| Bt es la abreviatura de Bacillus thuringiensis,
una bacteria que existe naturalmente en el suelo, y que es fatal para las larvas de un
amplio espectro de insectos que incluye mariposas, polillas, gorgojos y escarabajos. Es de
particular interés para los agricultores, horticul-tores y forestadores porque es muy
efectivo contra varias de las plagas que atacan comúnmente a cultivos de gran importancia
comercial, tales como el maíz, el arroz, el algodón y la papa. Los agricultores
orgánicos han utilizado al Bt desde hace un par de generaciones.
La toxina del Bt se activa solamente en el tracto digestivo de
algunos insectos en su estado larvario y no tiene efectos perjudiciales sobre otras
especies. La vida biológicamente activa del Bt es corta y si no es ingerido por
una larva, en el plazo de pocos días se vuelve inefectiva. La toxina es por tanto inocua
para todos salvo las larvas objetivo y a diferencia de muchos otros plaguicidas químicos
y biológicos no daña directamente a las orugas e insectos carnívoros que normalmente
controlan las poblaciones de larvas fitófagas. Enfatizamos la palabra «directamente»
porque actualmente hay evidencias circunstanciales de laboratorio sobre insectos que
pueden sufrir deficiencias biológicas después de haber comido larvas que a su vez
habían ingerido Bt.
La ventaja de usar un plaguicida biológico como el Bt es que es
aceptablemente específico y bastante letal. El uso de Bt se adapta particularmente
a las estrategias de manejo integrado de plagas (MIP) y de manejo integrado de cultivos
(MIC) porque es efectivo sólo sobre los insectos plaga. Esto ayuda a que a los
agricultores solamente intervengan cuando se expresa una plaga y a que no fumiguen sus
campos con venenos, como medida preventiva standard. El Bt también tiene
desventajas: el viento y la lluvia pueden disminuir significativamente su actividad
biológica, la plaga tiene que atacar el cultivo antes de poder utilizarlo, o sea que
siempre se produce algún daño, las larvas que comen de la parte de abajo de las hojas
pueden escaparse a la fumigación con spray o espolvoreo con Bt; y los insectos que
taladran al interior de las plantas pueden escapar totalmente a sus efectos. El uso
tradicional del Bt que han hecho los agricultores orgánicos se ha limitado al
control de plagas de insectos que comen las hojas más exteriores de las plantas. Las
plagas que horadan hacia el interior de las plantas, como el taladro europeo del maíz o
el taladro del arroz, pueden resistir la fumigación o espolvoreo tradicional con Bt.
1913-1940: La edad de la inocencia
El Bt fue aislado por primera vez en 1913, después de haberse
comprobado su capacidad para matar ciertos insectos en su estado larvario. La bacteria se
puede propagar fácilmente y puede ser usada en forma de polvo o en solución acuosa.
Pocos años después de su descubrimiento ya se encontraba disponible a nivel comercial y
empezó a ser utilizada por productores de hortalizas para eliminar las plagas de lagarta
(larvas de lepidópteros) antes del advenimiento de los plaguicidas químicos. Los
productores típicos de Bt eran pequeñas empresas familiares que operaban a
través de encomiendas postales. El Bt era simplemente uno más en el amplio
arsenal de insecticidas naturales que eran usados corrientemente, antes de que el DDT
abriera las puertas a la era de los insecticidas sintéticos durante la II Guerra Mundial.
Para el agricultor más sofisticado, el Bt ofrecía una ventaja sobre la nicotina o
el piretro ya que era letal solamente a un pequeño espectro de insectos sin tocar a otros
insectos benéficos, tales como las mariquitas y las crisopas. Los productos que se
vendían en el mercado consistían probablemente de mezclas de diferentes cepas de la
bacteria en proporciones no conocidas, resultando en variaciones de la eficacia de los
diferentes productos Bt comercializados. Por esa razón, el Bt era al mismo
tiempo adorado por algunos y descartable para otros. Algunos agricultores lo consideraban
imprescindible y otros lo veían como un producto bastante inútil.
