naturales y económicas de la región presuponiendo que el crecimiento de las mismas generará automáticamente un proceso de distribución general de la riqueza. Así, el diagnóstico es muy cuidadoso en señalar, al inicio del documento, que para el buen logro de este programa de desarrollo resulta indispensable construirlo como una política económica de desarrollo pura, sin conexión con otras propuestas de política social de atención a las necesidades de la población.

En resumen, el documento plantea que en el país, durante el siglo XX, se han construido de manera equivocada los espacios agrícola, industrial, demográfico y de infraestructuras de transporte. Por ejemplo, el espacio agrícola está mal construido, dicen los autores, porque el hecho de que el Centro y el Norte produjeran la mayor parte de los cereales básicos (trigo y maíz) durante los últimos 70 años requirió de un apoyo gubernamental excesivo (tarifas eléctricas reducidas para favorecer el bombeo de agua, créditos, bajas cargas fiscales, etc.). El desarrollo agrícola promovido por un Estado centralista y planificador ha sido irracional por que no se ha basado en las tierras con mayores ventajas para la agroexportación. Para corregir el error se requiere que el mercado internacional recupere su función rectora permitiendo que la producción rural fundamental del país se traslade al sureste, que sí tiene ventajas comparativas por su extraordinaria vocación agrícola.

Los autores siguen fielmente en su diagnóstico de México y el sureste las enseñanzas de geografía económica de Paul Krugman, economista neoliberal dedicado a explicar que la mejor forma de organizar el uso de un espacio geográfico es siguiendo los dictados que establezcan las leyes del mercado mundial. Por lo mismo, para Levy y los otros autores del diagnóstico, lo que se tiene que hacer con el sureste de México es dotarlo de infraestructuras carreteras y ferrocarrileras que le permitan un acceso directo y rápido al este de los EUA, reinstalar en la región la gran propiedad de la tierra, impulsar las plantaciones de agroexportación, crear corredores maquiladores, ceñir muy cuidadosamente la industria petrolera y colocar todo dentro del libre mercado internacional. Así, pues, el nuevo uso del sureste propuesto por los teóricos neoliberales viene a desempolvar la vieja pesadilla profiriana de un sureste agroexportador y explotador intensivo de mano de obra.

4. Como muestra, un botón: el corredor Veracruz-Acapulco

Ya hemos visto cómo los megaproyectos propuestos en el PPP de Vicente Fox continúan los propuestos por Ernesto Zedillo en su Plan Nacional de Desarrollo. Vale la pena observar cómo dichos planes de manejo y saqueo de los recursos estratégicos del sureste, así como los programas de desarrollo de centros maquiladores se vienen desplegando ejemplarmente en regiones prioritarias del sureste mexicano.

Este es el caso del corredor Veracruz-Acapulco, corredor clave del PPP y que hoy muestra todas las fases de construcción del mismo: numerosos emplazamientos de producción maquiladora de viejo tipo y corredores de maquila de nuevo tipo. A lo anterior se añade el trastocamiento de la vida y la cultura de decenas de pueblos.

El movimiento y crecimiento de este complejo ha requerido la construcción de numerosos caminos, carreteras y supercarreteras que comunican entre sí regiones antes aisladas. Sobre estas rutas de fuerza comercial los pueblos aprenden, a fuerza de golpes, lo que significa la globalización, sea como expropiación de tierras o como maltrato y superexplotación del trabajo femenino e infantil en los talleres maquiladores. Ahí se organizan huelgas improvisadas para registrar sindicatos contra empresas invisibles y aladas, capaces de desaparecer en una sola noche. Ahí los pueblos campesinos se amarran a su propia tierra, se resisten a malvender sus propiedades, a la introducción de una modernidad salvaje que dispare la prostitución masiva de las jóvenes obreras semiempleadas, la drogadicción, el pauperismo, la pérdida de saberes y culturas.

Campesinos mestizos o indígenas recorren las ciudades explicando que la tierra no se vende, que no quieren convertirse en los nuevos limosneros de las ciudades, toman carreteras y denuncian la injusticia imperante en las industrias y las ciudades maquiladoras. Este nuevo panorama puede observarse en Veracruz, Puebla y Tlaxcala, en Morelos y Guerrero. El corredor Veracruz-Acapulco todavía se encuentra en construcción porque los campesinos del oriente de Morelos, de Tenextepango, Ahuhueyo, Popotlán, Temoac, Las Piedras, etc., desde hace cinco años se han negado a vender al gobierno sus fértiles tierras.

