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Taller internacional sobre el uso local de la diversidad biológica en agricultura

 

Brasil, del 9 al 19 de mayo de 2002

 

SÍNTESIS DE ÁFRICA OCCIDENTAL

Jeanne ZOUNDJIHEKPON  

  1. Contexto regional y generalidades

 

África occidental representa aproximadamente 1/5 de la superficie del continente y está constituida por dieciséis (16) países: Benín, Burkina Faso, Cabo Verde, Costa de Marfil, Gambia, Ghana, Guinea, Guinea-Bissau, Liberia, Malí, Mauritania, Níger, Nigeria, Senegal, Sierra Leona y Togo. Doce de estos países tienen salida al mar, tres no (Burkina Faso, Malí y Níger) y uno, Cabo Verde, es un archipiélago en el océano Atlántico. Del punto de vista geográfico es una amplia meseta de unos 300 metros de altura que limita:

·        al Sur, con una cadena de rocas duras que resistieron a la erosión: el Monte Loma (1.947 m), el Monte Nimba (1.854 m), el Macizo de Fouta-Djallon (1.550 m) y el Atacora.

·        al Norte, con una serie de macizos montañosos.

La parte meridional de la sub-región está atravesada por tres grandes ríos:

·        el Níger, navegable en varios tramos,

·        el Senegal que se convierte en  torrente al dejar el Fouta-Djallon,

·        el Volta que desemboca en el gran lago en Ghana.

Al Norte del decimosexto paralelo el terreno es  desértico y  no existen cursos de agua permanentes.

 

Cuatro tipos de clima caracterizan a África Occidental:

·        el subsahariano con lluvias irregulares de un año a otro. Estas lluvias no exceden los tres meses, alcanzando menos de 500 mm. La temperatura se eleva a menudo a los 40ªC en mayo, al final de la estación seca;

·        el sudanés, con una estación seca que se alarga en las zonas más próximas al Trópico de Cáncer. La sequedad del clima se acentúa por el harmattan, viento cálido y seco que sopla desde el nordeste hacia el Atlántico. Las precipitaciones anuales superan los 1000 mm en el sur de Malí y son inferiores a 800 en el norte de Nigeria;

·        el tropical húmedo de Gambia y Ghana, con un promedio de precipitaciones anuales de 1500 mm y dos estaciones secas: agosto – setiembre y diciembre – marzo;

·        el ecuatorial, a lo largo del Golfo de Guinea, con lluvias casi todo el año que pueden superar los 2000 mm.

 

De norte a sur de África occidental, la mayor formación geográfica es la sabana  y se extiende desde Senegal al norte de Nigeria. Es una zona silvopastoral  caracterizada por una vegetación de arbustos espinosos. En la sabana de arbustos los árboles no superan los 10 m. Más al sur, la sabana de árboles se extiende de Senegal a Nigeria, y constituye la vegetación dominante del terreno sahél – subsahara. Los árboles no superan los 15 m y se agrupan en pequeños bosques a lo largo de las corrientes de agua. En el litoral, hay manglares de diferentes tamaños según los países costeros de la sub-región. Los bosques se extienden a lo largo de las corrientes de agua. En un cinturón paralelo al litoral se extiende el bosque tropical, desde Sierra Leona a Nigeria, con árboles que pueden alcanzar  los 30 m y una baja densidad en Togo y Benín. La economía de los países de la sub-región reposa esencialmente en la agricultura incluyendo la plantación de bosques, la ganadería y la pesca. Los productos de exportación son: cacao, café, maní, pescado, aceite de palma, etc. Pero lo que reviste mayor importancia es la agricultura de subsistencia, con cultivos de huerta específicos para cada región y cada país.

 

Debido a la falta de información existente a nivel internacional sobre los países francófonos en el campo de la gestión de los recursos biológicos, el proyecto “Promoviendo la diversidad biológica” o “Growing Diversity”  dedicó sus esfuerzos a los países francófonos de África occidental. Organizaciones locales y ONGs de ocho de estos países tuvieron una activa participación en el proceso de preparación regional del Taller Internacional. Estos países son: Benín, Burkina Faso, Costa de Marfil, Guinea, Malí, Mauritania, Senegal y Togo. El análisis de las experiencias documentadas en el marco de este proyecto deberá permitir la concreción de un programa regional sobre la diversidad biológica agrícola, para que el programa “Growing Diversity” no sea un proyecto más en los cajones de los socios locales.

