GRAIN

El Instituto Internacional de Investigación en Arroz (IRRI, por sus siglas en inglés) ha trabajado más arduamente que cualquier otra institución, excluyendo a China, para introducir el arroz híbrido [1] en los campos de arroz asiáticos. Durante 20 años, el centro CGIAR [2]  ha criado líneas parentales, las ha compartido con los Sistemas Nacionales de Investigación (NARS, por su sigla en inglés) y ha hecho campaña haciendo uso de sus mejores habilidades para convencer a los funcionarios acerca de la importancia de aquellas líneas. Y ahora, luego de años de frustrantes fracasos, el arroz híbrido finalmente disfruta de un mini-boom, está recibiendo apoyo financiero para su comercialización y producción en muchos países asiáticos, y las compañías semilleras más grandes del mundo, junto con algunos tigres semilleros emergentes en Asia, realizan grandes maniobras para apoderarse del mercado [3].

El problema para el IRRI, sin embargo, es que el boom lo está dejando afuera. La mayoría de los contratos en Asia son firmados con corporaciones chinas, y se utilizan variedades híbridas de ese país. Los pocos restantes son acuerdos entre los NARS y empresas privadas, en donde los NARS cobran royalties por el germoplasma aportado inicialmente por el IRRI. Para colmo, los propios fondos del IRRI para arroz híbrido se han evaporado, y no hay signos de donantes que pudieran acudir en su rescate; y hasta un financista histórico como el Banco Asiático de Desarrollo ha dejado de interesarse por el arroz híbrido.

En tanto no quería dejar de hacer negocio a partir de su trabajo con arroz híbrido, el IRRI decidió que debía actuar para restaurar su rol central en el mundo del arroz híbrido. Una opción, en juego durante muchos años, era asumir una actitud más agresiva y comenzar a vender patentes exclusivas sobre sus líneas parentales híbridas. En otras palabras, comenzar a actuar como una común empresa semillera. ICRISAT, otro centro del CGIAR, ya había ido en esa dirección –creando un consorcio de empresas privadas del sector que pudieran reclamar los derechos sobre sus líneas híbridas de sorgo, pigeonpea [4] y otros cultivos [5]. Pero el IRRI rehusó finalmente avanzar en ese camino.

“No otorgaremos a nadie derechos exclusivos sobre nuestras semillas,” aclaró en septiembre de 2004 a GRAIN S.S. Virmani, especialista del IRRI en mejoramiento de arroz híbrido. “Queremos que sigan siendo de dominio público”. [6]

El IRRI, hoy en día, ha cambiado de parecer. El 9 de noviembre de 2007, en medio del Congreso Semillero asiático, anunció la formación de su Consorcio para la Investigación y el Desarrollo de Arroz Híbrido (HRDC, su sigla en inglés). 

El consorcio del IRRI es, para todos los efectos, indistinguible del consorcio del ICRISAT’s. Se funda en base a una relación directa entre el IRRI y compañías semilleras privadas: el IRRI provee las líneas parentales y las corporaciones, que obtienen derechos exclusivos sobre las variedades, manejan el marketing. Si bien el IRRI dice que los “principales beneficiarios” de los fondos obtenidos por el consorcio serán los programas públicos nacionales que trabajan con arroz híbrido, el dinero fluye por completo hacia el IRRI, quien mantiene el control sobre la información de origen de las líneas parentales. [7]
De esta manera, el IRRI excluye a los NARS de la gran afluencia de royalties, y se asegura el papel de centro neurálgico para el desarrollo de nuevas líneas parentales. (Ver detalles del Consorcio en el recuadro al pie).

El IRRI justifica el importante giro hacia los negocios que ha dado argumentando que ese es el único camino para rescatar su trabajo en arroz híbrido. Considera que el arroz híbrido será la clave para aumentar el rendimiento de las superficies de tierra dedicadas a agricultura intensiva por irrigación, y argumenta que ella misma es la única institución capaz de desarrollar la investigación necesaria para los países sub-tropicales.

El coordinador del consorcio, integrante del IRRI, Achim Dobermann dice que están “muy preocupados” por el fomento de híbridos chinos en los subtrópicos de Asia. Opina que aquel germoplasma no fue desarrollado para esa región y que, como resultado, muchos de los híbridos fallarán –“poniendo en riesgo el desarrollo global del arroz híbrido”. [8]

A la fecha, no obstante, la evidencia de que las variedades de arroz híbrido del IRRI incrementan el rendimiento es, en el mejor de los casos, poco precisa. Casi toda la evidencia apunta en otra dirección –con escandalosas tasas de agricultores que abandonan los programas nacionales de arroz híbrido, a pesar de los importantes subsidios. [9]

