Cultivando Diversidad français / english   
  Principal |  Acerca |  Contactos |  Mapa |  Experiencias |  Documentos |  Fotos |  Taller int.  
 
<<
Principal > Otros documentos

Proyecto Internacional “Cultivando la Diversidad”

Resumen del proyecto sobre la Región del Magreb en África del Norte

 

Bob Brac de la Perriére, BEDE

Enero de 2002

 

Introducción

La región árabe del Magreb, en el norte occidental de África, incluye cinco países que bordean el Océano Atlántico (Mauritania, Marruecos) y el Mar Mediterráneo (Marruecos, Argelia, Túnez, Libia). Tomando en consideración la gestión local de la biodiversidad agrícola, es posible identificar cuatro tipos principales de ambiente: la región costera templada, las zonas de montaña, la estepa que cubre las llanuras altas y los oasis del Desierto del Sahara. Esos ambientes sirven de hábitat para una rica flora de más de 4.000 especies vasculares, el 20% de las cuales son endémicas, una característica de biodiversidad muy típica, en particular en lo que se refiere a los mecanismos de adaptación a la sequía. La región forma parte del centro mediterráneo original definido por Vavilov para la biodiversidad agrícola, y continúa siendo origen de características nuevas -en especial de resistencia a la sequía y la salinidad- que son buscadas para mejorar la producción agrícola mundial de numerosos cultivos importantes, como legumbres (alfalfa), cereales (avena, trigo, cebada), olivos, vides, árboles frutales (árboles de palma, árboles de dátiles, higueras, etc.).

 

1. La temperatura y la región costera urbana

La pesca a pequeña escala todavía sigue practicándose en la costa, que es rica en peces, pero hay una gran competencia de la pesca industrial, en especial de los países europeos vecinos. Quienes son atraídos principalmente por la vida urbana, se concentran en las llanuras costeras, donde el clima es más templado. La actividad agrícola se divide entre la agricultura semi-industrial a gran escala y la agricultura familiar. Los cultivos de frutas (cítricos) y productos hortícolas (papa, vegetales secos) son generalmente irrigados y se rotan con cereales, principalmente trigo y cebada. El paisaje ha sido transformado profundamente y los agroecosistemas copian las prácticas agrícolas de los países industrializados del Mediterráneo norte (monocultivos y escasa diversidad genética). En el Magreb, una gran población (casi 70 millones de personas), un crecimiento demográfico de 2,2% y la perspectiva de situaciones de escasez de alimentos llevan a intensificar la producción de cultivos básicos en los casos en que puede trabajarse la tierra y existen limitados recursos hídricos. Los cultivos agrícolas tradicionales, ricos en diversidad genética, todavía sobreviven en la región árida, fuera de la franja costera, que cubre más del 80% de la región.

 

2. Los refugios de montaña

La cadena montañosa que se extiende desde Marruecos hasta Túnez, forma una barrera física contra las influencias del desierto del Sahara y es refugio para la vegetación natural. Las cimas montañosas alcanzan en Marruecos cerca de 4.000 metros; desde allí se divisa el bosque del Mediterráneo, con alcornoques y pinos Aleppo, cultivos secos de vides, olivos y árboles frutales (higos, almendras, etc.) y cría de cabras. Los Montes Atlas han servido de refugio para la población berebere nativa durante mil años, pero actualmente la agricultura tradicional está caracterizada por el abandono de la región por parte de los hombres, mientras que permanece una gran parte activa de la población de mujeres.