 

 

  1. El propósito principal de la agricultura en África occidental, la seguridad alimentaria.

 

Desde tiempos inmemoriales, el uso sustentable de los recursos biológicos en agricultura ha sido una de las principales preocupaciones de los pueblos africanos. En efecto, la supervivencia de estas poblaciones depende de los productos de recolección provenientes de su entorno inmediato, de los hábitats terrestres (bosques, sabanas, colinas, subsahara, desierto,...) o acuáticos (mar, aguas dulces,...).  Las poblaciones africanas tuvieron una activa participación en el nacimiento de la agricultura en el mundo, a través de la domesticación de muchas especies cultivadas aún en el presente. Es el caso del fonio (digitaria exilis),  mijo, cola, ñame,... Pero, si algunas de estas plantas domesticadas en África occidental son ampliamente cultivadas hoy en día, la mayor parte permanecen todavía en estado silvestre. De este modo, para algunas de las plantas cultivadas, el proceso de domesticación todavía no ha terminado. Podemos citar como ejemplo el caso del ñame en Benín o Guinea.

 

2.1 La agricultura sensu stricto

 

Si bien la economía de la mayor parte de los países de la sub-región está basada en la agricultura, especialmente en los cultivos industriales, la supervivencia de las poblaciones depende de los cultivos de huerta. En lo que respecta a los cultivos industriales, el maní en Senegal, el algodón en Benín y en Malí, el café y el cacao en Ghana, Nigeria y Costa de Marfil,... los procesos de producción y comercialización son cuidadosamente organizados por los Estados, y apoyados por las multinacionales, los financiadores y los institutos internacionales de investigación científica, en detrimento de los cultivos de huerta. Por lo general, los institutos de investigación o las sociedades nacionales de desarrollo del Ministerio encargado de la agricultura proveen las semillas para estos cultivos. A menudo estas semillas son entregadas con el paquete tecnológico correspondiente a riesgo de endeudar y envenenar a los campesinos y sus familias. Cada año se verifican en la sub-región muchos casos de intoxicación de las poblaciones por causa de los pesticidas.

 

En lo que respecta a los cultivos de huerta, las superficies plantadas por la franja  que va entre el 60 y el 90% de los campesinos son pobres y nunca mayores de una hectárea. Se cultivan numerosas variedades o especies en un mismo campo. Las semillas son heredadas de sus parientes y ancestros o intercambiadas entre campesinos sin tener en cuenta  las barreras geográficas. Lo mismo sucede con las prácticas culturales y los métodos de conservación de los recursos genéticos. De esta forma, en el norte de la Costa de Marfil se encuentran variedades de ñame llamadas Dahomey porque provienen de ese país (Dahomey es el antiguo nombre de Benín), y en Burkina Faso  se encuentra un método de conservación de semillas de mijo, sorgo, maíz y arroz que proviene de Ghana. En casi todos los países, los procesos de los cultivos de huerta se organizan informalmente y el acceso al mercado no es para nada fácil.

 

A pesar de los contratiempos naturales que tienen que ver con la sequía y la escasez de alimentos esporádica que sufren algunos países de la sub-región, las comunidades locales recurren a los conocimientos tradicionales para llevar adelante la agricultura de subsistencia. El control de las semillas de los cultivos de huerta está asegurado por las comunidades locales. En muchos países de la sub-región, según las etnias y las realidades agroecológicas, el granero confeccionado con diferentes materiales y de diferentes formas sirve para almacenar las cosechas de cereales (maíz, sorgo, fonio, mijo,...) con o sin plantas fitosanitarias. Entre los materiales de conservación utilizados encontramos los graneros multiformes hechos con  paja o con otros materiales para conservar las espigas a granel o en manojos, y una gran variedad de tinajas construidas con tierra arcillosa amasada con paja para conservar únicamente los granos. Canaris, marmitas, calabazas,  bolsas, etc.. son también utilizados para guardar las cosechas destinadas al consumo o a semilla. La selección de semillas está a cargo del jefe de familia, y muchas veces está asociada a rituales socio-culturales o religiosos.

 

La conservación de legumbres tales como  pimiento, tomate, berenjena, gombo,... así como las frutas, se realiza a través del proceso de secado, y los granos deber servir como semillas recuperadas y conservadas, preservándolas  de la humedad de diferentes maneras según las regiones y las etnias. Para los tubérculos y especialmente el ñame, se utilizan muchos métodos de conservación en África occidental: la conservación antes de la cosecha bajo  montículos de tierra, en zanjas, en chozas de paja, en sogas verticales o zarzos,... La mandioca se conserva antes de la cosecha en el campo o los tallos cortados se conservan bajo instalaciones de  madera.

 

El uso de insumos químicos en la agricultura moderna ha viciado las costumbres de las comunidades locales. Las poblaciones abandonaron en buena medida los métodos y prácticas de tecnologías autóctonas en favor de prácticas importadas y en algunas regiones los conocimientos tradicionales están en peligro de extinción. En efecto, las experiencias relativas a tecnologías locales son silenciadas  debido a la importancia de los recursos que producen los insumos  suministrados en los procesos de producción comercial apoyados por los Estados.

