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Adiós al factor China

Alejandro Nadal | 26 juillet 2008 | Biodiversidad - Jul 2008

Alejandro Nadal

Para explicar el alza de los precios de alimentos se ha recurrido a varios factores. Entre las razones que se mencionan, siempre destaca el factor China.

La historia es sencilla: el aumento de la demanda en China afecta la dinámica de precios, no sólo por el crecimiento demográfico, sino porque la clase media ascendente ahora consume más carne. Como se necesitan 700 calorías de alimento en grano para producir 100 calorías de carne de res, este cambio de dieta presiona fuertemente el mercado.

Hasta Paul Krugman, tan admirado por los lectores de The New York Times, abraza esta “explicación” y coloca la demanda china como principal causa del aumento de precios. Pero el famoso economista no hizo bien la tarea.

Daryll Ray, investigador de la Universidad de Tennessee, sí ha revisado los números y éstos son sus hallazgos: primero, entre 1990 y 2007 la demanda de carne de res pasó de 1.1 a 7.4 millones de toneladas, pero China cubrió ese incremento con producción doméstica y hasta exportó pequeños excedentes.

El consumo de carne de cerdo aumentó de 23 a 45 millones de toneladas entre 1990 y 2007, pero China fue autosuficiente y siguió exportando. Finalmente, el consumo de carne de pollo pasó de 2.4 a 11.5 millones de toneladas entre 1990 y 2007: China fue autosuficiente, aunque en 2007 importó una modesta cantidad (124 mil toneladas).

Así, entre 19902007 su demanda de cárnicos creció 142%, pero se cubrió con producción interna y se exportaron excedentes. Ese factor no constituye una presión adicional sobre el mercado internacional de cárnicos.

¿Y en el caso de los granos? Veamos el arroz. Entre 1990 y 1999 el consumo pasó de 124 a 134 millones de toneladas; la producción mantuvo el ritmo y China continuó exportando. Después de 2000 la producción doméstica fluctuó, pero siguió cubriendo la creciente demanda y generando excedentes. Hubo incrementos en la superficie cultivada para este grano, lo que permitirá hacer frente a la demanda y seguir exportando.

China cubre su consumo interno de maíz y es un exportador importante (en 2005 exportó 3.5 millones de toneladas). Para el trigo, en los años 90 la demanda interna pasó de 102 a 109 millones de toneladas. Aunque eso pudo cubrirse con rendimientos crecientes, aumentó sus reservas con importaciones. A partir de 2000 reduce la producción interna y recurre a sus reservas de trigo para cubrir la demanda. Sin embargo, desde 2005 la superficie cultivada y la producción interna aumentaron nuevamente y China volvió a exportar trigo.

Esto revela una interesante política de manejo de reservas. En los noventa, probablemente por la experiencia histórica de numerosas hambrunas, China mantuvo reservas muy altas. Pero en los últimos diez años una parte de su demanda se cubrió con esas gigantescas reservas. Por eso los datos mundiales no revelan un incremento, sino una disminución en la demanda internacional de granos en ese periodo. Hasta aquí los números de Daryll Ray.

Tenemos un dato muy importante: China, lejos de provocar un aumento en la demanda mundial, es responsable de una reducción debido a su manejo de inventarios. Eso sí que choca con el comportamiento de los precios, ¿verdad?

No cabe duda, hay que despedirse del factor China como explicación del aumento. Y dado que los otros factores que mencionan los medios (agrocombustibles, precios de petróleo y sequías en algunas regiones) no sirven por sí solos para dar cuenta de los incrementos espectaculares en el costo de los alimentos, hay que seguir buscando.

No hay que ir muy lejos: la concentración del mercado mundial de granos, carne, semillas e insumos agrícolas es la pista más prometedora. Hoy, conglomerados como Archer Daniels, Cargill, Bunge, Monsanto y Syngenta tienen el poder de mercado y la infraestructura para manejar inventarios, invertir en mercados de futuros y manipular precios a escala mundial para obtener súperganancias. Pero ni la omc ni la fao están interesadas en remediar esta situación.

En el plano nacional sucede lo mismo: deficiente política agrícola, mala gestión de inventarios y poder de mercado de grandes consorcios. Eso explica el incremento de precios. Pero el gobierno no quiere perturbar a sus amigos. Es mejor propalar las mentiras sobre el factor China.


Tomado de La Jornada, México 11 de junio

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