 

3. Las áridas llanuras de la estepa en frágil equilibrio

Las grandes estepas que se extienden desde el pie de las colinas de los Montes Atlas hasta el Sahara están cubiertas por una vegetación arbórea cada vez más degradada. Es territorio de cría de ovejas. La calidad de las pasturas y los escasos productos agrícolas dependen principalmente de las precipitaciones (200-400mm/año). La franja norte del Sahara tiene componentes básicos de la biodiversidad de las zonas que bordean los desiertos. Extendiéndose en una gran superficie de 200 kilómetros de ancho y casi 300 kilómetros de largo, esta región geográfica es característica de la zona de transición entre los ambientes del Sahara y del Mediterráneo. En estas tierras dispersas, sometidas a una creciente presión de la actividad humana, se practica una combinación de agricultura de riego y cría extensiva de animales, en frágil equilibrio. La expansión de la agricultura ha significado la ocupación de facto de tierras comunales. La utilización doméstica e industrial de la hierba Esparto o “Alfa” (Stipa tenassissima), la disponibilidad de donaciones y créditos para la compra de material agrícola (tractores), para semillas y compra de ovejas, ha contribuido al cultivo de la tierra y a sedentarizar a los criadores de ganado. Varios pastores trashumantes se han establecido y modernizado, y utilizan camiones y tanques para transportar y acarrear agua a sus rebaños en las mejores zonas de pastura, contribuyendo con ello a una creciente desertificación de la tierra. La preservación de cultivos locales en antiguas zonas agrícolas y de especies pastorales endémicas, depende del mantenimiento de la totalidad del sistema agrario. Un ejemplo de un sistema agrícola tradicional es el “jessour” tunecino, un sistema agrícola de terrazas. La aridez del ambiente obstaculiza el manejo sustentable de ecosistemas amenazados por la degradación del suelo y la desertificación.

 

4. La agricultura de riego en el Sahara

El Sahara es un desierto muy caliente y árido, las temperaturas alcanzan los 50ºC en verano y las precipitaciones suelen ser menores a 100 mm al año, generalmente mucho menores. Los agroecosistemas de oasis están dispersos en el Sahara y las regiones predesérticas y abarcan más de 200.000 hectáreas en el Magreb. Están limitadas por las reservas hídricas que es posible extraer de las capas freáticas fósiles o de las represas. En la periferia de los oasis se crían camellos y gansos, particularmente en los cauces del Wadi y en las cadenas montañosas del Sahara central (Hoggar, Tassili, etc.). El cultivo principal de los oasis es la palma de dátil, que ayuda a moderar la aridez del ambiente. También sirve de alimento humano y animal, a la vez que es cultivo comercial. Los oasis consisten principalmente de pequeñas huertas privadas instaladas en predios familiares donde se producen alimentos; ofrecen una diversidad importante de cultivos originales: palma, olivo, almendra, higo, albaricoque, granadina, vides, plantas de forraje (alfalfa) y cereales (trigo tierno, avena). La urbanización de los oasis ha cambiado sustancialmente el sistema de cultivo. En las últimas dos décadas se ha producido un abandono de la agricultura de subsistencia hacia la producción de alimentos para venta en el mercado. Los dátiles ofrecen una fuente primaria de ingresos a partir de la agricultura en los oasis. Representan la fuente principal de ingresos de las exportaciones agrícolas de Argelia y la segunda fuente en importancia de Túnez. La enfermedad más importante en los oasis es el “bayoud”, la enfermedad fatal del dátil, que ha existido desde hace más de un siglo. Aparece en los palmares del occidente del Magreb (Marruecos, Argelia) y por su causa se marchitan varios millones de árboles. Esta enfermedad tiene un efecto directo en la economía de los pequeños productores. Las mejores variedades de dátiles, como Deglet Nour y Mejhoul, son susceptibles a la enfermedad. Los agricultores de los oasis han realizado un programa de selección que les ha permitido obtener varias docenas de cultivares tolerantes a la enfermedad.

La sobreexplotación de estos espacios marginales y frágiles representa una amenaza real de crisis social para toda la región, provocada por el abandono de zonas agrícolas y rurales. Para adaptarse a los recursos en merma, las poblaciones aumentan la presión sobre su ambiente físico intensificando los sistemas agrícolas y provocando deforestación. El incremento de superficies de tierra arada da como resultado situaciones de litigio en torno a los derechos sobre las tierras comunales. Las autoridades han iniciado varios programas y proyectos destinados a restaurar y rehabilitar sistemas agroecológicos. En las zonas menos deterioradas se aplican cada vez más programas de manejo racionales con utilización de especies perennes locales, en sustitución de proyectos de reforestación a gran escala que crearon plantaciones de una sola especie (Green Barrier), con resultados cuestionables.