 

2.2.   La pesca, la caza, la cría de animales y la explotación de microorganismos

En África occidental, antiguamente, la caza, la pesca y la cría de animales eran actividades reservadas  a grupos sociales (cofradías, etnias, asociaciones,...) que se manejaban con reglas muy estrictas en el uso sustentable de los recursos biológicos,  respetando el equilibrio de la Naturaleza. El ejercicio de estas actividades estaba asociado a una iniciación y una formación de duración variable según los pueblos. Los grupos de cazadores tradicionales o Dozos en Guinea, Malí, Costa de Marfil,... son muy estructurados. Practican la caza para autoconsumo  respetando el equilibrio de los ecosistemas. Pero con la presión demográfica, el desarrollo de la caza deportiva, la reconversión de antiguos funcionarios en cazadores y el comercio de la caza, los Dozos comienzan a perder el control de la caza en algunos países. En Malí, las asociaciones de cazadores son verdaderas organizaciones comunitarias de base dotadas de poder de decisión en lo que concierne al uso de los recursos naturales, reconocidas por el Estado.

 

Con respecto a la pesca, la situación de la pesca marítima varia según los países, de acuerdo a la dimensión de la costa marítima, el nivel de potencialidad de los recursos, las tradiciones culturales o el contexto socio-político. De Mauritania a Guinea, los países costeros fueron favorecidos por los recursos marítimos, pero las tradiciones haliéuticas privilegiaron un país, Senegal, mientras que Mauritania, Guinea Bissau y en menor medida Guinea, han dejado la explotación de sus recursos biológicos en manos de flotas extranjeras. Hoy en día la pesca artesanal está amenazada por la pesca industrial. En 1999, existían acuerdos vigentes entre la Unión Europea y 15 Estados ACP de tipo “Acceso a los recursos / contrapartida financiera y medidas de cooperación”. Siete de estos quince Estados pertenecen a África occidental: Mauritania, Senegal, Cabo Verde, Gambia, Guinea Bissau, Guinea, Costa de Marfil. Esta situación pone gravemente en peligro la práctica de la pesca artesanal por parte de las poblaciones autóctonas. En el Golfo de Guinea, con de Estados con costa reducida (Togo, Ghana), la diversidad de las situaciones conduce al surgimiento de un gran país haliéutico, Ghana. Para las poblaciones costeras de casi todos los países de África occidental, existen períodos de veda pesquera que todo pescador está obligado a respetar, desde los Dohi en Benín a los Imragen en Mauritania.

 

En el campo de la pesca continental, se distingue un Estado sin salida al mar: Malí, donde la mayor parte de la pesca se realiza en el Delta interior del Níger (Parlamento Europeo, 1999). En general, en la sub-región, las capturas son de consumo local aunque algunas veces pueden extenderse a países vecinos. En los países subsaharianos (Burkina Faso, Malí, Níger,...) donde es tradicional la cría de animales, las actividades ganaderas se llevan a cabo en el respeto del equilibrio de la Naturaleza. En la región central del delta del Níger, el código ganadero establecido en 1821 por Sékou Amadou, fundador del Imperio Peuhl de Macina, continua sirviendo como modelo aún en nuestros días. De esta forma, los recorridos de trashumancia estaban estrictamente reglamentados en el pasado, basándose en el conocimiento de los recursos naturales y en una jerarquización de los grupos de pastores. Cada grupo disponía del derecho sobres ciertas praderas y ciertos abrevaderos, durante un período de duración determinada.  Además la clasificación y el tratamiento diferenciado de las praderas y los abrevaderos de estación seca y de estación lluviosa permitían la regeneración de la vegetación. Pero el equilibrio mantenido en el pasado por las poblaciones que vivían en armonía con la Naturaleza se ha roto en nuestros días con la expansión demográfica y el poder administrativo moderno. Actualmente estallan conflictos entre ganaderos y agricultores regularmente en todos los países  causados por la explotación de los recursos naturales. 

 

Finalmente, en África occidental, los microorganismos intervienen en la preparación de ciertos alimentos por parte de las poblaciones locales; es el caso de la sémola de mandioca,  comúnmente llamada attiéké en la Costa de Marfil; es también el caso de la pasta de maíz (mawê, akassa,...) en Togo y Benín, o el de la harina de mandioca (gari), en Ghana, Togo Benín y Nigeria. Pero existe poca información escrita sobre el uso local de los microorganismos. Actualmente, con la vida moderna y las adquisiciones de la investigación científica, los productos alimenticios tradicionales fabricados a partir de microorganismos están condicionados por un largo período de conservación. Es el caso del attiéké por el Centro Marfileño de investigación Tecnológica (CIRT) en Costa de Marfil y del aklui por parte de la Facultad de Ciencias Agrónomas (FSA) en Benín.