La virulencia económica y social con que se desarrollan estos corredores e industrias no es un accidente aislado que ocurre sólo en algunas regiones de México. Esta es la nueva forma de organizar la proletarización, el despojo, la explotación de los trabajadores que las empresas pueden emplear y la marginación de los que resulten sobrantes. El desarrollo de la maquila, los invernaderos y las plantas de incineración de basura se entretejen con los centros de la gran industria tradicional de la región (industria automotriz, del acero, etc.) intentado marcar las nuevas pautas de la contratación laboral y del proceso global de acumulación. Más en momentos como los actuales, cuando la recesión general en el centro del imperio presiona a todos los estados y capitales, cualquiera sea su medida, así como a todos los trabajadores de las ciudades y del campo.

El corredor Veracruz-Acapulco es, pues, la figura más acabada de lo que comienza a vivirse en ciertos tramos del corredor del Golfo de México (sobre todo en ciertos tramos del estado de Veracruz o entre Yucatán y Campeche), pero también lo que se verá de manera particularmente intensa en el amplio corredor propuesto para el istmo de Tehuantepec, región estratégica donde se plantean otros proyectos y programas que permitirán succionar recursos naturales como petróleo, minerales, biodiversidad y agua directamente ubicados en los mismos ejes de interconexión intermodal o en regiones medianamente distantes pero bien articuladas a los corredores de tránsito.

5. Revolución en los medios de transporte y superexplotación de la fuerza de trabajo

Dentro del PPP es esencial el uso de los corredores como "puentes terrestres intermodales". Actualmente los medios de transporte han sufrido una revolución técnica que los adecua al proceso de globalización del proceso de trabajo. El tema se ha escondido porque sobre todo se ha hablado de una globalización del comercio y de los medios de comunicación como electroinformática y sus redes de satélites, olvidándose el papel central que actualmente desempeña la interconexión de la división internacional del trabajo mediante el transporte físico de productos.

El nuevo sistema "intermodal" o "multimodal" significa que todos los medios de transporte ya se han integrado en una sola red. Ahora todos los productos se embalan en cajones metálicos standard llamados "contenedores" para que los barcos, aviones, ferrocarriles, ferrobarcazas o tráileres puedan transportarlos e intercambiarlos eficaz y velozmente. Los puertos, aeropuertos y los lugares de recambio de contenedores han tenido que desarrollar infraestructuras para el traslado rápido de un medio a otro. A este conjunto integrado de medios de transporte se le llama "sistema multimodal".

Es esta transformación de las fuerzas productivas mundiales y de la estructura general de la división internacional del trabajo la que también se refleja en el hecho de que los corredores intermodales sean concebidos, en países dependientes como México, como bandas de ensamble maquilador. De esta manera se articula el traslado barato de mercancías con el empleo intensivo de mano de obra escasamente calificada. La población actual de la región incluida en el PPP es de 60 millones de habitantes, pero para 2025 crecerá hasta los 90 millones. De ahí que la construcción de los nuevos corredores interoceánicos de transporte intermodal y de ensamble de maquila también sea vista como sucesivos diques de atracción y contención de los flujos de inmigrantes provenientes de la región e incluso asiáticos.

En estos corredores se mueven velozmente las mercancías, los empresarios, las fábricas mismas (que también se ensamblan y desensamblan) y todo tipo de inmigrantes. Con la misma velocidad vertiginosa un capataz exige ensamblar productos dentro de un taller y los jóvenes trabajadores transitan de un año a otro o de un mes a otro entre las diversas empresas buscando menos exigencias laborales y mejores salarios. El movimiento del conjunto se convierte en la nueva forma de dominio y la nueva fuente del poder que el capital global hace valer a todos: empleados y desempleados, proletarios y campesinos, hombres y mujeres, niños y viejos, indios y mestizos, productores y consumidores.

Con propuesta alternativa de nación o sin ella, como quiera que sea, esta es la nueva problemática que se plantea para la reorganización de los trabajadores y la población en general. Esta es la nueva realidad global que nos obliga a conformar nuevas redes de resistencia. Pues la maquila vuelve muy difícil organizarse. En cuanto se organiza una huelga, inesperadamente la empresa levanta el vuelo hacia otro lugar, si no es que antes las comunidades y los trabajadores se dispersan migrando hacia otras regiones del país o más al norte.

Para poder resistir con eficiencia bajo estas nuevas condiciones de movilidad del capital, los trabajadores tienen que organizarse en nuevas formas, como trabajadores en flujo, como migrantes, en corredores de resistencia territorial, en redes de solidaridad entre productores y consumidores, entre géneros, generaciones, grupos étnicos, etcétera.