 

La necesidad de un manejo agrobiodiverso en el terreno

Los países del Magreb acordaron aplicar políticas que apunten a proteger su ambiente, particularmente en las esferas de conservación y utilización de material fitogenético. Esos países adoptaron el Plan Mundial de Acción de la FAO, para la conservación y mejor utilización de los recursos fitogenéticos para la alimentación y la agricultura. Para cada país la prioridad ha sido asegurar la producción de alimentos y hasta ahora los programas de conservación han implicado básicamente el manejo ex situ de los recursos genéticos que los programas de selección consideran útiles para mejorar los principales cultivos.

La conservación in situ del Magreb comenzó con la promulgación de la ley forestal. Los programas y actividades de conservación in situ generalmente se han llevado a cabo en el marco de planes de forestación, planes para combatir la desertificación, y Programas de Desarrollo y Mejoramiento de Pasturas. Desde entonces, se han creado 20 parques nacionales en los diversos países del Magreb. Los diversos países han creado una política de conservación ambiental a través de la creación de parques y áreas protegidas, que a veces abarcan vastas regiones. Así, el Parque Tassili de Argelia se extiende en un área equivalente a la superficie de varios países europeos y abarca a varias comunidades rurales. Las áreas protegidas sólo constituyen un pequeña parte de la tierra y por sí solas no pueden garantizar la conservación permanente de los recursos. En las regiones áridas, los recursos a menudo están dispersos a lo largo de vastas superficies, lo que hace técnica y administrativamente imposible protegerlos. Además, la exclusión de la gente de las áreas protegidas provoca conflictos con los usuarios tradicionales. El manejo participativo de las unidades pastorales tradicionales debe tomar en cuenta el impacto de diferentes sistemas de propiedad de la tierra –cooperativa, estatal o privada- en la forma en que puede accederse a los recursos y a menudo debe asociárselo con grandes modificaciones en los sistemas de producción: la reorganización de los criadores de ganado en cooperativas, la creación de abastecimientos de agua, la apertura de caminos.

Ejemplos de proyectos en la región, relacionados con la conservación de las terrazas con base en el terreno y cultivares tradicionales, son raros y más bien recientes. Sin embargo, los agricultores siempre realizan un manejo dinámico de las variedades locales, utilizando sus métodos agrícolas tradicionales. Mediante la utilización de mezclas de variedades locales con semillas de variedades comerciales, y gracias a su conocimiento y experiencia, los agricultores han contribuido a la selección de material muy diverso adaptado a diferentes condiciones ambientales (resistente a la sequía, a los parásitos, etc.). Por ejemplo, se han registrado más de mil variedades de palma de dátil seleccionadas de los palmares del Magreb. Sin embargo, ante la presión demográfica y como resultado de la intensificación de la agricultura utilizando un número limitado de variedades mejoradas y uniformes, están desapareciendo los sistemas tradicionales basados en la diversificación. En zonas áridas, las terrazas actualmente son preservadas in situ solamente en zonas montañosas y en los oasis.

 

