 |
Proyecto Cultivando Diversidad - Latinoamerica
| Título de la Experiencia: |
Bancos de semillas comunitarios |
| Autores: |
Antonio José da Silva - Sindicato de Trabajadores
Rurales de Solânea, Maria Paula Almeida - AS-PTA |
| País: |
BRASIL, |
| Local: |
Municipio de Solânea, Estado de Paraíba |
| Zona ecológica: |
semiárida |
RESUMEN:
En la región nordeste de Brasil vive el 28,5% de la población
del país y más del 60% de su territorio pertenece a la zona
semiárida. Sus habitantes deben convivir con las "secas",
períodos sin lluvias que pueden extenderse de 2 a 3 años.
Las consecuencias de una seca son devastadoras: colapso general en el
abastecimiento de agua para el consumo humano y animal, disminución
sensible del rebaño y descapitalización de las familias
con la consiguiente desorganización de algunas haciendas. En ciertos
casos, esto conduce finalmente al éxodo de la población
afectada hacia otras regiones. Desde el punto de vista de la biodiversidad,
las presiones sobre los recursos genéticos locales aumentan.
En los años de seca, hay muy poca o ninguna producción
agrícola, lo que afecta enormemente las reservas familiares de
alimentos y de semillas. En las situaciones extremas, la semilla es consumida,
al convertirse en la única fuente de alimento disponible. Las adversidades
del lugar son explotadas por los que poseen mejores condiciones financieras,
"los patrones", que ofrecen la semilla "a meia"",
o sea que la mitad de la producción irá como pago para el
dueño de la semilla. Los programas gubernamentales de semillas
donan a los agricultores grandes cantidades de semillas de variedades
mejoradas y no reconocen a los agricultores como productores de semillas.
Estos hechos -la sequía, la utilización política
y la concepción de las políticas gubernamentales- han causado
la erosión genética de las variedades locales, conocidas
por los agricultores familiares del estado de Paraíba como "semillas
de pasión".
Desde 1992, el Sindicato de Trabajadores Rurales de Solânea,
Estado de Paraíba, ha buscado la creación de bancos de semillas,
que aseguren la autonomía de los agricultores en el abastecimiento
de semillas. La asociación con la AS-PTA en 1994 permitió
la expansión de ese trabajo, que hoy no sólo incluye el
rescate y multiplicación de la diversidad de variedades locales,
sino también la diversificación de los cultivos, la plantación
de árboles y el aumento de la reserva de forraje para los animales.
CONTACTO:
Antonio José da Silva, Sindicato
de Trabajadores Rurales de Solânea, Rua Josefa Crispim, 50 - Solânea
- Paraíba - 58.225-000 - BRASIL, Tel.: (55-83) 363 2379
Maria Paula Almeida, AS-PTA Paraíba
– Centro Agroecológico São Miguel, CP 33 - Esperança – Paraíba – 58.135-000
– BRASIL, Tel.: (55-83) 361 2090 Correo-E:
ORGANIZACIÓN LOCAL
El Sindicato de Trabajadores Rurales - STR es una organización
representativa de los agricultores familiares en el municipio de Solânea.
En el ámbito de las comunidades, los agricultores están
organizados en Asociaciones. El STR integra el Consejo de Desarrollo Rural
del Municipio de Solânea. En el ámbito regional actúa
con otros dos STRs (municipios de Remígio y de Lagoa Seca) y, a
nivel estadual, forma parte de la Coordinadora del Semiárido Paraibano,
un foro de organizaciones de trabajadores y organizaciones no-gubernamentales
- ONGs para discutir el desarrollo sustentable del semiárido paraibano,
y acompaña el trabajo de 220 Bancos de Semillas Comunitarios (BSC)
en el estado de Paraíba. A escala nacional, el STR de Solânea
está afiliado a la Central Única de Trabajadores - CUT.
ORGANIZACIÓN ASOCIADA
La Asesoría y Servicios a Proyectos en Agricultura
Alternativa - AS-PTA es una organización no-gubernamental que promueve
la agroecología y el fortalecimiento de la agricultura familiar.