Lo que ha conseguido el arroz híbrido, sin embargo, es el desarrollo de una industria semillera del arroz privada. De una inversión prácticamente nula en toda la década pasada, las corporaciones y sus socios locales han pasado a invertir, hoy en día, millones de dólares para entrar en el mercado semillero del arroz, con casi la totalidad de los montos fluyendo hacia el arroz híbrido. En el 2007, las cinco principales compañías semilleras multinacionales anunciaron importantes movimientos en la industria semillera asiática de arroz híbrido. La mayor transferencia fue la compra que realizó Vilmorin del 46.5% de la participación en Longping High-tech Agriculture –una de las mayores empresas semilleras de arroz híbrido de China y un importante líder fuera del país. [10]

No es el rendimiento del arroz híbrido lo que atrae a las compañías semilleras, sino el hecho de que los agricultores no pueden conservar semillas de estas variedades, lo cual garantiza a las empresas un mercado cautivo. Con la existencia del Consorcio, las empresas pueden dejar al IRRI la difícil tarea de las técnicas básicas de mejoramiento, mientras sigan en definitiva obteniendo derechos exclusivos en los principales mercados. El siguiente paso para las empresas será, por supuesto, modificar estas líneas con las características GM que han patentado – lo cual no está excluido por los términos de referencia del Consorcio.

¿Qué sucede con la obligación hacia “lo público” sobre la que hizo énfasis Virmani tres años atrás? Las variedades son desarrolladas por el IRRI en base a semillas que el Instituto conserva –dadas “en fideicomiso” por la humanidad- en su extensa colección.

Cabe reiterar que estas semillas fueron recolectadas de los campos de los agricultores. Aunque es posible que las líneas parentales comprendidas en el consorcio hayan experimentado considerable mejoramiento a partir del trabajo de los fitomejoradores del IRRI, este Instituto, a través del Consorcio, está sin embargo ejerciendo privilegios monopólicos sobre el germoplasma que guarda y haciendo dinero con él –rematando los derechos exclusivos sobre el germoplasma. El IRRI puede hablar todo lo que quiera sobre “beneficios públicos”, pero eso no puede encubrir la traición que ha significado su maniobra.


Información sobre el Consorcio para la Investigación y el Desarrollo de Arroz Híbrido [11]

Estructura:

- La membresía está abierta al sector privado, al sector público y a las ONGs.
- El sector privado pagará cuotas de membresía; la membresía es gratuita para el sector público.
- Existen reglas particulares para las ONGs.
- El Consorcio será administrado por un Consejo Asesor, integrado por tres miembros del sector privado, tres del sector público y dos miembros pertenecientes al IRRI.
- El Consejo ultimará los términos de referencia para determinar cómo se gastarán los fondos del Consorcio. No obstante, los tres principales elementos para la asignación de fondos ya han sido establecidos. En orden de importancia, son:
- El fitomejoramiento de arroz híbrido que realiza el IRRI.
- La investigación para mejorar la ingeniería agronómica de la producción de arroz híbrido.
- Las becas para el entrenamiento en mejoramiento de arroz híbrido en el IRRI.
 
Reglas:

- Los miembros pujan por los derechos para evaluar las líneas parentales que el IRRI pone a disposición del consorcio.
- El postulante ganador tiene dos años como límite de tiempo para evaluar el híbrido y decidir si lo autorizarán o no.
- Los derechos se asignan según países y los propietarios de los derechos sólo pueden  comercializar en los países para los cuáles han comprado los derechos.
- Los propietarios de los derechos obtienen derechos exclusivos sobre las variedades en los países en los que los derechos fueron adquiridos.
-  La información de origen de la línea parental híbrida queda en manos del IRRI y no es revelada a quienes compran los derechos.
- Quienes compran los derechos tienen la responsabilidad de registrar las variedades vegetales y tramitar los derechos de obtentor en el país correspondiente, si así lo desean.
- Un miembro no puede hacerse de derechos sobre más de dos híbridos en un año determinado.


1 El arroz híbrido es similar al maíz y otros cultivos híbridos, para los cuáles es utilizado un controversial fenómeno llamado heterosis, el cual, entre otras cosas, impide a los agricultores conservar las semillas de sus cosechas.

2 Grupo Consultivo para la Investigación Agrícola Internacional.

3 GRAIN, "Killing fields: The global push for hybrid rice continues," Seedling, octubre de 2007: http://www.grain.org/seedling/?id=510

4 También conocida en algunos países de habla hispana como quinchoncho o poroto de palo. (N.T.)

5 GRAIN, "ICRISAT leads the charge to the private sector," Seedling, julio de 2004: http://www.grain.org/seedling/?id=296

6 Entrevista con S.S. Virmani, septiembre de 2004.

7 “New hybrid rice group aims to raise rice yields in the tropics," The Hindu, 10 de noviembre de 2007: http://www.hindu.com/thehindu/holnus/015200711101550.htm

8 Entrevista con Dobermann.

9 GRAIN, "Philippines: World Bank condemns hybrid rice programme," Blog sobre arroz híbrido, 28 de agosto de 2007: http://www.grain.org/hybridrice/?lid=190

10 Ver la tabla periódicamente actualizada de GRAIN sobre las compañías de arroz híbrido: http://www.grain.org/hybridrice/?id=399

11 La información fue provista por Achim Dobermann (Entrevista con GRAIN, 14 de noviembre de 2007).

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