6. De las viejas fincas porfirianas a la privatización de la biodiversidad

Aunque el BID y el BM reconocen públicamente desde marzo de 2001 la integración del anterior proyecto de Corredor Biológico Mesoamericano (CBM) -originado entre 1992 y 1993- como parte sustancial del Plan Puebla Panamá, sin embargo, no encontramos ninguna línea sobre el tema de los corredores biológicos en el documento de Levy, Kessel y Dávila ni en otros importantes documentos preparatorios del PPP redactados por el Equipo de Transición del Presidente Electo Vicente Fox ni en el documento oficial del gobierno de México sobre el PPP publicado en internet y dedicado a exponer la propuesta final de este plan.

Es elocuente el silencio sobre el tema biológico que se observa en todos los documentos oficiales claves del PPP mexicano2; así se refleja el hecho de que el BID -en sus proyectos de corredores logísticos de infraestructuras e integración urbano-regional- y el BM -en los de corredores biológicos- durante los últimos diez años han trabajado sin coordinación aparente. Este tardío silencio sobre la biodiversidad y los bionegocios, más que mostrar una posible ignorancia sobre el tema entre los estrategas gubernamentales o entre la cúpula de empresarios mexicanos, sobre todo expresa que el CBM ha sido elaborado fuera de México, es decir por el BM, las organizaciones conservacionistas estadounidenses y las empresas transnacionales dedicadas a los bionegocios.

Finalmente por alguna razón que desconocemos, se decide incorporar muy tardíamente el CBM en las distintas propuestas para el PPP oficiales del BID, del BM y todavía mas tardíamente en la del gobierno mexicano.

El CBM es un programa de megaconservación de Áreas Naturales Protegidas (ANP) en una peculiar zona de confluencia de biotas terrestres procedentes del norte y del sur de América y de biotas marítimas. Para ello se definen cinturones de amortiguamiento en torno de las ANP y extensos corredores de áreas más o menos conservadas que permitan la circulación de especies, individuos y genes entre las áreas protegidas. De ahí la necesidad de coordinar los programas de conservación con actividades rentables, sea en las propias ANP o en las regiones de tránsito donde existen diversas formas de producción económica rural.

No hay que olvidar que en el caso de México también se planea reconvertir estas regiones rurales hacia una gran propiedad latifundista del suelo3. No es casual que dentro del programa del CBM, en los corredores de conexión biológica aparecen, junto a las actividades de ecoturismo y bioprospección dentro de las ANP, plantaciones forestales de todo tipo (eucalipto, palma africana, hule, pino caribea, etc.) con sus respectivos cinturones de amortiguamiento, corredores de invernaderos de agricultura de punta, centros de investigación y experimentación para la producción de nuevas especies, bioprospección de todas las fases de la domesticación de alimentos locales o de los saberes biológicos de las comunidades indígenas, infraestructuras hidroagrícolas, ranchos cinegéticos y fincas de agroturismo. Se pretende desarrollar estas riquezas biológicas siguiendo métodos de administración y promoción empresariales muy cercanos a los "clusters"' industriales maquiladores de exportación.

Como se ve, se trata de una propuesta muy nueva, ecléctica, postmoderna, una propuesta bizarra de conservación ecológica que imaginan posible sobre la base de los programas de expulsión masiva de campesinos en las regiones del sureste y de que la mayor parte de los territorios estratégicos serán propiedad de latifundistas nacionales y transnacionales bien informados en los temas más actuales de la ecología, la biotecnología y los bionegocios.

7. Frente a las nuevas formas de dominio, nuevas formas de resistencia

De lo expuesto hasta aquí se desprende que el hecho más significativo del Plan Puebla Panamá es que conjuga dentro de un solo programa el manejo de corredores urbanos y biológicos. Se trata de la integración de formas de control de carácter global que, en el caso de la región México-centroamericana, deberán coordinar el manejo de dos nudos de riqueza de carácter estratégico mundial: el paso interoceánico entre el este y el oeste de los Estados Unidos y la biodiversidad latinoamericana; al mismo tiempo, deberán intentar subordinar definitivamente a la población indígena mesoamericana, uno de los núcleos de población más antiguos del mundo.

La trama de corredores urbanos y biológicos que se conforma como una nueva realidad material, tecnológica, social y geográfica impone global y localmente una nueva correlación de fuerzas que permite implantar por doquier salarios miserables; jornadas de trabajo como las del siglo XIX; el retorno al trabajo infantil; el desmantelamiento de las legislaciones fabriles que garantizaban el derecho a la salud, la educación, la vivienda, el empleo de por vida, las jubilaciones, etc.; la erosión de la biodiversidad y las culturas originarias; el saqueo de riquezas biológicas y saberes locales; la destrucción de las comunidades y de sus bancos de germoplasma; la estampida migratoria; el uso de las drogas dentro y fuera de los talleres y de las comunidades; la prostitución de las jóvenes trabajadores y desempleadas en los nuevos "clusters" maquiladores, y, en fin, la destrucción de las relaciones familiares y comunitarias.