 

3.      Algunas particularidades de la sub-región

 

3.1  El respeto por las creencias tradicionales y la jerarquía

 

En África occidental, las comunidades locales están mayoritariamente organizadas sobre una base étnica o de clan, y sujetas a prácticas tradicionales bien definidas. El animismo es una de las religiones más  importantes, rinde culto a las divinidades representadas por diferentes elementos del Universo, entre ellos los recursos biológicos. Las creencias constituyen una parte importante del uso cotidiano de los recursos biológicos  a través del respeto de las prohibiciones y los tótems. También la Naturaleza se percibe como el lugar de residencia de los ancestros quienes aún desaparecidos, vigilan a los vivos. Así, los ecosistemas y algunas de sus partes continúan siendo venerados.

 

En Senegal, en el pueblo de Kolonto, antes de plantar una parcela, se realizan sacrificios ofrendando en la noche postres de mijo u otros cereales en el lugar. Al día siguiente, si no hay rastros, el campo puede ser cultivado. En caso contrario, se abandona el cultivo de ese campo. En Burkina Faso, se lucha contra las orugas y las langostas apelando a creencias ancestrales. En lo que concierne a la pesca, en Avlékété, pueblo litoral en el sur de Benín, el día de los fetiches Vodoum es un día de descanso que debe ser respetado por todos; quien no observe esta norma paga una importante multa. En Ganvié, pueblo totalmente lacustre de Benín, la actividad tradicional de la pesca reposa en buena medida en la creencia y el temor a los dioses de las aguas, entre ellos los más importantes son los Vodoum Anassi Gbegou, Avlékété y Agboé.

 

El bosque húmedo de plantas perennes original de África occidental se ve hoy en el Parque Nacional de Taï en el sudoeste de la Costa de Marfil y en muchos islotes de bosques que sobrevivieron porque son sagrados. El bosque sagrado de Zaïpobly es una de estas islas forestales de la cual no puede sacarse ninguna planta sin la previa autorización de los Kwi. En África occidental, los bosques y montes sagrados son lugares de encuentro, de intercambio y de experimentación  para los jefes religiosos o los sanadores tradicionales, de iniciación para las sociedades secretas, o simplemente cementerios para individuos muertos trágicamente. Con respecto a los montes sagrados, no se trata de bosques en el sentido habitual del término. En la Costa de Marfil, Ghana, Togo, Malí, Nigeria, como en otros países de la sub-región, los montes sagrados se utilizan a menudo para celebrar ceremonias iniciáticas y rituales. Según Loucou (1984), el monte sagrado, de creación humana, está situado en los alrededores más próximos al pueblo. De escasa extensión, 2 a 4 hectáreas y de forma circular, este “monte” constituye una isla de bosque en plena sabana. Es un lugar sagrado que las divinidades y los difuntos ancestros visitan permanentemente, y... donde se desarrollan ciertas ceremonias del pueblo. Según Coulibaly (1978), los montes sagrados son reliquias de la antigua flora que ocupaba la región antes de la llegada del hombre. Son lugares intangibles e inviolables.

 

La estrategia de uso local de la agrobiodiversidad se trasmite de generación en generación, a través de  la tradición oral, desde hace milenios por medio  de cantos, cuentos, proverbios, adivinazas,... que son los canales de trasmisión de conocimientos tradicionales por excelencia. También se trasmite a los jóvenes el respeto por las creencias tradicionales y las jerarquías. En casi todos los países africanos, son muchas las vedas alimentarias que se respetan aún en nuestros días. Podemos citar como ejemplo la pantera, venerada en Benín por los miembros del clan Houègbonou, que no deben comerla, ni matarla. Este animal es también el tótem fundamental de todos los habitantes  de Lobakouya en la Costa de Marfil. También son numerosas las vedas alimentarias relativas a las plantas impuestas por las divinidades o los clanes. Además de las vedas alimentarias, ciertas especies no pueden ser quemadas, o en algunas regiones, o por los adeptos de ciertas divinidades, o por las madres de mellizos o de niños deformes. En los pueblos, el respeto de estas prohibiciones contribuye significativamente a la buena salud de los individuos.

 

3.2  La división del trabajo según el género y la fuerte presencia de las mujeres

 

Las experiencias documentadas en el marco de este proyecto muestran que las mujeres juegan un rol preponderante en la gestión local de la diversidad biológica en agricultura, a través de la división del trabajo por sexo, muy acentuada  especialmente en el campo de la pesca. En Ganvié, mientras el hombre se ocupa de la fabricación de los instrumentos de pesca, la captura del producto, la construcción de  los acadja(1)  whedo(2) la mujer es responsable de la totalidad de las operaciones post captura y del cuidado de la casa. Lo mismo sucede en Senegal, Mauritania y Togo.

