Para nosotros los mayas, el principio cósmico que orienta la vida para tener equilibrio y tener armonía es precisamente la salida del sol, que es donde se ubica la energía, la fuerza, el creador y formador, el constructor. Las abuelas y los abuelos nos dan el origen de la vida desde la salida del sol, que amanezca, que crezca la aurora. Entonces, si queremos estar con mucha fuerza, con mucha energía, nuestra mirada debe ser a la salida del sol.

Ahora, lo contrario, donde se pone el sol, la caída del sol, es el lugar de la oscuridad, el lugar de la noche, entonces propicio para trabajar y eliminar las energías negativas a nivel personal, a nivel familiar, a nivel comunitario. Los problemas de salud, problemas de tierra, problemas interfamiliares o intergrupales —como decía, las competencias, las envidias… bueno, hay tantas energías negativas que nos hacen menos personas—, las combatimos y eliminamos a la puesta del sol. Por qué. Porque esos antivalores son oscuridad. Por eso, con la energía de la noche, los eliminamos y, eliminando eso, se consigue la armonía, la paz, la tranquilidad. Ése es otro punto.

El tercero es el lado de la tierra: el lugar de la semilla, de la cosecha, el lugar de la vida. Por lo tanto, ahí se ubica todo el sustento. Se ubica la naturaleza y por eso es vida. Porque es la tierra la que nos da todo lo necesario para vivir: las montañas, los volcanes, las plantas, sus animales, todo lo que tiene vida se ubica en este lado de la madre tierra. Entonces, para la orientación de los hijos, de la juventud, en ese lado: para que se alejen de todo problema que les cambie el pensamiento —los jóvenes principalmente—, entonces en ese lado de la vida, del retoño: ahí es donde hay que ubicar la transformación, el crecimiento, de las semillas, de los niños.

El lado del espacio es el lugar de los ancestros, los espíritus, de los difuntos; entonces, la vinculación para lograr sabiduría de los ancestros —ahí nos apegamos. Ese lugar, el aire que invade todo nuestro ser, para conseguir la transparencia. Los valores de respeto, los valores como la honestidad, la sinceridad, la transparencia, los conseguimos al lado del espacio, a lado de los ancestros.

Estos cuatro puntos —decía— de donde vienen la energía del sol, la energía de la noche, la energía de la vida y la energía de los ancestros, se juntan en el centro que conforma la esencia de la protección del espacio y la esencia de la madre tierra que nos da todo lo necesario. Es el corazón, la esencia. Importantísimo el juntar esas cuatro ubicaciones —es el principio de cuatriedad—, y se concentran en el centro —corazón del espacio, corazón de la tierra— [dice términos mayas] esencia del espacio, esencia de la tierra.

Corazón del cielo, corazón de la tierra. Ése es un primer principio. El otro principio que es básico para lograr efectivamente la armonía, la paz, la tranquilidad, es el principio de la dualidad: la valoración de lo femenino y de lo masculino, que conlleva la vida de las plantas, de los animales, de las personas y de los elementos. Elementos masculinos y elementos femeninos, ¿no? Es muy importante. Cada uno de nosotros nace con una energía del día. Por ejemplo, hoy: los niños que están naciendo en el transcurso del día de hoy tienen una energía de 10-kan: “autoridad”. Por lo tanto, las nenas: energía 10 de autoridad; los nenes, energía 10 de autoridad. ¿Qué diferencia tienen? De allí viene que, la verdad, no tenemos diferencia, en el sentido que nos haga menos lo femenino: es imposible, como lo digo hoy.

La autoestima la debemos de despertar en relación a la energía que tenemos en nuestro nacimiento, porque de ahí se impregnó la conducta del ser humano, tanto de la mujer como del hombre. Ambos tenemos un ser, las habilidades, todo lo que nos da la energía del nahual, o la energía que nos vio nacer. Es muy importante para levantar la autoestima. Ése es otro principio más.

El otro principio que es importantísimo para desarrollar en nuestras comunidades es el ser comunitario. El ser comunitario es un principio que piensa en los demás, es un principio que valora a los demás, y de allí viene lo del intercambio, lo de la solidaridad, el compartir.