Limitaciones y posibilidades

Los agentes técnicos del estado centralizado asignan apenas un papel insignificante a la gente en el campo a la hora de decidir cuáles son sus objetivos y cómo funcionarán los programas diseñados para proteger la biodiversidad. La participación de las comunidades locales organizadas todavía es secundaria. Por otro lado, los gobiernos han apoyado la recolección de recursos fitogenéticos e intentan conservarlos en bancos de semillas o colecciones vivas guardadas por instituciones nacionales o equipos de investigación internacionales, sin haber discutido o establecido claramente los derechos de las comunidades locales con relación a esos recursos. Sin embargo, las dificultades financieras y técnicas que esas colecciones ex situ crean para la conservación de los recursos genéticos, mencionadas en el informe nacional preparado en el marco del proceso de la FAO (Leipzig, 1996), indica que los países encuentran serios obstáculos cuando intentan aplicar las resoluciones del Convenio de Diversidad Biológica de esta manera. Se alienta, pues, a los gobiernos, a que desarrollen políticas de conservación de los sistemas agrarios en sus regiones áridas, lo que servirá de protección contra el avance de la desertificación. En esas regiones, la conservación in situ reclama grandes extensiones de tierra que son administrativa y técnicamente difíciles de proteger de manera eficiente sin la participación real de las comunidades organizadas. Esos sistemas sólo pueden dar resultados duraderos si se permite que la comunidad rural local realice actividades de conservación que incrementen la diversidad de los ecosistemas, las especies y los recursos genéticos procurados.

 

Limitaciones del proceso Cultivando la Diversidad

El programa internacional “Cultivando la Diversidad” es una oportunidad excepcional para que las comunidades expresen sus opiniones en el manejo local de la biodiversidad agrícola. Para su preparación buscamos identificar experiencias significativas, contactamos organizaciones y discutimos los temas con los participantes locales. Este trabajo de identificación experimentó ciertas dificultades, por diversas razones:

 

1. La biodiversidad sigue siendo materia de los especialistas, quienes son también una autoridad en asuntos ambientales. La conservación de la biodiversidad está generalmente asociada con la protección de especies. Este trabajo sigue siendo prerrogativa de instituciones (guardabosques, policía rural, investigadores). Durante largo tiempo, las instituciones reprodujeron el sistema administrativo colonial francés en su relación con las comunidades locales. Las interrelaciones se basaron en la autoridad, no en el intercambio, provocando sospechas y reservas en la información. Además, las palabras “biodiversidad en la agricultura” o “agrobiodiversidad” son todavía muy nuevas. Se juxtaponen dos temas que se discuten tradicionalmente en diferentes foros. Algunos investigadores se han interesado en los recursos genéticos pero han pensado que debían brindar listas de especies para ser conservadas ex situ en bancos de genes, más que promover el manejo en el predio. Los trabajadores en temas de desarrollo han adoptado el paradigma agroindustrial y los sistemas agrarios a pequeña escala han desaparecido de todas las regiones, especialmente de las llanuras. Las comunidades que se han beneficiado de la experiencia del manejo de la biodiversidad en la agricultura se encuentran principalmente en zonas de escasa importancia –principalmente en montañas y oasis. Estas comunidades suelen ser “descubiertas” durante investigaciones sociológicas o durante expediciones que implican la colecta de muestras de material biológico, y generalmente no están organizadas formalmente, ni forman parte de un proyecto específico.

 

2. Los grupos de interés/presión y los proyectos de ONG internacionales son un fenómeno reciente. Recién hace unos diez años que se crearon leyes y reglamentaciones nacionales que permiten la existencia de organizaciones no gubernamentales independientes del Estado. Hasta principios de los 90, la mayoría de las iniciativas locales eran bloqueadas y no fue posible promoverlas a falta de un estatus jurídico y autonomía financiera. Si bien el Estado se mantiene cauto con las actividades de las ONG internacionales, dejó el camino bastante abierto para que actúen las organizaciones locales. Sin embargo, esas organizaciones generalmente son muy jóvenes y están empobrecidas. Su capacidad para formular proyectos acordes con las normas internacionales sigue siendo débil.

 

3. Los métodos de comunicación deficientes son un factor limitante. Los países del Magreb han sido lentos para comenzar a utilizar Internet, en comparación con los países de Asia y América Latina. Desde 1998 sólo se ha creado una red. El acceso a Internet sigue siendo caro e inusual: generalmente a través de Cybercafés. El control estatal de Internet se realiza bajo el disfraz de prevenir el terrorismo fundamentalista. Por lo tanto, todavía es poco común tener contacto por Internet con alguien que trabaje en una ONG o una institución. A veces la red de telecomunicaciones es defectuosa y el control de los mensajes se torna intermitente. La situación financiera de las asociaciones locales a menudo implica que no puedan costear el acceso al correo electrónico. Los faxes son más accesibles pero son caros. A pesar del costo, el teléfono suele ser la mejor herramienta de comunicación. Después de todo, esta es una cultura oral. En las regiones montañosas y en ciertos oasis, las lenguas utilizadas son árabe y berebere, si bien hay muchas formas de los diversos dialectos regionales. El francés es utilizado especialmente entre los técnicos.