 

En Malí y Costa de Marfil, no sólo el cultivo de los productos alimenticios está a cargo de las mujeres, sino todo el proceso de  los cultivos de huerta, desde la producción a la comercialización. En Burkina Faso, conscientes de las amenazas que se ciernen sobre sus recursos alimentarios debido a la práctica del  monocultivo, se creó en 1994 el grupo de mujeres de Karma llamado Rel-wendé o “fundamos nuestra esperanza en Dios”, su dinamismo logró actualmente la admiración de las poblaciones. Las mujeres de este grupo decidieron valorizar las plantas alimenticias tradicionales a través del conocimiento culinario ancestral y eliminando de sus prácticas agrícolas el uso de abonos químicos y pesticidas. Otorgan prioridad al cultivo de legumbres silvestres, que contribuyen a su subsistencia y aumentan la calidad de su alimentación. Además, recogen y  secan numerosas legumbres tradicionales silvestres cuyos nombres científicos no siempre se conocen y que están en vías de desaparición. Crearon un banco de semillas de legumbres silvestres escasamente cultivadas.

 

En Senegal, en 1987, se creó una organización de mujeres, el RFPPN(3) (Grupo de Mujeres  de Popenguine para la Protección de la Naturaleza) con el fin de contribuir voluntariamente a la realización de objetivos de conservación y restablecimiento de la biodiversidad de su medio ambiente. Posteriormente, las mujeres lograron sensibilizar a sus pares de siete ciudades periféricas de la Reserva Natural. Este grupo provoca actualmente admiración en todo el país e incluso en toda África occidental.  En Avlékété (Benín), desde 1995,  la ONG OFEDI(3) (Organización de Mujeres para la Protección del Medio Ambiente y el Desarrollo Integrado) ayuda a las mujeres a estructurar mejor su acción económica basándose en optimizar el uso de los recursos biológicos en el respeto de la Naturaleza y especialmente de los conocimientos tradicionales. Con el objetivo de proteger la diversidad biológica de los manglares, se realizaron diversas actividades integradas para inducir a las mujeres a detener el  desarraigo de los mangles. Se trata de la construcción de hogares económicos, plantaciones de árboles, labores de huerta, sesiones de sensibilización, e instalación de una Caja Rural de Ahorro y Préstamos (CREP)*(3)

 

Aunque las mujeres juegan un papel destacado en la conservación de los recursos biológicos siguen siendo consideradas por algunos de los encargados de la toma de decisiones políticas, como un factor de degradación del medio en función de la presión que ejercen sobre la vegetación debido al uso de la madera como fuente de energía. En muchos países de la sub-región, las asociaciones de mujeres son llamadas únicamente en el marco de la lucha contra la desertificación (Burkina Faso, Malí, Níger, Senegal,...) o la tala de árboles (Costa de Marfil, Nigeria) con los proyectos de construcción de hogares mejorados.

 

4.      Políticas relativas a la gestión local de los recursos biológicos

 

La gestión local de los recursos biológicos agrícolas en África occidental concierne a muchos sectores e implica a muchos actores de la sociedad. En cada país de la sub-región, la política agrícola confiada a un Departamento ministerial toma en cuenta las consideraciones nacionales con una estrategia bien definida. En el plano  sub-regional, con el fin de mejorar los resultados económicos ligados, en su mayor parte, a la agricultura, en 1975, los dieciséis países de la sub-región crearon la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO).  La CEDEAO dirige sus esfuerzos a promover la cooperación y el desarrollo en todos los sectores de la economía de la región. Esta estructura junto con otras organizaciones sub-regionales como el Consejo del Acuerdo (5 países francófonos) y la Unión Económica y Monetaria de África Occidental (UEMOA – ocho países francófonos) desarrollan, cada una en su campo, una política y una estrategia de desarrollo agrícola. Con el fin de aumentar la producción agrícola, la mayor parte de las medidas tomadas privilegian la agricultura moderna en detrimento de la tradicional. En casi todos los países de África occidental, se organizan periódicamente actividades para la fiesta de los campesinos, con diferentes nombres según los países, “Día del Campesino” en Burkina Faso, o “Copa Nacional del Progreso” en la Costa de Marfil,... donde se otorgan premios al mejor campesino. Incluso se han organizado torneos para el mejor de los cinco países del Consejo del Acuerdo (Benín, Burkina Faso, Costa de Marfil, Níger y Togo).

 

En África occidental se han firmado, ratificado y puesto en práctica numerosos convenios y tratados relativos a la gestión de la biodiversidad en agricultura. Es el caso, entre otros, de las Convenciones sobre diversidad biológica, desertificación, zonas húmedas, cambio climático,... Es también el caso del acuerdo de pesca firmado por muchos países de la sub-región, y los acuerdos bilaterales firmados en el marco de la cooperación técnica. Si bien muchos pasajes de estos textos internacionales hacen referencia a las poblaciones locales y al reconocimiento de su saber, es necesario reconocer que en África occidental generalmente las poblaciones no son informadas de los compromisos asumidos en su nombre por las autoridades políticas nacionales. Incluso cuando se propone la sinergia entre las diferentes convenciones internacionales a nivel nacional, la realidad es otra. Actualmente se solicita constantemente la participación de las poblaciones por parte de diferentes estructuras para la puesta en práctica de diferentes convenios internacionales. Además, en la mayor parte de los países francófonos de la sub-región, el Ministerio a cargo de la agricultura muchas veces no es el que está a cargo de la puesta en práctica de la Convención sobre la biodiversidad, el Ministerio del Medio Ambiente. En esa medida observamos a menudo una falta de coordinación entre las acciones llevadas a cabo por los dos Ministerios, e incluso entre diferentes departamentos de un mismo Ministerio.