Desde 1994 viene trabajando en sociedad con el STR y las Asociaciones
de Solânea, en apoyo a un plan de desarrollo local sustentable.
CONTEXTO DE LA EXPERIENCIA
La experiencia se ubica en el municipio de Solânea,
en la zona Agreste del estado de Paraíba, región nordeste
de Brasil. En esta región se encuentra 28,5% de la población
brasileña y es considerada la más pobre del país,
con cerca de 60% de su territorio caracterizado como semiárido.
La región semiárida es conocida como polígono de
las secas y el estado de Paraíba tiene cerca de 98% de su territorio
dentro del mismo.
En Paraíba, entre el litoral húmedo y el
interior semiárido se encuentra el Agreste, región de transición
con gran diversidad ambiental, en donde se localiza el municipio de Solânea.
Otra característica específica de este municipio es la cantidad
de minifundios, es decir, muchos agricultores familiares con pequeñas
extensiones de tierra y una alta densidad demográfica (100 hab/km2
aproximadamente), es una región muy deforestada. A pesar de las
malas condiciones de vida, existen líneas eléctricas y caminos
a lo largo de la zona rural así como servicios de seguridad social
para los agricultores mayores de 55 años.
En la región semiárida del nordeste, el
manejo de la biodiversidad es el pilar principal de la sustentabilidad
de la agricultura familiar. La producción está dirigida
tanto hacia las necesidades alimentarias de la familia y de los animales,
como a la generación de excedentes para la comercialización
en el mercado local. Esta lógica privilegia sistemas de pluricultivo
asociados con la cría de diversas especies de animales, generando
una interdependencia entre los diferentes sub-sistemas. La diversificación
de las especies manejadas lleva a la organización de diferentes
parcelas de cultivo, con arreglos diferentes, dentro de la misma unidad
productiva. Las unidades de producción familiar no están
especializadas en un único cultivo, pues esta opción llevaría,
inevitablemente, a una mayor fragilidad del sistema y al aumento de los
riesgos, tanto desde el punto de vista agronómico como económico.
Es común por tanto encontrar en la región semiárida
de Paraíba cultivos diversificados, asociando al mismo tiempo a
más de 5 especies e innumerables variedades de cada especie.
Una tradición de las familias rurales de la región
semi-árida, es producir y guardar su propia semilla en la casa,
que se ha consolidado a lo largo de décadas, a través del
uso, las prácticas de conservación de la diversidad agrícola,
así como también la adaptación y selección
de materiales, el intercambio y la experimentación sobre los recursos
genéticos. Junto con los materiales se ha intercambiado y se ha
perpetuado el conocimiento sobre la biodiversidad, sin el cual no sería
posible el uso de la misma.
EL PROBLEMA
Las denominadas secas son períodos sin lluvias
que pueden extenderse de 2 a 3 años. Las consecuencias de una seca
son devastadoras. Normalmente se produce un colapso general en el abastecimiento
de agua para el consumo humano y animal, una disminución sensible
del rebaño y la descapitalización de las familias con la
consiguiente desorganización de algunas haciendas. Desde el punto
de vista de la biodiversidad, las presiones sobre los recursos genéticos
locales aumentan. En los años de seca, hay muy poca o ninguna producción
agrícola, lo que afecta enormemente a las reservas familiares de
alimentos y de semillas. En las situaciones extremas, termina consumiéndose
la semilla, al convertirse en la única fuente de alimento disponible.
Esto pone en riesgo el plantío de la próxima zafra y provoca
la erosión genética de las variedades locales. Otra consecuencia
es el aumento de la presión sobre los recursos forrajeros nativos,
en la medida que cualquier vegetación verde se convierte en alimento
para los rebaños hambrientos.
La poca disponibilidad de tierra y su uso intensivo,
junto al régimen de arrendamiento, compromete la reserva familiar
de granos y obliga a los agricultores a vender inmediatamente la producción.