 

¿Qué está en juego?

Los desafíos que enfrentan las comunidades locales del Magreb para asegurar un manejo sustentable de la diversidad de su agricultura abarcan tres aspectos. El primero se refiere al apoyo físico para la biodiversidad, el agua y los suelos que están amenazados en zonas áridas y sin el cual todo desarrollo está en juego. El segundo es económico. Es necesario responder a la siguiente pregunta: ¿cómo puede el mercado valorar la baja rentabilidad de las tierras marginales y asegurar que los habitantes tengan ingresos suficientes para seguir conservando su tierra? El tercer aspecto se refiere a la legislación y la organización necesarias para apoyar a las comunidades rurales de regiones áridas, que a menudo fueron marginadas en el pasado. Esas poblaciones viven lejos del centro y son las últimas en recibir servicios e infraestructura como electricidad, telecomunicaciones, caminos, escuelas y prestación de salud. ¿Cómo pueden, pues, ejercer su derecho al uso de los recursos biológicos?

 

Las condiciones físicas. Agua y suelo/tierra limitadas

           

* El efecto del cambio climático: creciente aridez en zonas áridas

Es difícil para las comunidades rurales del Magreb discutir la biodiversidad sin debatir primero el abastecimiento limitado de agua y la erosión del suelo. En ambientes áridos, el cambio climático ha sido experimentado con toda su fuerza en los últimos años. Las comunidades informan de periodos de agravamiento de la sequía, interrumpidos por breves periodos de intensas lluvias. La sequía, que lleva varios años en el Magreb, provoca un descenso de la producción agrícola, incluidas las variedades locales rústicas, y la desertificación de la tierra como corolario del deterioro de la cubierta vegetal y los suelos. El terreno arenoso con fina cubierta vegetal también sufre la erosión del viento y la lluvia. La pérdida de suelo vinculada con este tipo de erosión se estima que asciende a varios miles de hectáreas al año y resulta una amenaza para el 20% o 30% de la tierra utilizada en agricultura y cría de ganado. Este proceso de desertificación de la tierra tiene consecuencias desastrosas para la cría de animales, que está en baja y lleva a que los jóvenes abandonen las zonas rurales.

 

            * Mal manejo de las obras hidro-agrícolas

Las limitadas reservas de agua constituyen una amenaza más general al desarrollo sustentable de los oasis y otros cultivos irrigados de zonas áridas. Si hay menos de 200 mm de lluvia por año, no es posible hacer nada sin técnicas de manejo del agua (represa, pozos, perforación) y una distribución justa de la misma. Los palmares del oasis, la única tierra habitada de manera permanente en las zonas de desierto, son mantenidas utilizando complejos sistemas de manejo del agua. El acceso al agua y las leyes que rigen su distribución son de importancia central para las sociedades agrarias. La falta de sistemas de drenaje a menudo empeora la erosión e inundación del suelo. La perforación profunda del suelo en busca de agua puede ser una mala manera de administrar los recursos hídricos. Este tipo de perforación con frecuencia agota rápidamente la capa fósil no renovable y en ciertos centros urbanos como El-Oued, provoca un derrame demasiado grande en el agua subterránea, sofocando así las palmas y aumentando la salinidad del suelo. Además, la irrigación de nuevas zonas se realiza en detrimento de los palmares, que son más ricos en recursos genéticos nativos. En las afueras de las ciudades, nuevos tipos de actividad (industria, construcción, turismo) compiten cada vez más con la agricultura.