No hay evidencias de uso a gran escala del Bt en los primeros 50
años de conocimiento de su existencia, ni tampoco de investigaciones sistemáticas sobre
las varias cepas de Bt que se conocían. Nadie entendía porqué trabajaba o cómo
trabajaba y por lo tanto nadie podía explicar porqué a veces funcionaba eficazmente y
otras veces no lo hacía.
No había nada intrínsecamente ecológico u orgánico en el uso del Bt
hasta la II Guerra Mundial. De hecho, si el Bt hubiera sido más confiable en su
efectividad, seguramente habría entrado "al molino de descarte" de los
plaguicidas desde hace mucho tiempo. Tal como sucedió todo, el Bt no alcanzó
hasta hace muy poco tiempo el nivel de uso extendido y regular requerido para el
desarrollo exitoso de poblaciones de insectos resistentes. Afortunadamente -y a la vista
de los hechos- el Bt fue usado en forma escasa e intermitente, haciendo posible su
sobrevivencia útil como insecticida natural. Es importante anotar que la permanencia
eficaz del Bt hasta la II Guerra Mundial fue un accidente con suerte más que un
resultado de la conciencia sobre formas de uso adecuadas.
1940-1960: La expansión de los
plaguicidas sintéticos
El Bt fue eclipsado por los insecticidas sintéticos de la II
Guerra Mundial, hasta la publicación de «Primavera Silenciosa» de Rachel Carson en
1962. Por unos veinte años, el Bt sólo interesó a los agricultores que no
querían usar insecticidas sintéticos. En este período los argumentos de aquellos que se
negaron a utilizar productos sintéticos fueron marginados fácilmente catalogándolos de
«no científicos», «populares», o simplemente de «atrasados». No podían dar
explicaciones científicas sobre porqué sus métodos a veces funcionaban y otras
fallaban. Por otra parte no había ninguna presión para buscar alternativas a los
plaguicida sintéticos, ya que las evidencias que ahora conocemos sobre sus múltiples
efectos dañinos, sencillamente no existían. Además, los nuevos productos sintéticos
aparecían como confiables, eficaces, y en general su forma de actuar era comprensible.
Sin embargo, después de una generación de uso mayormente acrítico,
hubo que reconocer dos serios problemas provocados por los plaguicidas sintéticos:
- una gran destrucción biológica y contaminación ambiental, que
abarcaba mucho más allá que a los insectos objetivo; y
- el surgimiento de mutaciones resistentes en las poblaciones de
insectos objetivo, que se volvieron dominantes y tornaron los productos inútiles.
Comenzó la búsqueda de alternativas.
1960-1990: El Bt se vuelve
un gran negocio
Por razones que nadie parece poder explicar, existía hasta hace muy
poco una creencia entre los entomólogos de que el Bt no solamente era un
bioplaguicida ambientalmente inocuo, sino también que los insectos vulnerables no se
adaptarían a él. A diferencia de los plaguicidas químicos, exitía la creencia de que
el Bt siempre sería eficaz. Fue descrito como la «maravilla de los plaguicidas»
y la panacea de muchas de las dolencias de la industria de los plaguicidas, aun cuando la
mayoría de las plagas de insectos eran y probablemente siempre fueron, naturalmente
resistentes al Bt.
Algunas empresas químicas grandes, tales como Laboratorios Abbot,
BASF, Novo Nordisk y Sandoz comenzaron a desplazarse hacia el Bt. Empezó la
investigación sobre las cepas del Bt y sus posibles objetivos y el mercado para el
Bt en la forestación y en la producción de hortalizas creció rápidamente.
Inevitablemente, el uso persistente del Bt estación tras estación llevó a la
aparición de insectos resistentes. El primero detectado, llamado polilla Diamante y
corriente en el Lejano Oriente y Oceanía, ya tenía fama de hacerse resistente a los
plaguicidas más rápidamente que otros insectos, y los primeros informes de que había
desarrollado resistencia a la fumigación con Bt fueron recibidos con desánimo. El
Bt se había utilizado con mayor intensidad en Hawai, que pronto se transformó en
un centro de estudios de insectos resistentes al Bt.
