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¿Qué significa que uno de los más poderosos conglomerados agroalimentarios chinos esté buscando arrendar miles de hectáreas en la provincia de Río Negro, en Argentina, y tenga mucho interés en producir allí soja, trigo, colza, para enviar de regreso a China? ¿Cuáles serán las repercusiones para las comunidades indígenas y en general para la población campesina que habita la región, que ni siquiera fueron consultadas, en relación con estas inversiones y acuerdos comerciales? ¿Por qué el gobierno de la provincia está tan deseoso de pavimentar con todo tipo de privilegios (en beneficio de los inversionistas chinos) el camino de la negociación, sin considerar siquiera la urgente soberanía alimentaria de la región?

Manual de instrucciones. De esta forma designó el Foro Permanente por una Vida Digna de la Provincia de Río Negro el Acuerdo que el gobernador de la Provincia firmó hace pocas semanas durante su viaje a China1 y que entrega miles de hectáreas a la empresa estatal china Beidahuang para la producción de soja, trigo y colza, entre otros cultivos.

La tierra se arrendará para que la firma instale sistemas de irrigación y en una primera etapa, Beidahuang invertirá 20 millones de dólares en irrigar y producir en 3 mil hectáreas. Pero el proyecto pretende llegar a invertir 1 450 millones en 20 años, en 320 mil hectáreas. Lo que Beidahuang busca es asegurar alimentos por 20 años.

El acaparamiento de tierras explotó como un problema nuevo y global a partir de los años 2007/2008, cuando gobiernos importadores de alimentos y empresas a la caza de beneficios comenzaron a comprar o arrendar grandes superficies de tierra en África, Asia y América Latina con el fin de producir alimentos. El acaparamiento de tierras de cultivo en la actualidad es diferente de las experiencias del pasado: por la magnitud y la velocidad de la toma de tierras; porque no se trata de alimentos suntuarios sino de alimentos básicos; porque el sector privado domina la estampida con un fuerte apoyo de los gobiernos y porque no tiene nada que ver con el “desarrollo”: se trata de expandir y consolidar el control del agronegocio y punto.

El gobierno provincial de Río Negro presenta este Proyecto como un “convenio de producción de alimentos” y como una inversión para el riego en la zona del valle inferior de la Provincia frente a la negativa del gobierno nacional de aportar recursos para crear infraestructura de riego en la región2. En realidad, el Acuerdo es simplemente una entrega de territorio para la producción industrial de soja con una enorme lista de beneficios incondicionales para la empresa estatal china a cambio de nada.

Es importante remarcar que el Acuerdo se dio a conocer a fines de 2010 luego de ser firmado. Los términos de la negociación y sus contenidos se mantuvieron en secreto casi por un año, tras anunciarse las primeras conversaciones con el gobierno chino.

El Acuerdo se compone de dos convenios (acuerdo de la cooperación para el proyecto de inversión agroalimenticio y un convenio de cooperación para presentar una propuesta de inversión para la instalación de una nueva terminal portuaria en el área de San Antonio Oeste), más un anexo complementario para avanzar en el “cronograma de cooperación”.

Ese “manual de instrucciones” contiene una serie de cláusulas que confirman un modelo de negocios que garantiza las ganancias y la impunidad a la empresa:

* En relación a las “inversiones”: el gobierno de Río Negro ofrece la “mejor política de inversión brindando garantía mediante la creación de leyes”.

* En relación a la instalación de la empresa en Río Negro: el gobierno de la Provincia se compromete a brindar sin cargo alguno espacio para oficinas y vivienda en “el domicilio del gobierno provincial” ofreciendo también medios de transporte y equipamiento para la oficina.

* Sobre los estudios de viabilidad: el gobierno de Río Negro se compromete a solventar todos los gastos relacionados a los estudios de la “viabilidad de la inversión”. Estos abarcarán “ambiente de inversión, recursos destacados, política de inversión y beneficios económicos”.

* En relación a las tierras: el gobierno brindará para comenzar “sin cargo alguno” 3 mil hectáreas para la realización de un campo experimental de cultivos de alto rendimiento. A partir de allí se “ofrecen” en lo inmediato 20 mil hectáreas de “tierras disponibles sin explotación con las obras de riego por canales de la región valle del Idevi”. A partir de allí, el festival de la entrega continúa con la puesta a disposición de la información sobre 234 mil hectáreas en distintos valles de la Provincia para la futura explotación (Valle de Colonia Josefa, Negro Muerto, Guardia Mitre, Margen Norte, y La Japonesa, Río Colorado).