 

2. Las condiciones económicas. El difícil desarrollo económico de los productos

 

            * La creciente escasez de variedades locales

- El cambio de hábitos alimenticios en los consumidores contemporáneos es una de las causas de que se dejen de consumir las variedades locales.

- Los elevados costos y el bajo valor de las variedades locales ha hecho que esos productos no resulten competitivos en el mercado. Esto queda ilustrado con el caso de la miel de producción natural, fabricada en el Atlas Medio, que tiene costos de producción mucho más elevados que la miel producida por abejas alimentadas con azúcar.

- La contaminación resultante de explotaciones industriales cercanas a zonas agrícolas: en ciertas regiones las emisiones industriales han deteriorado seriamente los cultivos que solían ser productivos.

- Los agricultores de zonas secas no irrigadas son mucho más afectados por la sequía, lo que provoca la deserción de una agricultura con escasa recompensa a pesar de la capacidad de adaptación de las variedades locales. El ingreso de los agricultores ha disminuido hasta tal punto que no es posible encontrar compradores para las fincas. Hay así un proceso de desaparición del conocimiento tradicional y de las variedades locales.

 

            * La depreciación del valor de los productos de la biodiversidad

Ha habido una depreciación general del valor de los productos rurales que son considerados antiguos, comparados con los nuevos productos procesados que generalmente son importados y pueden ser adquiridos en las tiendas. Las instituciones no participan de manera efectiva en la resolución de asuntos relativos a la promoción de productos tradicionales. A pesar de toda la experiencia de esos países con relación al conocimiento de la agronomía, no hay proyectos de investigación que exploren formas de agregar valor a esas variedades locales de manera que sean comercializadas más rápidamente. Debe recordarse que la calidad de las variedades locales de dátiles es descrita como “mediocre” en comparación con otras variedades tales como el Deglet Nour, que es descrita como “noble” y sigue siendo un producto guía en el mercado. Con respecto a las industrias de artesanías locales vinculadas a las variedades cultivadas locales, el ingreso que producen parece insuficiente dado el creciente costo de la vida.

 

3. Las condiciones políticas. El deficiente grado de organización de las comunidades

Las dificultades enfrentadas por los actores en el terreno que llevan a cabo proyectos de conservación de la biodiversidad agrícola generalmente son resultado de problemas organizativos o falta de un marco jurídico que apoye su trabajo. Sin embargo, la ley de los países del Magreb permite que la gente se organice libremente en grupos locales reconocidos: asociaciones, cooperativas o consejos rurales. El sistema cooperativo sigue siendo débil en ese aspecto. Los agricultores que trabajan por la conservación están bastante mal estructurados. Este tipo de agricultores recibe escaso apoyo y está bastante mal estructurado desde un punto de vista institucional. En algunos países el sistema fiscal del sector voluntario reduce la capacidad de las organizaciones no gubernamentales para participar en proyectos de conservación.

La utilización sustentable de los recursos -a diferencia de las actividades depredadoras o de alta rentabilidad- no está promocionada económicamente. Es difícil aplicar políticas agrícolas más sustentables debido a la ausencia de un marco legal conveniente. Las instituciones nacionales, al igual que las que existen a escala regional, están dispersas y deficientemente equipadas; esto impide establecer políticas coherentes y concertadas en materia de conservación de la biodiversidad. El aislamiento de los agricultores se acentúa por el hecho de que quienes están en el poder no son sensibles a la necesidad de legislar sobre la conservación de los recursos fitogenéticos y su utilización. Además, hay falta de coherencia entre las políticas de diferentes departamentos gubernamentales que favorecen actividades contrarias al manejo sustentable de la biodiversidad (por ejemplo el desarrollo del turismo y la industria sin estudiar el impacto en los sistemas agrarios). Donde existen leyes, los medios para aplicarlas son tan débiles que en la práctica su efecto en las comunidades no se percibe.

 

En términos de innovación, hay poca coordinación entre la investigación científica y la selección producida por la comunidad local. No hay leyes que protejan la innovación y los recursos genéticos de las comunidades locales.