La respuesta de la industria agroquímica fue típicamente
sorprendente: afirmó que sería muy fácil hacer que el Bt produjera miles de
cepas genéticamente diferentes y de esa manera estarían siempre un paso adelante de la
adaptación que pudieran hacer los insectos para desarrollar resistencia. Fue una
estrategia diseñada especialmente para los intereses económicos de los actores mayores
en el mercado del Bt, por que éstos corrían con la ventaja de tener los
presupuestos de investigación y desarrollo más voluminosos. De esta forma, los
productores chicos, tradicionales, fueron marginados. Comenzaron a aparecer en el mercado
cepas diferentes del Bt tales como el Bt israelensis y el Bt kustaki.
Parecería que la obsolescencia de las sucesivas cepas de Bt, se articularía
perfectamente con las necesidades económicas de crecimiento y desarrollo tecnológico
continuo, tan cruciales para mantener floreciente la industria de los plaguicidas.
Cuadro 1:
Uso de Spray Bt en California en 1992 |
Cultivo |
Acres plantadas |
Acres tratadas |
% tratado del cultivo |
| alcachofas |
3,760 |
3,497 |
93 |
| algodón |
442,000 |
30,940 |
7 |
| apio |
8,560 |
2,996 |
35 |
| arvejas |
2,760 |
469 |
17 |
berenjenas |
201 |
161 |
80 |
| ciruelas |
48,880 |
3,910 |
8 |
| cítricos |
98,680 |
12,828 |
11 |
col crespa |
82 |
82 |
100 |
| damascos |
7,120 |
1,566 |
22 |
duraznos |
23,800 |
2,142 |
9 |
| espárragos |
13,800 |
1,104 |
8 |
| espinacas |
5,040 |
1,058 |
21 |
| frutillas |
9,600 |
4,224 |
44 |
girasol |
7,728 |
1,855 |
24 |
| grosellas |
138 |
72 |
52 |
kiwi |
2,840 |
483 |
17 |
| manzanas |
7,950 |
1,399 |
11 |
melón |
18,000 |
5,040 |
28 |
| melón (Cantaloupe) |
25,600 |
11,008 |
43 |
pelón |
10,840 |
4,011 |
37 |
| pepinos |
2,840 |
341 |
12 |
peras |
9,560 |
860 |
9 |
| perejil |
620 |
93 |
15 |
| pimiento |
8,000 |
1,840 |
23 |
remolachas |
273 |
101 |
37 |
| repollo |
4,600 |
1,104 |
24 |
sandía |
6,000 |
2,280 |
38 |
| squash |
3,034 |
304 |
10 |
tomate |
111,200 |
10,008 |
9 |
| uvas |
262,240 |
102,274 |
39 |
TOTAL |
1,145,746 |
208,050 |
18 |
Fuente: Gianessi, L. y Andersson, J.
(1995) Pesticide Use in US Crop Production, National Center for Food and Agricultural
Policy, Washington D.C., Estados Unidos. |
La nueva estrategia fue al menos efectiva para marginar
a los productores chicos de Bt, pero no duró mucho. Pronto llegaron evidencias que
mostraron que los insectos que se hacían resistentes a una cepa de Bt, también
podían ser resistentes a otras cepas, aún aquellas con las que nunca habían estado en
contacto. La bioquímica de la toxina del Bt se volvió demasiado complicada para
la industria agroquímica. Cundió el pánico. La industria organizó un grupo de trabajo
sobre la resistencia al Bt, que sirvió para comisionar más investigaciones, pero
sobre todo, para mantener calmas a las autoridades de las dependencias agrícolas
oficiales. En la mayoría de los países, la normas de seguridad en el uso de plaguicidas
requiere que las autoridades restrinjan el uso de aquellos plaguicidas para los que se ha
desarrollado resistencia. Nadie en la industria quiere enfrentarse a una lista de cultivos
sobre los que no se pueda aplicar Bt.
El grupo de trabajo fue muy productivo: resultó en un enorme aumento
de proyectos de investigación en Bt, y la producción de, literalmente, cientos de
artículos en muchas diferentes publicaciones científicas. Pero, después de todos estos
esfuerzos, la resistencia al Bt sigue siendo un problema, y la transferencia de
resistencia de una cepa a otra, sigue siendo un misterio. A su vez, esto es usado como
justificación para más investigaciones y controles más estrictos. Mientras tanto, la
agenda científica se ha convertido prácticamente en la misma que la de industria
agroquímica: los temas que más ocupan la cabeza de los entomólogos son aquellos que
más afectan el lucro de las compañías agroquímicas.