 

En la mayor parte de los países africanos, la investigación científica otorga mayor importancia a los productos agrícolas de exportación que a los cultivos de huerta, mientras que la mayor parte de los agricultores, que son pequeños agricultores, practican una agricultura de subsistencia. Los institutos nacionales de investigación científica agrícola y las Universidades en los países francófonos dan lo mejor de sí para aportar su contribución a la gestión local de la diversidad biológica en agricultura. Pero es necesario reconocer que disponen de medios muy limitados y que la mayor parte de los  resultados de sus investigaciones no llegan a las comunidades locales. A principio de los años noventa, se estuvo considerando la posibilidad de implicar a las ONGs en la gestión de los recursos genéticos, pero sin saber exactamente que enfoque adoptar. Se iniciaron una serie de encuentros de concertación, un seminario organizado por IBPGR (luego IPGRI) sobre “Safeguarding the Genetic Basis of Africa’s Traiditional Crops” (Salvaguardando las bases genéticas de los cultivos tradicionales africanos) en Nairobi (Kenia) en 1992, pasando por la preparación regional de la Conferencia Internacional Técnica sobre Recursos Fitogenéticos de Leipzig en 1996 (Dakar, Senegal) y el encuentro sub-regional en Ouagadougou (Burkina Faso) en diciembre de 1996, sobre “Biodiversidad, Recursos fitogenéticos y Seguridad alimentaria local” por ENDA – Tercer Mundo, hasta el taller internacional sobre recursos genéticos en África de las sabanas en febrero de 1997 por el Instituto de Economía Rural en Bamako, (Malí), pero todo esto sin demasiado éxito. 

 

En estos diferentes encuentros se puso de manifiesto la falta de diálogo real entre quienes toman las decisiones políticas, los investigadores, las ONGs y las comunidades locales en general. En el encuentro de Bamako (1997), se decidió por tanto, organizar encuentros regulares asociando estos diferentes actores. Fue desde esta óptica que se organizó un taller panafricano sobre los Organismos Genéticamente Modificados (OGM) y los derechos de Propiedad Intelectual (DPI) en Yaoundé y Mbalmayo (Camerún) que reveló que la mayor parte de los países francófonos de África, miembros de la Organización Africana de Propiedad Intelectual (OAPI) firmaron el Acuerdo de Bangui, ratificado sin ninguna  información  previa de las poblaciones de los dieciséis países miembros. Sin embargo, este acuerdo hipoteca el porvenir de los pequeños agricultores de estos países, al proteger la obtención de vegetales en detrimento de las variedades alimentarias tradicionales y las plantas medicinales. Prohíbe, además, el intercambio de semillas entre campesinos.

 

En lo que concierne a las áreas protegidas, los parques nacionales, los Jardines Botánicos, los bosques clasificados, y otras reservas análogas, la mayor parte fueron instaladas por la administración colonial en la mayor parte de los países de África occidental y su gestión no está exenta de problemas con las poblaciones circundantes. Después de más de un decenio, se buscaron vías y medios para involucrar a las poblaciones vecinas en la administración de estas áreas protegidas, a través de la llamada “gestión participativa”. Pero, en muchos casos, esta gestión todavía no convence a las  comunidades locales.

 

5.      Los problemas, los desafíos y algunas propuestas

 

Los desafíos y los problemas ligados a la gestión local de la diversidad biológica son múltiples y de diferente orden. Se pueden citar:

 

·        Problemas naturales:

·        Problemas relativos al agua: mala distribución de lluvias, sequía, desertificación

·        Degradación de los suelos

·        Reducción de recursos biológicos

·        Problemas de protección de semillas

·        Erosión genética

 

·        Problemas socio-económicos:

·        No organización de los procesos relativos a los cultivos de huerta

·        Poca eficiencia de las organizaciones campesinas y las comunidades locales

·        Difícil acceso al micro-financiamiento

·        Problemas financieros, son muchos los campesinos sin tierra que sobreviven trabajando tierras de otros.