 

Propuestas

·         El establecimiento de programas de conservación in situ fuera de las áreas protegidas y la conservación de recursos genéticos en el terreno, abarcan tres funciones fundamentales para las regiones áridas:

Ø              el manejo de la diversidad genética a pesar del intenso impacto humano

Ø              asegurar que las comunidades locales tengan mejor control de su fuente alimentaria

Ø              estabilizar los sistemas agroecológicos de las regiones áridas para combatir el avance de la desertificación en las zonas costeras

Ø              ofrecer una alternativa y un complemento a la limitada capacidad de los bancos de genes de guardar a largo plazo los recursos

·         Si la ayuda pública permite establecer como objetivo la conservación in situ y su mejoramiento, integrándola al sistema agrícola dominante, se podría cumplir otro objetivo: permitir que los agricultores mantuvieran la viabilidad de los sistemas agrarios, a veces la única solución para evitar el éxodo rural. El desarrollo económico de los recursos permite integrar una política de conservación con los sistemas y prácticas locales existentes. La utilización de los recursos financieros debería ser sostenido por una legislación flexible que permitiera la aplicación in situ de múltiples formas de conservación; dichas formas pueden ser elaboradas por los participantes conforme a las diversas situaciones sociales y económicas más que conforme a criterios fijos, impuestos por normas.

·         Para las comunidades, la sequía parecer ser una consecuencia del calentamiento de la atmósfera. La responsabilidad de esto recae en los gobiernos de los países industrializados, que promueven un modelo de desarrollo basado en el consumo de energía. En ambientes secos, el aumento de la sequía conduce irremediablemente a la desertificación. Esto significa que hay que pedirles cuentas a los gobiernos para que combatan el calentamiento de la atmósfera en el ámbito internacional y apliquen los acuerdos de Kioto. En la práctica, es necesario invertir en fuentes de energía renovable (energía solar, eólica, etc.) y crear mecanismos para mantener las reservas de agua (tanques, sistemas de recolección del agua de lluvia, etc.).

·         Las comunidades locales también deben tener los medios para participar en el manejo de su ambiente natural y agrícola y combatir la erosión del suelo: purificación y reciclado del agua utilizada, mantenimiento de las instalaciones hidroagrícolas, mecanismos para recolección de agua y reforestación, manejo sustentable de las zonas más utilizadas.

·         Sería muy conveniente repensar el tema del desarrollo industrial en un ambiente árido principalmente dedicado a la agricultura. Debido a la competencia por el agua entre las actividades industriales y urbanas y la agricultura, es necesario realizar estudios de impacto en sistemas agrarios. En muchos casos, el agua industrial y urbana utilizada podría ser reciclada y reutilizada en la agricultura.

·         Se ha reclamado que las instituciones públicas brinden apoyo a los agricultores en la conservación de las variedades locales para lograr un aumento de los rendimientos; esto debería hacerse a través de la investigación de técnicas para mejorar la producción y a través de la capacitación. Este apoyo a la investigación debería facilitar la comercialización de los productos. El desarrollo de redes especializadas que dan valor a las variedades locales debe tomar en cuenta el buen manejo del abastecimiento (identificando el volumen local potencial, favoreciendo la producción de cooperativas para manejar el precio de venta, manejando la red de distribución). También debería haber apoyo para ayudar a los agricultores jóvenes a establecerse y lograr que permanezcan en la tierra: por ejemplo, prestar apoyo a los proyectos a pequeña escala mediante créditos con intereses bajos y diversificar las actividades agrícolas para asegurar mejores ingresos.

·         En términos generales, parece muy importante que el Magreb se apoye en la capacidad organizativa de los grupos locales: desterrando el analfabetismo, aumentando la conciencia de las cuestiones relativas al manejo local de la biodiversidad, en árabe y en berebere, e instruyéndolos en técnicas de negociación para influir en las políticas ambientales y de desarrollo. Además, los grupos locales que participan en la gestión de la biodiversidad deben recibir apoyo a través de la ayuda financiera, tal como exenciones impositivas.