En condiciones ideales, la producción agrícola debería
permitir la creación de una reserva familiar de alimentos suficiente
para abastecer un período de siete meses, incluyendo además
una reserva de semillas para los cultivos de la zafra siguiente. Sin embargo,
en la mayoría de los casos no ocurre así y los agricultores
terminan entrando en un círculo vicioso de dependencia de las semillas
del "patrón" bienes materiales por el voto para ser electo.
El abastecimiento de semillas en la época de plantío
se realiza de diversas maneras. Si no hay semillas en casa, la primera
opción debería ser la compra en la feria o el mercado local.
Esta forma de acceso a la semilla existe pero, como la época de
plantío también es de entre-zafra, el precio de la semilla
llega a triplicarse en los años normales y a costar hasta seis
veces más en los años de seca. De esta manera, como la compra
de semilla en el mercado es inviable, quedan sólo formas menos
dignas de acceso a la semilla y que también son menos ventajosas
para los agricultores. El patrón u otra persona con mejores condiciones
puede, por ejemplo, ofrecer semillas "a meia" o "a terça",
o sea que la mitad o un tercio de la producción irá como
pago para el dueño de la semilla. A su vez, políticos o
alcaldes en campaña electoral donan semillas como forma de mantener
a sus electores. Y aun más, la semilla de los "políticos"
es donada en pequeñas cantidades y muchas veces llega después
de las lluvias.
Es importante destacar que las políticas gubernamentales
llevadas adelante por el sistema de investigación, extensión
y crédito rural poco han contribuido a enfrentar o solucionar los
problemas. La lógica que predomina todavía en el proceso
de creación y difusión de tecnologías está
orientada hacia la obtención de altos rendimientos por unidad de
superficie a partir del uso de insumos artificiales. Este modelo crea
y recrea el mito de la productividad, de la pureza genética, de
la devastación de la vegetación natural y de grandes proyectos
de riego.
Los programas de semillas del gobierno son la expresión concreta
de este tipo de enfoque. En primer lugar, estos programas utilizan solamente
variedades mejoradas. Muchas de estas variedades tienen origen en otras
regiones del país, por lo tanto con condiciones ambientales completamente
diferentes. En segundo lugar, el número de variedades ofrecidas
es poca, generalmente queda restringido a una variedad para cada una de
las especies cultivadas. En 1999, por ejemplo, el gobierno del Estado
de Paraíba ofreció en su programa, 30 y 100 toneladas de
especies de frijol macassa y común, respectivamente. Es importante
destacar que estas variedades nunca habían sido evaluadas por los
agricultores que recibieron estas semillas.
LAS ACCIONES
El relato anterior evidencia que, a pesar de los esfuerzos
de los agricultores para producir y guardar sus semillas a escala familiar,
esta estrategia no ha sido suficiente para el abastecimiento anual de
semillas ni para la conservación de la agrobiodiversidad. En este
contexto es que surgen los bancos de semillas.
El Banco de Semillas Comunitario (BSC) es un modelo alternativo
encontrado por las comunidades agrícolas para administrar de forma
colectiva la reserva de semillas necesaria para los plantíos anuales.
El funcionamiento de estos bancos está basado en el "préstamo"
de cada familia asociada a la comunidad de una cierta cantidad de semillas
y la "restitución", después de la cosecha, de
un poco más de lo recibido. Este sistema permite que cada familia
produzca y mejore su propia semilla, pero mediante una gestión
colectiva de la reserva. La tendencia es que, con el aumento de la reserva
del BSC, la organización aumente su cobertura y genere también
reservas de semillas para enfrentar las adversidades.
Los Bancos de Semillas surgieron de la acción
de la Iglesia Católica a través de las Comunidades Eclesiales
de Base, en diversas diócesis y parroquias distribuidas por el
Nordeste, a comienzos de la década de 1970. En esta época,
el principal objetivo del BSC era la autonomía de los pequeños
agricultores en el abastecimiento de semillas y la creación de
un espacio organizativo, en momentos en que el país vivía
un período de represión a toda forma de organización
que tuviera connotaciones políticas, como los sindicatos, por ejemplo.