El comunitarismo debería ser lo que conduce nuestra lucha y debería ser la alternativa que nos lleva a rescatar la vida en su sentido profundo, a rescatar la justicia entre nuestros pueblos, a rescatar todo lo que hemos perdido mediante la colonización, la invasión y todo el colonialismo que llevamos en nuestra mente y nuestros sentimientos.

Entonces, rescatar el principio del comunitarismo nos conduce a la justicia, a la transformación, a la defensa del territorio comunitario, a rescatar los valores y los principios; por lo tanto, a transformar el país. Y el mundo. Entonces, ése es otro principio importante.

Otro principio que es muy importante para todos los seres humanos es el de la palabra. La palabra es un requisito para ser gente, según nuestro libro sagrado el Popol Vuh. Como los seres humanos —según nuestro libro sagrado— fueron creados por el formador o informador en cuatro etapas. Al ser animal se le pidió que hablara. No pudieron y no pueden: bueno, viven en los espacios que les corresponden. Ahí van a crecer y a cumplir su misión. Luego, los seres de barro. Se les pide que hablen, que se paren… nada. No lograron; por tanto, no pueden ser gente. El tercero, los de madera. Ah, los de madera sí pudieron multiplicarse, pudieron esto y aquello, pero se olvidaron de su origen, se olvidaron de la comunicación y relación con el creador y formador. Eso es básico. La comunicación y relación con el ser creador. Por lo tanto, al no cumplir con esa base filosófica, se deja de ser gente. Y por eso fueron destruidos también. Ya es la tercera etapa. Por lo tanto, al no tener palabra, al no tener comunicación y relación, no eres persona, no eres gente.

Entonces, se pasó a la cuarta etapa, que es el ser de maíz. El ser de maíz, bueno, cumple los requisitos, pero a base de los principios. Cuatro hombres formados, cuatro mujeres formadas. La cuatriedad, la dualidad, y ahí está la base para ser personas y comportarse con la madre naturaleza, dándole el lugar que corresponde a cada elemento en su misión, y defender la vida, porque como cada uno tiene su misión, al exterminar uno, vamos a ir desequilibrando —como estamos ahora, con tanto problema en el ambiente. Porque hay seres a los que se les ha cortado la vida; hay elementos que se les ha contaminado, como el agua y el aire. Entonces, estamos en un tiempo muy desequilibrado.

Es fundamental la resistencia de los pueblos. Pero esa resistencia [ríe] tiene que avanzar. Esa resistencia tiene que entrar en relación y comunicación con los vecinos, con los pueblos vecinos, con los países vecinos. Porque, de lo contrario, si quedamos aglutinados en nuestros espacios, no vamos a avanzar. Por eso digo que el ser comunitario es fundamental en esa lucha, porque nos valoramos nosotros, bueno, pero ¿y los otros? ¿Cómo tenemos que ir tejiendo a lo largo del continente la energía que necesitamos para salir de la opresión, de la explotación, de la exclusión? Es fundamental. Y necesitamos abrirnos conciencia, porque, la verdad, viendo la realidad en que vivimos… Aquí en Guatemala la mayoría somos mayas. Ah, bueno, si la mayoría somos mayas, entonces somos la mayoría que sentamos a los corruptos, que sentamos a los ladrones. Necesitamos abrir los ojos y abrir la mente. Por eso decimos: que amanezca, que llegue la luz. Que nos demos cuenta de la realidad, y al darnos cuenta de la realidad nos vayamos contagiando ese espíritu de lucha, ese espíritu de unidad, ese espíritu de valoración, para poder avanzar.

Sin duda alguna, como seres humanos, el respeto es fundamental para toda la gente: indígenas, no indígenas, en todas sus expresiones, sus colores, sus pensamientos, sus sentimientos. Cómo, diríamos, gente excluida, personas oprimidas, personas discriminadas, podemos lograr el cambio. La verdad, es importantísima la unidad de esfuerzos.

No sólo indígenas, sino los que sufrimos de una u otra manera, unir los pensamientos, los sentimientos y las acciones. Que todos se levanten. Que nadie se quede atrás de los demás.

Yo soy Juana Vázquez Arcón. Soy maya zacapulteca, del municipio de Zacapulas, del departamento de Quiché, del país Guatemala. Y aquí estoy, aquí sigo.

Biodiversidad,

Chimaltenango, Guatemala,

octubre de 2018

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