·         Las comunidades podrán entonces argumentar a favor de una política nacional de conservación in situ coherente, que vincule los actores de la conservación local con todos los niveles de toma de decisiones. Un ejemplo de esta aplicación sería la elaboración de los términos de referencia definiendo las condiciones para un manejo racional y a largo plazo de los recursos y el establecimiento de normas en materia de recolección y agricultura. Por otro lado, toda innovación relativa a los recursos naturales o diversidad genética agrícola (especialmente plantas modificadas genéticamente) deberían ser objeto de un estudio de impacto en el cual los grupos locales estén obligados a participar.

·         La reorientación de la investigación científica hacia los objetivos del manejo local de la biodiversidad y la garantía de que las innovaciones locales serán protegidas por una legislación inspirada en el modelo de la Organización de la Unión Africana, son importantes.

·         La ayuda concreta de parte de las autoridades debe apuntar al reconocimiento de las innovaciones locales de manera que éstas se popularicen.

 

Temas a ser discutidos durante el taller internacional

 

1. Monitoreo internacional del cambio climático por una red de comunidades locales

Las observaciones en el campo de los efectos del cambio climático sobre las variedades y sus ecosistemas podrían ser compartidas entre los grupos locales, en particular los de otras zonas áridas del mundo. Esta información debería permitir que se reforzaran los argumentos a favor de la conservación de la biodiversidad y la reducción inmediata de los gases que contribuyen al efecto invernadero.

 

2. Detalles de las actividades de conservación in situ y ex situ

Debería señalarse que la conservación de la biodiversidad fuera de las áreas protegidas en un ambiente socioeconómico inalterado sigue siendo considerada por los poderes políticos como un proyecto innovador. El grado de información disponible sobre los desafíos de la biodiversidad mundial a veces es deficiente y los participantes deben ser instruidos para enfrentar esos desafíos. Debería crearse una red social activa para abordar las cuestiones relativas a la conservación así como la relación entre actividades in situ y programas ex situ. El establecimiento de mecanismos de desarrollo sustentable en las políticas agrícolas debería ser una forma más eficiente de conservar la biodiversidad de las zonas áridas. El impacto de las plantas modificadas genéticamente en esos mecanismos debería ser ampliamente discutido por las comunidades agrícolas.

 

3. Una legislación alternativa a las patentes para proteger los derechos de las comunidades a la biodiversidad

La privatización de la investigación para el desarrollo, dominada por la competencia entre unas pocas empresas gigantes, es socialmente indeseable. Es necesario reforzar la capacidad de producir actividades de investigación y desarrollo que sean para el bien público. Un curso diferente de acción: la financiación y el reconocimiento de la innovación pueden ser logrados a través de la organización de los ciudadanos de manera que participen en la definición de objetivos de investigación, o por el Parlamento controlando anualmente los objetivos de la investigación. Esas innovaciones, sean populares o científicas, abordan de manera restringida las necesidades humanas y ambientales.

En lo que respecta a las semillas, el problema radica en la coordinación de un complejo sistema jurídico capaz de resaltar la diversidad y a la vez respetar la especificidad de las características de la semilla. Esto significa: semilla / innovación presentada bajo la forma de un producto; semilla /equivalente de un proceso de producción; semilla /materia prima; semilla / tecnología que representa cierta etapa de la técnica; semilla / testigo cultural. Un tribunal de la semilla ayudaría a incrementar la suma de esas características y especialmente proteger la experimentación en marcha en variedades cultivadas por comunidades rurales.

Deberían encontrarse sistemas alternativos a las patentes para todo lo que afecta la vida y conservación de la biodiversidad. Esos sistemas deberían estar centrados en torno a los derechos colectivos de las comunidades, el lugar de origen y las etiquetas que garanticen el origen de un producto o en torno a la protección de plantas y animales y el acceso a los recursos biológicos.

(Traducción de Raquel Núñez Mutter)

©
Contáctanos | www.grain.org