El Banco de Semillas de Solânea fue fundado en
1992, a través de un proyecto del STR, por el cual 87 agricultores
asociados recibieron 1.722 kilos de semillas. En tres años perdió
65% de sus socios y quedó con apenas 33% de su reserva inicial.
Pero la evaluación de los agricultores y agricultoras socios del
Banco de Semillas del Sindicato, como era conocido, fue muy positiva,
al permitir el acceso de los más pobres a las semillas, aunque
para avanzar debía sufrir cambios en su gestión.
Desde 1995, la sociedad entre el STR y las Asociaciones Comunitarias en
torno a los bancos de semillas, con el apoyo de la AS-PTA, dio un nuevo
impulso a algunas de estas antiguas asociaciones, inclusive originando
otras, dentro de una nueva cultura asociativa, mediante la práctica
de la gestión democrática colectiva. A partir de 1995, se
fundaron Bancos de Semillas Comunitarios (BSC) en las comunidades y el
banco del STR se convirtió en el banco madre, o sea, el que sustenta
a los BSC, funcionando como un fondo de reserva que abastece a los bancos
comunitarios en las épocas de seca y que ofrece las semillas iniciales
para la creación de nuevos bancos. Este trabajo es desarrollado
por los agricultores y agricultoras familiares del municipio de Solânea,
vinculados a las Asociaciones Comunitarias y a las Comunidades Eclesiales
de Base. En la actualidad existen nueve BSC con cerca de 250 familias
asociadas.
El diagnóstico de la diversidad agrícola
realizado en los municipios de Solânea y Remígio, ha identificado
67 variedades de las tres especies más cultivadas en la región
(frijol común, habas y macassa). Se constató que, a la vez
que hay una enorme gama de variedades que son utilizadas por los agricultores
familiares de la región, existe una fragilidad en los sistemas
agrícolas, colocando esta diversidad y el conocimiento sobre ella
en situación de riesgo. Se han tomado algunas medidas para impedir
esta erosión genética: capacitación en la construcción
de silos de semillas de diversos tamaños para almacenar diferentes
variedades en un mismo banco; divulgación masiva de la localización
de estas variedades entre los agricultores; promoción de eventos
de intercambios entre agricultores para intercambio de material genético
y de conocimiento; intercambio de las semillas recibidas de los programas
gubernamentales por las semillas de pasión; implementación
y evaluación de ensayos de competición de variedades y caracterización
de los materiales conjuntamente con la Universidad Federal.
La base para la construcción de estas acciones
es un amplio y participativo programa de formación técnica,
metodológica y política. Desde el punto de vista técnico,
el programa de formación busca aportar elementos que conduzcan
a la reflexión y al mejoramiento de las prácticas de producción,
conservación, tratamiento y almacenamiento de semillas. Se trabaja
también con contenidos metodológicos para la actividad educativa,
buscando reforzar la identidad político-cultural de los agricultores,
a través de su universo de concepciones de la vida y del mundo.
Desde el punto de vista político, el programa de formación
trabaja al individuo como ciudadano consciente de su misión en
la sociedad. Este es un espacio de formación para agricultores
promotores a los cuales les corresponde la formación de otros agricultores.
El STR y la AS-PTA han actuado principalmente en la capacitación
de las familias de agricultores, abordando la manera de convivir con la
naturaleza y protegerla, básicamente, en la región semiárida
y de transformar esta convivencia en políticas públicas
favorables y de reconstrucción de la identidad de los agricultores
como investigadores y detentores de conocimiento valioso. Se efectúan
diagnósticos participativos con los agricultores sobre la biodiversidad
y otros temas. Se realizan con grupos de experimentadores bancos de semillas
y fondos rotativos. Los agricultores y agricultoras discuten sus experiencias,
presentan propuestas y dan continuidad a los trabajos.
Las actividades prácticas incluyen el rescate
de variedades y conocimientos, la creación de bancos de semillas
de diversos cultivos para estimular la diversificación, el apoyo
a la formación de reservas de semillas y granos, de fondos rotativos
para la construcción de infraestructura hídrica, y la producción
de mudas de árboles nativos en el ámbito familiar y en sociedad
con instituciones de investigación, el apoyo a la creación
de reservas de alimentos para los animales y la conservación de
plantas nativas forrajeras. Se realiza también un gran esfuerzo
para llamar la atención sobre la necesidad de desarrollar una investigación
aplicada sobre los problemas de la región.
