Este número compartimos voces que nos murmuran los cuidados necesarios para alcanzar la soberanía alimentaria, defender el territorio o emprender la resistencia contra ataques e invasiones, programas y proyectos. Nuestro montaje buscó nuevas maneras de ensamblaje y las ofrecemos como un cuidado más, reivindicando siempre, como se planteó en Paraná-Entre Ríos en el taller “Semillas, bien común o propiedad corporativa: Las semillas resisten en manos de los pueblos, de quienes trabajan la tierra, haciendo eco de su propia historia y sus vínculos de años”.

Los bosques siguen siendo arrasados a pasos agigantados. Cada vez son más las miles de hectáreas destruidas para darle paso a proyectos de minería, extracción de petróleo o gas, plantaciones de monocultivos como el eucalipto o la palma aceitera, represas, concesiones de tala, proyectos de mega-infraestructura, entre muchos otros.

Pese a los muchísimos e indudables daños profundos que estas actividades ocasionan alrededor del mundo, conllevan fuertes y diversas resistencias que las comunidades afectadas logran articular para defender sus territorios, sus medios de vida y sustento, sus culturas y creencias y hasta sus existencias.

Pese a la fuerte criminalización y violencia por parte de las corporaciones y los gobiernos de turno para permitir estas actividades nocivas, y del apoyo financiero de agencias de “desarrollo” y otras instituciones financieras para que los negocios continúen, las comunidades y pueblos no han dejado de movilizarse, organizarse, articularse y resistir la embestida del modelo llamado de “desarrollo”. Sin estas luchas, los bosques, las cuencas y los territorios serían destruidos incluso en una escala mayor.

¿Cómo fortalecer las resistencias y organización de base para detener la destrucción de bosques y pueblos en el contexto actual? Kum’Tum, del pueblo Akroá-Gamela en la entrada de la Amazonía brasilera, nos adentra en un proceso personal y colectivo por el que recuperar la memoria y la voz como pueblo fue clave para reconectarse y retomar tierras y vida. “No se retoma sólo para producir. Se retoma la tierra porque es un lugar sagrado, es un lugar que da sentido a la existencia”.

Después de casi diez años de lucha contra una compañía que se apropió de sus tierras por medio de engaños y las llenó de plantaciones de palma aceitera, un tribunal dictaminó que las tierras deben ser devueltas a las comunidades en Port Loko, en Sierra Leone. Un proceso de articulación entre organizaciones locales, regionales e internacionales parece haber sido crucial en el proceso de lucha. Ahora tratan de identificar qué deben hacer con las grandes extensiones de tierra ocupadas por filas y filas de palmas aceiteras.

Desde Latino América, reflexionando sobre los múltiples ataques que sufren las mujeres defensoras de territorios, a través del posicionamiento de sus perspectivas particulares en no pocas ocasiones han logrado frenar o paralizar temporalmente actividades extractivas. Así, subrayan el proceso de sanación como fundamental en el diálogo de saberes entre pueblos, contextos y generaciones, y desde la reivindicación de la memoria de las ancestras.

Dice Nasako Besigni, activista camerunés y defensor de derechos humanos: “El fortalecimiento de la solidaridad entre las comunidades y los intercambios entre los pueblos directa e indirectamente afectados por los proyectos de desarrollo para generar confianza a nivel comunitario es la columna vertebral de cualquier resistencia con logros” Extractos y resumen del Boletín 241 del WRM: “Voces desde abajo: comunidades en movimiento y estrategias de resistencia.

Crecer y fortalecernos como movimiento significa cuidar el trabajo de base, formar alianzas, luchar contra el patriarcado, el imperialismo y el capital financiero con convicción, compromiso y disciplina. Esta lucha es crítica para la humanidad y la supervivencia de la Madre Tierra. Desde Euskal Herria, hacemos un llamado a los pueblos del mundo a luchar con nosotros y nosotras. Es hora de construir un mundo fraterno y solidario entre los pueblos.