Frente a esto que hoy sucede, de manera desigual, en los corredores del istmo de Tehuantepec, Veracruz-Acapulco, en el Golfo de México, entre Nuevo Laredo y Manzanillo o en la frontera norte, se realizan encuentros de muy diversos tipos de organizaciones para identificar los problemas comunes que comparten entre sí indígenas, campesinos, trabajadores, profesionistas, desempleados, prostitutas, amas de casa, mujeres jóvenes, ONG, grupos de la tercera edad, estudiantes, ecologistas, anarcopunks, etc. Son reuniones provincianas cada vez más numerosas y frecuentes para la conformación de nuevas agendas comunes de resistencia de carácter local, regional o global, contra la guerra en Afganistán o contra el PPP o lo que venga detrás o por fuera del mismo.

La fuerza de este nuevo proceso dependerá, por un lado, de la capacidad de organizarse dentro de los mismos flujos que el capital usa para dominar, sea entrelazando grupos de resistencia entre los puntos de salida y de llegada de los circuitos (de producción industrial, de mercancías acabadas, de especulación, de migrantes, de grupos sociales, etc.), sea en el trayecto de los mismos, pero también, por otro lado, de la capacidad que los diversos grupos afines tengan para tejer formas de sobrevivencia, de lucha y vida colectivas, es decir de la capacidad que entre todos se logre de construir nuevas formas de comunidad que abran posibilidades factibles de producir y consumir o al menos de reproducir de forma simple o ampliada estas formas colectivas de resistencia.

El éxito dependerá, por lo mismo, de la claridad con que colectivamente logremos identificar todas las nuevas formas de control que el capital usa contra todos, así como del tino que se tenga para construir nuevas formas de resistencia, autogestión, movilización y asociación general con capacidad de maduración y autotransformación.

Dentro de esta compleja labor, los talleres destinados a recuperar colectivamente el saber local de la gente resultan indispensables para armar el rompecabezas de lo que ocurre dentro de nuestras localidades y regiones (información que se pierde cuando las asambleas comunitarias se disuelven) para mostrar en los hechos mismos la fuerza real que cada individuo tiene dentro de los colectivos. Este trabajo de sistematización de la información inmediata necesariamente debe articularse con la lectura de materiales que describen y critican la situación general del mundo. Para ello se requiere, además, reorganizar los viejos grupos de estudio, discusión y reflexión, así como la creación de múltiples instrumentos de comunicación colectiva que multipliquen la labor reflexiva de estos grupos.

Todas estas tareas estratégicas de las cuales no se puede prescindir son las nuevas formas de resistencia.

* Profesor del Área de Economía Política de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México. Este artículo es un resumen del trabajo "Los objetivos del Plan Puebla Panamá" que integra el libro "Economía política del Plan Puebla Panamá", publicado por editorial Itaca en enero de 2002. Para obtener el libro, contactarse con: ' + user + '@' + domain +'
(**) N. del E.: La industria maquiladora está compuesta por filiales de empresas, fundamentalmente norteamericanas, que trabajan con materias primas importadas y exportan toda la producción al país de origen.


Notas

1 -

Institución multinacional privada de enseñanza superior ubicada en Cosa Rica; su página electrónica es www.incae.ac.cr/ES/

2 -

Publicados en la página electrónica de la Presidencia de la República mexicana.

3 -

"Las restricciones derivadas del artículo 27 constitucional vigentes hasta 1994 a poseer o arrendar grandes extensiones de tierra afectaron a todo el país, pero fueron especialmente distorsionantes en el sureste, región que tiene condiciones adecuadas para productos cuyo cultivo más eficiente se da en el contexto de una agricultura de plantación, es decir una agricultura caracterizada por amplias extensiones donde se cultiva en forma tecnificada un único producto de tipo perenne: café, plátano, azúcar, palma africana y productos maderables, entre otros.

La agricultura de plantación se desarrolla mejor por parte de agentes económicos dotados de amplios recursos financieros debido, entre otras cosas, al tamaño mínimo eficiente de las plantaciones, a los riesgos climatológicos, sanitarios y de mercado de una plantación extensa y a los largos períodos de maduración de los cultivos perennes. Para este tipo de inversionistas, la seguridad en los derechos de propiedad de las tierras es esencial. Por ello, la larga duración del reparto agrario representó un desincentivo al desarrollo agrícola en nuestro país pero, por lo que se señaló, en especial en el sureste" (Santiago Levy, Georgina Kessel y Enrique Dávila, El Sur también existe; julio de 2000.).

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