 

·        Problemas políticos:

·        Acceso limitado de las comunidades locales a la información agrícola

·        No coordinación de programas entre las diferentes estructuras de investigación nacionales e internacionales

·        No coordinación de actividades y decisiones políticas de diferentes departamentos ministeriales

·        Aislamiento de los agricultores y utilización de sus agrupamientos con fines políticos

·        Apoyo concedido por el Estado y los financiadores a los cultivos industriales  en detrimento de los cultivos de huerta

 

Entre los problemas a analizar debe ponerse especial énfasis en la no participación de las comunidades locales en los procesos de toma de decisiones. Entre las causas podemos citar:

·        Fuerte centralización actual de las estructuras de toma de decisiones a nivel estatal en la mayor parte de los países. Incluso los diputados considerados representantes de las comunidades locales, en su mayoría sólo representan sus propios intereses

·        Superposición de organizaciones tradicionales y estructuras administrativas estatales modernas

·        Bajo nivel de información y comunicación entre los grupos locales

·        Bajo nivel de organización en la mayoría de las organizaciones locales

·        Debilidad de la mayoría de las ONGs que han crecido como hongos en estos últimos años

 

Algunas propuestas para enfrentar estos múltiples desafíos:

·        Organización de campañas continuas de información, comunicación, e intercambio entre  autoridades políticas, investigadores, organizaciones campesinas y grupos locales de los pueblos de un mismo país, de una misma región, incluso de un continente y también entre continentes. No hay ninguna duda de que las comunidades locales africanas tienen mucho que aprender del intercambio entre ellas, pero también con sus pares sudamericanas y asiáticas, especialmente en el aspecto organizativo para la defensa de sus intereses.

·        Descentralización de los poderes de toma de decisiones en los países. Importa en este punto llamar la atención sobre el control que deben ejercer las asociaciones locales para que la descentralización esté acompañada de una real transferencia de poder a las comunidades locales, y no sea una transferencia de competencia a los lideres de los partidos políticos en las localidades.

·        Reforma de la investigación científica agrícola a niveles nacional y sub-regional a través de la participación efectiva de las organizaciones de la sociedad civil (organizaciones campesinas y ONGs).

·        Revisión de la actual administración participativa de las áreas protegidas y de los recursos genéticos para que las autoridades políticas y a las ONGs dejen de valerse de los campesinos para negociar con los financiadores.

·        La escolarización, especialmente de las niñas, y la alfabetización funcional ligada a la diversidad biológica en agricultura.

 

6.      Los logros

 

El importante número de plantas alimentarias originales de África occidental, asociado a la multitud de plantas importadas de América Latina y Asia y adaptadas a las condiciones ecológicas locales, así como la existencia de numerosas especies animales y vegetales locales, constituyen logros innegables para el uso local de la diversidad biológica. Además los campesinos y comunidades enteras permanecen todavía fieles a  semillas tradicionales, razas animales o especies precisas que conservan orgullosamente. Es el caso, entre otros, de ciertas variedades de fonio en Malí y en Senegal, de ciertos ñames en Nigeria, Benín o Costa de Marfil, del mijo y sorgo en Burkina Faso... Son numerosos los campesinos y las asociaciones de campesinos que todavía conservan las prácticas de cultivo y los métodos de conservación ancestrales. Es así que, en muchos países de la sub-región como Guinea, Burkina Faso, Ghana, Nigeria, Senegal y Benín, por ejemplo, pese a la presión ejercida por el Ministerio de Agricultura para introducir variedades mejoradas, a menudo se observa resistencia.

 

La utilización de materiales locales para el almacenamiento de semillas y para la construcción de graneros constituye también un logro. En efecto, esta práctica multisecular no necesita  grandes inversiones, ni de mano de obra especializada y está adaptada a las realidades locales. Por otra parte, el control de la agricultura de subsistencia por parte de la mayoría de los agricultores, la diversidad de variedades o de especies cultivadas en una misma parcela, así como los agrupamientos de mujeres y jóvenes, constituyen también logros para la gestión local de los recursos biológicos. En casi todos los países de la sub-región, debido a las múltiples dificultades y desafíos que deben enfrentar, las mujeres por un lado y los jóvenes por otro, se agrupan para buscar soluciones a los problemas cotidianos de supervivencia y de gestión local de la diversidad biológica en agricultura.

 

Por fin, ignorando las barreras geográficas resultantes de la colonización y mantenidas por la Organización de la Unidad Africana (más tarde Unión Africana), las comunidades locales a menudo intercambian semillas, prácticas culturales, métodos de conservación de recursos genéticos y otras informaciones. Por ejemplo, las variedades de ñame circulan entre campesinos de diferentes países, en el mercado de Cotonou se encuentran diversos productos agrícolas provenientes de Níger, Ghana, Togo, Nigeria,... En Kayar, la pesca con jábega permite abastecer a los pueblos y ciudades del interior del país e incluso a países de la sub-región como Malí, Guinea, Burkina Faso y Benín. Los jóvenes pescadores de Togo van a comprar su piragua a Ghana para pescar en Benín y Togo. Los pescadores marfileños, malís, benineses, togoleses y ghaneses coexisten en armonía.  Estos intercambios entre las comunidades de diferentes países constituyen logros sin ninguna duda.