Somos mujeres del campo que representamos la diversidad del mundo rural: mujeres de pueblos originarios, campesinas, asalariadas del campo, pescadoras, pastoras, artesanas, jóvenes, migrantes, recolectoras, quienes aportamos cotidianamente a las luchas del campo y a la construcción del movimiento internacional de la Vía Campesina, desde la mirada del feminismo y de la soberanía alimentaria.
Declaración Política V Asamblea de Mujeres de La Vía Campesina, 24 de julio de 2017

Campesinos y campesinas guardan, usan, comparten y mejoran la diversidad de las semillas de los cultivos que alimentan a África. Dicen ellas y ellos:

1. Alimento de África. Los sistemas de semillas controlados por campesinos y campesinas son la principal fuente de semillas de cultivos de alimentos en África. Son los sistemas de semillas más adaptables y deben ser apoyados oficialmente. Pero las políticas y programas de semillas en África no hablan de ellos, aunque estos sistemas provean las semillas para los cultivos que producen la mayor parte de los alimentos de África. Las políticas que gobiernan los sistemas de semillas industriales deberían excluir explícitamente los sistemas campesinos de semillas.

2. Semillas campesinas: confiables, disponibles y asequibles. Altamente diversas, sofisticadas y basadas en la rica herencia cultural y saberes tradicionales de las comunidades locales, compartidos a través de generaciones. Pueden ser mejoradas mediante la selección para satisfacer distintas necesidades y adaptarse a distintos tipos de estrés, incluido el cambio climático. Los agricultores consideran que  sus semillas, diversas y culturalmente apropiadas, son aptas para todo tipo de cultivos destinados a alimentos, para proporcionar la variedad adecuada necesaria para una buena nutrición, sabor, salud y diversidad culinaria, comparadas con la menor calidad de las semillas híbridas y otras semillas industriales. Las semillas campesinas aseguran un aporte sostenible de alimentos nutritivos esenciales para la soberanía alimentaria.

3. Las prácticas campesinas son diversas y su cuerpo de saberes es muy vasto. Son altamente diversas y basadas en la rica herencia cultural y los saberes tradicionales de las comunidades locales compartidos a través de generaciones. Se basan en estructuras sociales y en una confianza mutua. Son manejadas colectivamente e incluyen la selección, custodia y mejoramiento de las semillas locales, que a veces se almacenan en bancos de semillas comunitarios. Compartir, intercambiar saberes y vender o intercambiar semillas dentro y fuera de las fronteras de sus comunidades, son prácticas enraizadas. Las semillas locales son parte integral de varias tradiciones, rituales, ceremonias, festivales y ferias de semillas.

4. Las mujeres son las guardianas de las semillas en África. Aunque son reconocidas al interior de la comunidad como centrales custodias de semillas, su contribución rara vez recibe reconocimiento ni apoyo oficial. Saben seleccionar semillas para la siguiente temporada, custodias del saber de cuáles caracteristicas de rendimiento o resistencia a enfermedades, y del sabor al uso, de la facilidad de cocinarlas o de cómo guardarlas. De madres a hijas y nueras, sobrinas y nietas, hermanas a hermanas y tías con tías.

5. Los sistemas de semillas manejados por campesinas y campesinos son puntal de la soberania alimentaria. Estas semillas son diversas y heterogéneas intencionalmente, y son sembradas y resembradas, temporada tras temporada, a veces en mezclas de variedades y con otros cultivos, aumentando así la resiliencia y la productividad general. Las semillas campesinas son desarrolladas de una manera muy diferente a como producen y cultivan las semillas industriales, que se siembran una sola vez, algunas modificadas genéticamente y todas diseñadas para monocultivos.

6. Se les presiona para que abandonen sus semillas. Una promoción muy bien financiada, subsidios, coerción y publicidad se despliegan en un intento de difundir las semillas industriales desarrolladas para monocultivos y agroquímicos y desplazar las variedades heterogéneas campesinas adaptadas a la biodiversidad de distintos contextos. Las corporaciones presionan a los legisladores africanos a aceptar las semillas industriales, saturando de publicidad, o empujadas por los propios procesos oficiales. Se otorgan financiamientos, se regalan las semillas industriales para enganchar a la gente, mientras las autoridades subvaloran las semillas campesinas y provocan la homogenización.