LOS LOGROS
Los resultados se han dado en el fortalecimiento de la
organización de los agricultores en dos campos: la percepción,
por parte de cada uno, de su importancia política, y el avance
en el conocimiento de técnicas alternativas para la agricultura
familiar. En verdad, los BSC constituyeron una innovación social
viable, que fortaleció la dinámica de las asociaciones y
de la gestión pública, contribuyendo así al fortalecimiento
de las organizaciones de agricultores.
La oferta de semillas por los Bancos Comunitarios determinó
una gran disminución, casi extinción, del sistema de semillas
"de meia" o "semilla del patrón" y de "semillas
a cambio de votos". En un estudio realizado en 1997 por los sindicatos
de Solânea y Remígio, junto con la AS-PTA, para el cual fueron
entrevistados 60 agricultores, 30 de ellos socios de los BSC, se llegó
a las siguientes cifras: para los socios de los bancos, 43% de la semilla
fue suministrada por el banco, 33% estaba guardada en la casa o provenía
del vecino o pariente y 24% era "de meia" o fue comprada en
la feria. Pero esta situación se invierte para los agricultores
que no tienen banco en su comunidad, para los cuales 52% de la semilla
provenía de la compra o "del patrón". La evolución
de este proceso se evidenció cuando comparamos con una encuesta
similar, realizada en 1994 en Solânea, antes del comienzo de los
Bancos de Semillas Comunitarios, en donde la mayor parte de la semilla
era "de mitad".
En cuanto a la conservación de las variedades
locales algunos resultados son anotados: dentro los 9 BSC de Solânea
hay por lo menos 12 variedades de cultivos; fueron rescatadas 24 variedades
de semillas de la regiones y están siendo re-introducidas. De estas,
3 estaban en situación de riesgo extremo y fueron multiplicadas
para que aumentara su frecuencia; 6 especies de cultivo fueron ampliadas
e introducidas; 19 variedades caracterizadas por los agricultores y por
los registradores oficiales. También la conciencia por parte de
los agricultores familiares de que ellos son conservadores de un patrimonio
intelectual, cultural y genético importante que se refleja en manifestaciones
culturales muy comunes en nuestra región, como son la poesía
y la música.
Por último, se instaló en Solânea
un "sistema de seguridad de semillas" de calidad y adaptadas,
en el cual el banco de semillas comunitario funciona como un espacio político
organizativo, movilizador de procesos colectivos de conservación
de la diversidad. Pero eso no es lo único. El sistema parte de
las prácticas de acopio de semillas a escala familiar, articulándolo
a otros espacios como la comunidad, el banco y la feria local.
El trabajo iniciado con los bancos de semillas repercutió
en otras áreas. Las familias beneficiadas han conseguido trabajar
con sus propias semillas y diversificar sus cultivos. Han plantado árboles
en sus propiedades y aumentado la reserva de forraje para los animales.
Se han rescatado y producido variedades locales de plantas de cultivo,
como porotos, caupí y habas, así como de plantas nativas;
aumentó la diversificación de los cultivos y la reforestación
de áreas de la finca a través del plantío de variedades
nativas.
Hemos enfrentado la seca buscando la organización
de las familias que están tratando de abastecerse de agua, semillas,
alimentos para la familia y forraje para los animales. Hemos trabajado
en el manejo de las plantas nativas, que están adaptadas a la región
y son resistentes a la seca, como el juazeiro, el cardeiro, el facheiro,
el xique-xique y otras, principalmente, para el consumo de los animales.
Hemos estimulado a los agricultores a seleccionar, conservar y trabajar
con sus propias semillas que están adaptadas a la región
semiárida. No hay posibilidades de superar la sequía, pero
hay formas de convivir con ella.