 

7.      Temas a discutir en el Taller Internacional

 

En el contexto internacional en que vivimos, hay algunos temas de actualidad. Pero es necesario reconocer que son poco discutidos en África. Por esta razón sería deseable que el Taller Internacional pudiera integrarlos al orden del día y proponer esbozos de estrategias para África. Se trata de los Organismos Genéticamente Manipulados (OGM) y los Derechos de Propiedad Intelectual (DPI).  Es el lugar para señalar que en los países francófonos reunidos en el seno de la Organización Africana de Propiedad Intelectual (OAPI) acaba de entrar en vigor el Acuerdo de Bangui que no protege los intereses de los agricultores ni de los sanadores tradicionales. Ahora bien, en el marco de la comisión científica y técnica de la Organización de la Unidad Africana, se ha propuesto una ley sobre el acceso a los recursos biológicos y los derechos de los agricultores y las comunidades locales para servir de modelo a la elaboración de la legislación nacional en cada país africano.

 

Además el Taller Internacional podría abordar los siguientes temas:

·        Mecanismos permanentes de intercambio de experiencias entre las organizaciones campesinas de África, América Latina y Asia, para la elaboración de una estrategia y un plan de acción comunes;

·        El lugar de la cultura y la religión en la gestión local de la diversidad biológica en agricultura;

·        Estrategias de participación de las organizaciones campesinas (incluidos los pescadores, cazadores, sanadores tradicionales, y criadores) en los procesos de toma de decisiones relativas a la gestión de los recursos biológicos a todos los niveles;

·        Mecanismos posibles de reparto equitativo de tierras;

·        Estrategias para mejorar la organización de los procesos relativos a los cultivos de huerta en África;

·        Mecanismos de refuerzo de las capacidades para mejorar las posibilidades de éxito de las luchas campesinas;

·        Estrategias de participación de las organizaciones de campesinos en los encuentros internacionales relativos a la gestión de la diversidad biológica (FAO, Convención sobre Diversidad Biológica, Convención de Ramsar,...);

·        Mecanismos de participación de las organizaciones campesinas en los programas de investigación a nivel nacional y sub-regional, especialmente en los  programas relativos al agua, suelos, recursos genéticos y sistemas integrados;

·        Estrategias de cooperación entre las organizaciones campesinas a nivel internacional, y de búsqueda de financiamiento de iniciativas locales;

·        Mecanismos de circulación de información y de un sistema de alerta rápido a nivel de las organizaciones campesinas y de las organizaciones comunitarias de base en un país, en una región y entre los continentes.

 

En fin, el Taller deberá servir de marco de concertación a la delegación de África occidental por una parte, y a toda África por otra, para proponer una continuación realista para el proyecto Growing Diversity, bajo la responsabilidad de una Asociación o ONG que haya trabajado en el proyecto por dos años. En el transcurso del Taller Regional que tuvo lugar en Cotonou en octubre de 2001, se expresó claramente la voluntad de continuar la experiencia manteniéndose en contacto en el marco de una red.

 

  1. Conclusión

 

En las visitas a las comunidades locales y las experiencias documentadas en el marco del proyecto “Promoviendo la diversidad biológica” se observa una gran diversidad de enfoques, estrategias y métodos utilizados en la gestión local de la diversidad biológica, de la agricultura a la pesca, pasando por la caza y la cría de animales. Esta impresionante diversidad de métodos tradicionales de gestión local de la diversidad biológica muestra que la seguridad alimentaria, que es una de las principales preocupaciones de las autoridades políticas de casi todos los países africanos, es totalmente posible optando con claridad por explotar y valorizar los conocimientos tradicionales relativos a la agricultura. En octubre de 2001, el gobernador del Departamento de Desarrollo Rural de la Unión Económica y Monetaria de África occidental (UEMOA) declaraba que el gasto alimentario es caro para África occidental y representa los 2/3 del servicio de la deuda del espacio UEMOA formado por ocho países francófonos implicados en el proyecto “Promoviendo la diversidad biológica”.  Para enfrentar los desafíos relativos a la gestión local de la diversidad biológica en agricultura y a la seguridad alimentaria, las comunidades locales y las autoridades políticas deberán conjugar sus esfuerzos para valorizar los conocimientos tradicionales y alimentar África sin envenenarla.

   

 

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(1)          ACADJA es un sistema tradicional de adaptación del medio que consiste en crear un hábitat artificial hecho de ramas dispuestas en el agua. Allí, los peces se sienten protegidos de los depredadores, hay buenas condiciones de alimentación a partir del périphyton que se desarrolla sobre la superficie sumergida de las ramas. El rendimiento del parque acadja varía de 1,5 a 8 t/ha/an en función de la densidad de las ramas.

(2)          Los WHEDO o agujeros para peces son otra forma de acuicultura tradicional imaginada por los pescadores laguneros para sacar provecho de la sucesión de crecidas y descensos en los llanos. Estos estanques cavados sobre la capa freática atrapan a los peces que realizan una migración lateral en el momento de la crecida.

(3)          Se mantienen la siglas en francés.

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