7. Los gobiernos de África están cediendo a las presiones corporativas, debilitando las semillas campesinas locales.Las coporaciones buscan incorporarlos a acuerdos regionales de propiedad intelectual, comercio y semillas que benefician a las corporaciones y al sistema industrial de semillas. Son armonizaciones con UPOV y con los tratados de comercio bilaterales y multilaterales, que favorecen la producción de semilla industrial y los cultivos masivos de materias primas. AFSA y GRAIN: Los verdaderos productores de semillas. Mensajes importantes, 2018

Hoy la reforma de la ley de semillas comienza a visibilizarse como uno de los temas centrales para la alimentación de nuestro pueblo: quien controla las semillas controla la calidad, diversidad y precio de nuestros alimentos. Invitamos a organizaciones campesinas, indígenas, sociales, ecologistas, sindicales y políticas de todo el país a sumarse a una Semana de Lucha por la Soberanía Alimentaria.

Hacemos un llamado a la preparación de acciones colectivas y descentralizadas, a lo largo y ancho del país, para la última semana de febrero de 2019 para frenar la Ley Bayer-Monsanto de Semillas. Tenemos que mostrar que cada vez somos más los y las que queremos proteger nuestras semillas, deseamos comer alimentos sanos y producidos de manera agroecológica, y que reivindicamos la tarea milenaria que productoras y productores familiares, campesinas y campesinos e indígenas realizaron y realizan para ofrecernos los mejores alimentos. Por eso, invitamos a organizaciones campesinas, indígenas, sociales, ecologistas, sindicales y políticas de todo el país a sumarse a una Semana de Lucha por la Soberanía Alimentaria, llevando adelante talleres, ferias, intercambios de semilla, intervenciones que visibilicen la problemática y que tengan impacto a nivel nacional, y se sumen a un Festival en Defensa de Nuestras Semillas a realizarse en ese marco, frente al Congreso.

El proyecto ya cuenta con dictamen de las comisiones y por lo tanto podrá ser tratado por la Cámara de Diputados en cualquier momento del año. Pero también es muy importante remarcar que el Proyecto fue aprobado con el voto exclusivo de los Diputados de Cambiemos. Esto no sólo deja en evidencia que el supuesto “consenso” que declaman no es tal, porque cada vez somos más los que nos sumamos a rechazar el proyecto. Hasta hoy ni siquiera pueden generar acuerdos hacia el interior del propio Congreso, ya que los diputados de la oposición votaron contra la modificación. Sabemos que las presiones sobre estos legisladores y sobre algunos sectores del agro como la Federación Agraria Argentina (que rechaza la modificación, en la actualidad) son muchas. Por eso, es fundamental que dupliquemos el esfuerzo con el objetivo de que los legisladores no modifiquen los posicionamientos que hasta ahora han frenado la avanzada de esta reforma.

Esta Ley de Semillas nos hace pagar a todos por las regalías a las empresas, ya que permite a los productores descontar “una vez y media” lo que paguen por ellas, del impuesto a las ganancias. Esto es un subsidio estatal del orden de los 900 millones de dólares, en un contexto en que se impone el “déficit cero” y el ajuste del gobierno, y en el que una parte importante de la clase trabajadora no puede evitar el pago injusto de este impuesto.

Esperamos que este análisis pueda ser compartido, debatido y multiplicado para poder seguir en el 2019 defendiendo nuestras semillas como Patrimonio de los Pueblos al Servicio de la Humanidad. Multisectorial contra la Ley “Monsanto” de Semillas y Organizaciones: Llamado a la preparación de acciones para frenar la Ley Bayer-Monsanto en Argentina, 9 de enero de 2019

Desde los años 90, el movimiento por la soberanía alimentaria en el mundo y principalmente las organizaciones campesinas, han denunciado las causas de la crisis alimentaria global que se acrecienta cada vez más debido a la falta de políticas agrarias que garanticen una producción de alimentos sostenibles y que protejan a esos productores y productoras de alimentos a pequeña escala, que han alimentado al mundo y conservado la biodiversidad que hoy en día sigue siendo amenazada por sistemas agroindustriales de producción, que terminan siendo modelos de despojo de los territorios y acabando con la biodiversidad y los conocimientos ancestrales.

La continua criminalización de la lucha campesina en el mundo y por ende la violación a los derechos humanos, ha demandado a las organizaciones campesinas a buscar medidas de protección de sus derechos. En ese sentido valoramos el trabajo de organizaciones campesinas en el mundo que impulsaron el marco político para abordar los derechos de los campesinos y otras personas que trabajan en zonas rurales, para garantizar la vida de los sectores más oprimidos.

Las crisis alimentarias mundiales promovieron por medio de relatores especiales al derecho a la alimentación de Naciones Unidas, recomendaciones para la protección de los derechos de las campesinas y campesinos como una medida esencial para abordar las causas estructurales de estas crisis, demandadas por los movimientos campesinos en el mundo.