Las referencias generadas en Solânea se han convertido
en una contribución importante a la dinámica de generalización
de los bancos de semillas comunitarios en el Estado de Paraíba,
como elemento estratégico para la constitución de un programa
de seguridad de semillas. Varios otros sindicatos de la región
congregados en Pólo Sindicais da Borborema, han aplicado el sistema
de BSC y rescatado sus semillas de pasión. En 2001 ya había
50 BSC distribuidos en 10 municipios del Agreste.
Agricultores formadores de Solânea pasaron a integrar
la formulación y ejecución del programa de formación
técnica y metodológica de la Articulación del Semi-Árido
Paraibano. Desde 1998, este grupo viene influenciando la formulación
e implantación de parte del programa de semillas del gobierno del
Estado. En el año 2000, 220 BSCs distribuidos en 55 municipios,
con 6.500 familias socias, fueron acompañados por la Articulación
del Semi-árido Paraibano. Fue a partir de este foro que reúne
organizaciones de agricultores y la asesoría, que comenzamos a
intervenir en la política del gobierno estadual. Después
de muchas movilizaciones y debates sobre la construcción de un
programa de semillas de calidad, adaptada, diversificada y apoyada por
BSC, conseguimos que el gobierno apoyara los BSC con 50 T de semillas
de pasión (60 variedades de 8 especies) para todo el Estado en
el año 2002.
LO APRENDIDO Y EL FUTURO
Toda esta trayectoria del Sindicato de Solânea
y de las comunidades para mejorar el acceso de los agricultores a las
semillas y para disminuir la erosión de la agrobiodiversidad, fue
una enseñanza para entender que es necesario instaurar un sistema
de seguridad de semillas de pasión. Esto porque en un contexto
de adversidades cíclicas, la sustentabilidad de un banco comunitario
depende de su inserción en una estrategia de largo plazo que articule
diversos bancos entre si, inclusive o banco madre, apoyados por un sistema
de políticas municipales y estatal. Este sistema tiene que estar
íntimamente articulado con los acopios familiares de semillas que
es donde se perpetua la conservación por las redes de intercambio
de material genético y de conocimiento. Todavía falta dar
algunos pasos para poder llegar al objetivo final.
Si analizamos el panorama teniendo como punto de vista
la sustentabilidad de la agricultura y del medio ambiente, podemos decir
que los agricultores familiares son prestadores de servicios ambientales
y sociales porque preservan in situ las variedades agrícolas de
diversos cultivos fundamentales para nuestra seguridad alimentaria. Además,
este servicio tiene un costo para los agricultores, que continúan
produciendo en malas condiciones y viviendo con dificultades. Les faltan
semillas cuando más se necesitan. Este peso no puede ser asumido
solamente por los agricultores, sino que la sociedad que usufructúa
de este beneficio debe viabilizar el sistema a través de políticas
públicas favorables.
En los campos técnico y metodológico ya
se ha acumulado suficiente para la generalización de esta experiencia.
No obstante, esa generalización enfrenta algunas limitaciones.
Para contraponerse a las mismas, es necesario cambiar leyes y dar visibilidad
a todo un conjunto de leyes positivas en la mayoría de las áreas
ambientales, que reconozcan el valor de la agrobiodiversidad y el papel
de los agricultores como conservadores de la diversidad. Por otro lado,
es de fundamental importancia que las organizaciones de agricultores influencien
las políticas públicas gubernamentales en diferentes ámbitos,
en el sentido de construir sistemas sustentables de conservación
in situ .
Podemos decir que el uso de métodos como diagnósticos,
experimentación participativa y gestión colectiva tuvieron
buenos resultados. Y, sobre todo, un proceso de formación técnica,
en materia de metodología y política, para los agricultores,
implementado por el Sindicato, AS-PTA y las comunidades, fue el combustible
apropiado para la transición. En todo momento, los agricultores
y agricultoras son difusores y divulgadores de sus propias experiencias
y han buscado nuevos conocimientos técnicos para sumar a los que
poseen. Permanentemente han descubierto nuevos conocimientos en el campo
de la biodiversidad y han buscado alternativas en las plantas.

|