No hay estadísticas globales sobre la aplicación de Bt, pero
sí de los Estados Unidos para el año 1992, donde se aplicó spray Bt a 57
variedades de cultivos en un área de 2.037.834 acres (1 acre = 0,4 hectárea). Ocho
cultivos (alcachofas, berenjenas, repollo, col, coliflor, apio, espinaca y pimientos) eran
fuertemente dependientes del Bt, con el 80% de las áreas cultivadas siendo objeto
de aplicaciones en algunos de los estados norteamericanos. California es el mayor
productor de hortalizas de EE.UU. y allí se utiliza ampliamente el Bt. (ver cuadro
1). Mucho del ímpetu para utilizar el Bt en tan gran escala viene de la industria
alimentaria, y particularmente de los supermercados, que exigen productos impecables a
cualquier costo. Aunque hasta la fecha no se ha informado de resistencia al Bt en
California, la aparición del problema es sólo una cuestión de tiempo, y dadas las
cifras de uso, seguramente la resistencia comenzará en alcachofas, berenjenas y coles.
Está claro que la utilización tan difundida de sprays Bt en
California, provocará más rápidamente el fin del Bt como bioplaguicida eficaz para toda
una serie de plagas provocadas por insectos. Y si bien California lleva el liderazgo,
agricultores de muchas partes del mundo ya están viviendo los mismos problemas. Comienzan
con plaguicidas químicos convencionales y cuando ya ningún plaguicida químico les
resulta efectivo, caen en el Bt por pura desesperación.
Actualmente, el tema es aún más grave. El uso de sprays Bt
está siendo rápidamente eclipsado por las plantas Bt: el Bacillus
thuringiensis ha caído en manos de la ingeniería genética. El enorme número de
patentes que se han solicitado por productos manipulados con toxina Bt, muestra la
concentración desproporcionada de atención sobre el Bt que ha puesto la industria
agroquímica y las corporaciones biotecnológicas. Hasta Junio de 1998, se habían
presentado 482 solicitudes de patentes que mencionaban al Bt. Aproximadamente 95 de
éstas se referían a plantas transgénicas. Los 10 solicitantes principales acaparaban el
62% de las patentes, con la Dow propietaria de una quinta parte de éstas (ver Cuadro 2).
Cuadro 2:
Bt: 1 bacteria, 482 patentes |
| Empresa |
Patentes |
Dow AgroSciences |
98 |
| Novartis |
36 |
| Monsanto |
25 |
| Novo-Nordisk |
25 |
| AgrEvo(Hoechst-Shering) |
24 |
| EcoGen |
22 |
Inst.Microbiol.Apl. Rusia* |
22 |
| Toa-Synth.Chem. |
20 |
| Advanta |
15 |
| Inst. Pasteur |
12 |
* Reune varios centros de investigación
microbiológica en Rusia
Fuente: Derwent biotechnology Abstracts, Junio 1998. |
1990-2005: ¿La corta era de
las plantas Bt?
Todos los cultivos sobre los que actualmente se utiliza Bt
pueden convertirse, por lo menos teóricamente, en plantas transgénicas. No satisfechos
con cultivos Bt tales como papa y maíz, la industria está desarrollando también
árboles frutales con Bt -entre ellos manzanos y nogales- y hasta árboles
maderables como eucalyptus y pinos.
La cuestión de cómo clasificar las plantas y árboles Bt
dividen a los EE.UU y la Unión Europea, resultando en la aplicación de legislaciones
mutuamente excluyentes a cada lado del Atlántico. Según EE.UU., una planta Bt es
un insecticida sujeto a la ley de plaguicidas de EE.UU. Para la Unión Europea, las
plantas Bt son organismos modificados genéticamente y por tanto sujetos a la
regulación especial de Organismos Modificados Genéticamente. Greenpeace ha llevado a
juicio al Ministro de Agricutura francés por negarse a tratar al maíz Bt
desarrollado por Novartis (fusión de Ciba-Geigy y Sandoz) como un insecticida, y la
organización International Center for Technology Assessment, con base en Washington, ha
llevado a la corte a la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. (EPA según siglas en
inglés) por no poner en práctica estrategias de manejo de resistencia para los cultivos Bt.