En el 2018, en el 39° periodo de sesiones del Consejo de Derechos Humanos (celebrado del 10 al 28 de septiembre de 2018), fue adoptada oficialmente la Declaración con una votación de 33 países a favor, 11 abstenciones y 3 en contra. Con esto se inicia el camino formal para la solicitud de reconocimiento de los derechos campesinos, por parte de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas, cuya votación para su aprobación fue de 119 países a favor, 49 abstenciones y 7 países en contra. Lamentamos que Guatemala siendo parte del sistema de la ONU se haya opuesto constantemente al avance de la aprobación y en la sesión en la que se aprobó se abstuvo de votar.

Esta declaración es una herramienta que permite la exigencia al respeto de los derechos de las campesinas y campesinos, y dependerá de la movilización social y la voluntad política de los Estados para su adopción.

Garantiza los derechos humanos de las campesinas y campesinos por la lucha de la soberanía alimentaria, derecho a las semillas, el agua, la tierra y el bosque, como elementos fundamentales en la vida rural, y su reconocimiento como sujetas y sujetos de derecho. Por lo tanto exigimos al Estado de Guatemala:

La divulgación, promoción y adopción de la declaración como lo establece en su articulado. Que respete sus propias formas de organización social para la exigencia de sus derechos (artículo 9). Velar porque los campesinos y otras personas que trabajen en las zonas rurales no sean objeto de detención, tortura tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes. Que implemente medidas para la protección y conservación de los bienes naturales violentados por la agroindustria y el modelo extractivo en el país. (agua, tierra, bosque, semillas). Tomar medidas conjuntamente con las comunidades afectadas, sobre la práctica y el uso desmedido de agrotoxicos en las zonas de monocultivo que afectan la agricultura de subsistencia. Que el Estado implemente, políticas programas y medidas para proteger a las campesinas y campesinos contra el hambre. (artículo 15). Comunicado de Redsag (Red de Soberanía Alimentaria de Guatemala), 7 de diciembre de 2018

Necesitamos una política que apoye al campo y a los campesinos, fomente la agroecología, proteja y construya la soberanía alimentaria, fije precios justos para nuestras comunidades y no un modelo empresarial maquillado dictado por los intereses del gran capital que quiere controlar el sistema agroalimentario mexicano y mundial.

Estamos aquí para afirmar que nuestra agricultura campesina puede alimentar al pueblo manteniendo la fertilidad de nuestros suelos, reducir el calentamiento global, conservar la biodiversidad, las semillas campesinas y el maíz nativo que son la base de nuestra identidad, de nuestra gastronomía y de nuestra filosofía milpera que se refleja en las distintas geografías de nuestro estado y del país. Sabemos que los cargos públicos y su desempeño (porque los vivimos dentro de nuestras comunidades) reflejan el compromiso de quien lo realiza con su pueblo y sus luchas. En nuestras comunidades el que manda es el pueblo, por eso demandamos congruencia del Presidente Electo Licenciado Andrés Manuel López Obrador. Pronunciamiento del  Espacio Estatal en Defensa del Maíz Nativo de Oaxaca, 12 de julio de 2018

A medida que el proceso de globalización y la liberalización de los mercados avanza, los gobiernos y las corporaciones han ido convirtiendo las medidas sanitarias en un nuevo instrumento para acrecentar su control monopólico, restringir el acceso a ellos de la producción proveniente de la agricultura campesina, responder a los requerimientos de incrementar el margen de ganancias de estas megaempresas, y donde importa muy poco proteger la salud pública. La firma de los tratados de libre comercio como el firmado con la Unión Europea, son utilizados por las corporaciones transnacionales para obligar a la aplicación de estas normas.

Por otra parte los sistemas alimentarios tradicionales, que comprenden la agricultura campesina, la pesca artesanal, la producción artesanal, entre otros, son abastecedores importantes de los mercados locales y de los alimentos básicos para la población,  aquí se maneja una visión distinta de la sanidad e inocuidad, que es mas integral, puesto que está basada en el conocimiento tradicional, el uso de la biodiversidad, la vida en comunidad y una relación de mayor equilibrio con el medio ambiente, Red Agroecológica Loja, Ecuador, 17 de agosto de 2018, documento en proceso.

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