El principio de la ingeniería genética es bastante simple. Se aísla
el gen Bt que codifica la toxina deseada (hay muchas variaciones moleculares) y
luego se agrega a la información genética que la planta ya tenía. Luego la planta
expresa la toxina Bt, haciéndose letal para los insectos objetivo. Pero la
historia no es tan sencilla. Un panel de catorce entomólogos eminentes convocado por la
EPA en de 1998, coincidió en que la aparición de insectos resistentes al Bt en
los cultivos de gran importancia como algodón, papas y maíz era inevitable. Las
preguntas más importantes fueron cómo se podría retrasar la aparición de la
resistencia, y qué se podría hacer una vez que se identificaran insectos resistentes.
Cuadro 3:
Cultivos Bt en ensayos de campo hasta 1997 |
| Abeto |
Alfalfa |
| Algodón* |
Allegheny S, frutilla |
| Arándano |
Arroz |
| Berenjena |
Brócoli |
| Colza |
Eucalyptus |
| Maíz* |
Maní |
| Manzana |
Nuez |
| Papas* |
Tabaco |
| Tomate |
Uva |
* en producción en 1996
Fuente: ISB Environmental Release database, USDA.
(www.aphis.usda.gov/bbep/bp/index.html)
|
La Unión de Científicos Preocupados (Union of
Concerned Scientists) publicó, como un aporte a la discusión, un informe de 149 páginas
argumentando la necesidad de controles estrictos para lograr conservar el Bt como
un bioplaguicida biológicamente útil. Concentrando la atención en algodón, maíz y
papas, la estrategia de la Unión de Científicos Preocupados se basa en proveer refugios
de plantas no modificadas genéticamente para expresar el Bt, donde los insectos
vulnerables al Bt podrían continuar multiplicándose, consiguiendo con esto
contrarresar el predominio de los insectos resistentes al Bt. Esta estrategia de
refugios vendría a ser un valiente intento de salvar al Bt, ya que las plantas Bt
se cultivan a gran escala en los Estados Unidos. En 1997 los agricultores plantaron cerca
de 2,8 millones de hectáreas de maíz Bt, 19% del total de maíz cultivado. Para
1998 en EE.UU. se cultivaron 20,5 millones de hectáreas de cultivos transgénicos, 30% de
ellas de maíz (6 millones de hectáreas), mayormente variedades modificadas para expresar
la tóxina del Bt.
Los entomólogos eminentes convocados por la EPA sufrieron presiones
muy fuertes para que ofrecieran una estrategia de refugios que la industria encontrara
comercialmente aceptable. Sin embargo, no existen evidencias, salvo a nivel de
experimentos controlados en laboratorio, de que cualquiera de las estrategias de refugios
propuestas realmente extendería la vida útil del Bt más que unos pocos años.
Pese a esto, las grandes corporaciones que han invertido en la venta de productos Bt
se han aferrado a este chaleco salvavidas. Novartis, por ejemplo, ha ofrecido incentivos
económicos a los agricultores que adopten una estrategia de refugios.
En Europa, la industria biotecnológica está pasando un mal rato con
sus intentos de poner las plantas Bt en el mercado, debido a la gran oposición de
parte de los consumidores y nueva evidencia científica sobre serios problemas de salud y
medioambientales relacionados con la tecnología de la ingeniería genética en el área
de la alimentación y la agricultura (ver recuadro ¿Qué pasa en el norte? en este
mismo número). El maíz Bt de Novartis ha sido objeto de intensas controversias
desde que fue propuesto. La única razón por la que pudo ser aprobado en la Unión
Europea, fue gracias a un vacío en la maquinaria de toma de decisiones, que lo autorizó
pese a la oposición de la mayoría de los Estados Miembros de la UE. De todas formas, el
período de cultivo de 1998 fue un fracaso casi completo gracias a las acciones de
miembros activos de la Confederación Campesina (Confederation Paysanne), que
inutilizaron prácticamente todo el stock de estas semillas de Novartis, recibiendo por
ello penas de prisión en suspenso. Francia ha decidido, hasta nuevo aviso, no autorizar
la siembra de maíz Bt en todo el territorio nacional. Mientras tanto, la
oposición a los cultivos transgénicos crece en todo el mundo (ver recuadro al final del
artículo).
En las Filipinas, el Instituto Internacional de Investigación en Arroz
(IRRI por su sigla en inglés) ha estado produciendo arroz Bt. En un folleto
publicado por esta institución, el IRRI admite abiertamente el problema de la generación
de resistencia: «Como en el caso de todos los insecticidas, las plagas de insectos
desarrollarán resistencia a las toxinas Bt. No es posible predecir por cuanto tiempo el
arroz Bt seguirá siendo eficaz, pero se puede enlentencer el desarrollo de resistencia a
las toxinas Bt con un diseño cuidadoso de las plantaciones de arroz Bt y el uso de
estrategias apropiadas para la ubicación de esas plantas en los campos de los
agricultores». Anticipándose a la crítica, el folleto del IRRI concluye que «
la
evolución de resistencia del taladro significará menor efectividad del arroz Bt
no
tenemos la expectativa de que el arroz Bt vaya a afectar la efectividad de las toxinas Bt
para control de plagas en otros cultivos».
¿Aprenderemos la lección?
La industria agroquímica considera "el molino de descarte"
de los plaguicidas como un hecho inevitable de la vida. Es una creencia conveniente para
las empresas que basan sus ganancias y su crecimiento en la obsolescencia planificada o no
de sus productos. De hecho, el tal molino es una profecía autocumplida. La industria
hasta puede manejarse para colocarse por delante de los insectos mutantes que muy
convenientemente les abren nuevos mercados volviendo sus plaguicidas obsoletos.
Estas empresas, están ahora en el negocio de comercializar una serie
de bioplaguicidas que han sido tradicionalmente utilizados por los campesinos y pequeños
productores orgánicos, en algunos casos desde hace muchas generaciones. Privatizan este
conocimiento tradicional, lo convierten en mercancía de mercados globales, también
gracias al síndrome de generación de resistencia, y terminan destruyendo toda
posibilidad de utilizar estos bioplaguicidas de formas tradicionales y sustentables.
El Bt es el primer bioplaguicida que se ha comercializado
globalmente, y, entre otras causas, ese empeño de hacerlo a una escala tan amplia mina su
efectividad biológica. Cuanto más grande es el mercado de Bt, más rápidamente
los insectos desarrollarán resistencia a éste. El uso sustentable y eficaz de los
bioplaguicidas, simplemente no es compatible con la economía de los mercados libres.
Parecería que la propia industria agrobiotecnólogica terminará teniendo pérdidas por
sus inversiones en Bt. Después será tarea de los gobiernos y las agencias
internacionales tratar de arreglar el desastre, tal como están todavía tratando de hacer
con los efectos de la primera ronda de estrategias de control de plagas de la Revolución
Verde.
Es posible un sistema más racional de uso de bioplaguicidas no
transgénicos sobre bases sustentables adaptadas a los agroecosistemas locales. Mientras
tanto, las compañías agroquímicas le roban a los agricultores y campesinos de todo el
mundo métodos probados -sustentables y ecológicamente sensitivos- para el control de
plagas. Como resultado, nuestro ambiente es biológicamente más pobre, nuestra
agricultura es más precaria y los insectos que compiten por nuestros cultivos mucho más
dañinos.
Fuentes:
* M. Mellon & J. Rissler (1998). Now or Never: Serious New Plans
to Save a Natural Pest Control. Union of Concerned Scientists, Washington, EE.UU.
* IRRI (1997). Bt Rice: research and policy issues. IRRI
Information Series No 5, Box 933, Manila 1099, Filipinas.
* G. Persley (1996). Biotechnology and Integrated Pest Management.
CAB International, Oxford, Reino Unido.
* B. Tabashnik (1994). Evolution of Resistance to Bt. Annual
Review of Entomology 39: 47-79.
* J. Mendelson (1998). Testimonio presentado al Panel de Asesoría
Científica sobre Bt de la EPA, Estados Unidos. ICTA, Washington DC.
* A Hruska (1997). Transgenic Bt Plants in Mesoamerican Agriculture.
Librería Zamorano, Box 93, Tegucigalpa, Honduras.
* Novartis (1997). Le livre vert du Mais Cb. Novartis Seeds,
BP27, 31790 Saint Sauveur, Francia.
* US EPA (1998). White Paper on Bt plant pesticide resistance
management. US Environment Protection Agency, Washington DC.
* RAFI (1999). The Gene Giants: Masters of the Universe?,
Ottawa, Canada. Disponible en: www.rafi.org
Via Campesina apoya a productores de la India
en lucha contra los cultivos transgénicos
El 28 de noviembre de 1998 la organización de productores de India,
KRRS, quemó un campo de plantas de algodón genéticamente modificadas. El cultivo
genéticamente modificado fue sembrado ilegalmente por Monsanto sin dar ninguna
información a los propietarios del campo. Los propietarios estuvieron de acuerdo y
colaboraron en la acción.
Monsanto, así como también otras transnacionales, están imponiendo
los productos genéticamente modificados a los productores para ganar un mayor control
sobre la cadena alimenticia y aumentar sus ganancias. La prueba final de esta estrategia
sería la tecnología terminator, cuyo fin es hacer a las plantas producir semillas
estériles. Una vez que empiecen a vender semillas terminator los productores que
utilicen esos cultivos no podrán guardar ninguna semilla y tendrán que comprarlas de
nuevo cada año de las empresas, como la Monsanto, que pretenden vender dichas semillas.
Los productos de tecnología genética desarrollados hasta ahora son una amenaza al medio
ambiente y no presentan ningún beneficio a productores ni consumidores. Los productos
serán vendidos a altos precios a los productores, sobre todo a los más pobres por los
sistemas de microcrédito. Transnacionales tales como Monsanto quieren vender sus
productos por el sistema de microcrédito porque los productores más pobres son los más
confiables al pagar sus préstamos (98% se pagan).
La ingeniería genética sólo puede ser vista como el paso siguiente
en la industrialización de la agricultura a expensas de los productores, consumidores, y
el medio ambiente. Estamos haciendo un llamado a los gobiernos para que paren el
desarrollo de esta tecnología atrasada y destructiva, y que promuevan y apoyen un sistema
de agricultura orientada al futuro: la producción sostenible actual basada en los
productores, los recursos locales y la fuerte experiencia de los hombres y mujeres que
producen.
Vía Campesina apoya completamente las acciones realizadas por KRRS y
otras organizaciones de India, y aplaude a los productores de India por su valor de
enfrentar el comportamiento irresponsable y destructivo de Monsanto, con la meta de
proteger el medio ambiente y la biodiversidad local, por medio de arrancar las plantas de
algodón modificadas y neutralizarlas mediante de la quema. Vía Campesina hace un llamado
para desarrollar más acciones alrededor del mundo contra la introducción de la
ingeniería genética en la agricultura. Vía Campesina hace un llamado para las
siguientes acciones concretas:
Hacer un apoyo público y escribir a Monsanto y otras
transnacionales para parar la introducción de la ingeniería genética en la agricultura
Exigir a sus gobiernos que prohiban de inmediato la
introducción de la ingeniería genética en la agricultura, y especialmente la
introducción de la tecnología terminator.
Pedir acciones directas por parte de su gobierno contra acciones
ilegales de las transnacionales.
Desarrollar acciones para proteger nuestra agricultura contra la
contaminación y destrucción por la introducción de ingeniería genética en la
agricultura.
Solicitar a sus gobiernos que eviten el abuso de sistemas de
microcrédito por las transnacionales.
Solicitar a sus gobiernos dejar de invertir en tecnologías
atrasadas y destructivas tales como la ingeniería genética, y poner sus esfuerzos en el
apoyo y fortalecimiento de los sistemas sostenibles actuales basados en los productores
mismos.
Comunicado de prensa, Tegucigalpa, febrero de 1999
Secretaría de la Vía Campesina, movimiento campesino
international:
Apdo. Postal 3628 Tegucigalpa, MDC Honduras, C.A.
Tel. & Fax: (504) 220
C.e: viacam@gbm.hn
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