* En relación al pago de impuestos: el gobierno de Río Negro realizará todos los trámites necesarios a fin de aplicar las normas que “exceptúen de todos los impuestos provinciales, tazas (sic), como ingresos brutos, sellos, patentes, etcétera”, a la empresa. Al mismo tiempo, se compromete a realizar gestiones ante el gobierno nacional para que el ingreso de los fondos para la inversión no esté alcanzado por los “encajes bancarios”.

* En cuanto al apoyo técnico: el gobierno de Río Negro pone a disposición de la empresa todos los técnicos de la autoridad de aguas y también todos los anteproyectos elaborados.

-* En relación al uso del puerto: hasta tanto se construya el futuro puerto incluido en el Convenio, el gobierno de Río Negro ofrece “sin cargo alguno” parte de la zona portuaria del Puerto de San Antonio Este y destinará 5 hectáreas para el uso de la empresa (aquí la redacción es confusa y uno debe suponer que la obligación de construcción del puerto nuevo es de la empresa).

Es importante tener presente que la firma Beidahuang ni siquiera se encuentra inscrita en la Provincia y que, hasta estar inscrita, operará como representante una ignota firma, “Strong Energy”.3

Se repite en la mayoría de los casos de acaparamiento: los gobiernos son funcionales a los requisitos de otros países o empresas para operar libremente en los territorios a los que llegan. No existe ningún tipo de consulta a la comunidad, ni de evaluaciones de impactos mientras los intereses de los pueblos son vulnerados y pisoteados.

Y, por supuesto, cuando dentro de veinte años la empresa se retire (ése es el plazo de la concesión aunque el puerto se entrega por cincuenta años con renovación automática por otros cincuenta) la tierra estará degradada y los territorios serán desiertos que estarán heredando las futuras generaciones como prueba clara del compromiso del gobierno de la Provincia con ellos.

El pueblo de Río Negro está reaccionando y desde diversos sectores (estudiantes, organizaciones ecologistas, sindicatos, iglesia) se exige lo que ya es un clamor en todo el mundo: no al acaparamiento de tierras, a la tierra en mano de los campesinos, indígenas, trabajadores y pequeños productores para producir alimentos para la soberanía alimentaria.

Especialistas ambientales de la provincia han denunciado al Proyecto como un “ecocidio”, alertando sobre el “alto impacto ambiental y sanitario en una amplia zona de naturales y escasas precipitaciones (200 mm anuales) y con recursos limitados de disponibilidad de agua”, informando además sobre la irregular zonificación provincial de los bosques nativos (Ley nacional de bosques número 26.331) que permite que el Proyecto se desarrolle en esa región4.

Antes de la firma del Acuerdo, la organización ecologista Piuke de Bariloche expresó: “esta política que decide el perfil productivo en nuestro suelo está supeditada a las necesidades del país que realiza la inversión en infraestructura. No se vislumbra una vía alternativa frente a la extranjerización de las cadenas productivas. Es decir que, si necesita soja, se hará soja. Nuestra soberanía alimentaria no está contemplada en los proyectos de políticas públicas. No sólo el mercado decide qué es lo que produciremos, sino que decide China, actor poderoso y en expansión”.

El Grupo de Reflexión Rural ha denunciado también el Convenio planteando que “la instalación de un territorio para la producción de soja RR por los chinos sin mayores mediaciones, significa un riesgo incomparablemente mayor que los simples impactos producidos por una agricultura química y a una gran escala. De concretarse, significaría la conformación de un enclave en el territorio patagónico, a niveles similares a los que la propia China y diversos países europeos, llevan adelante actualmente en África, comprando y apropiándose de inmensos territorios vaciados de sus poblaciones, para usarlos como granjas de producción intensiva de alimentos o forrajes”. 5

Desde el sector estudiantil también se produjo una fuerte reacción. La Asociación Biológica del Comahue, integrante de la Federación Argentina de Estudiantes de Biología; al igual que los más de 450 estudiantes de 12 provincias reunidos del 8 al 12 de octubre del 2010 en el IX Encuentro Nacional de Estudiantes de Biología y Ciencias Ambientales en la ciudad de Bariloche, expresaron su rechazo absoluto al Acuerdo sobre la base de la crítica al avance de la soja transgénica sobre el territorio argentino y el grave impacto que tienen las fumigaciones masivas con glifosato en los territorios y la salud de las comunidades6. Del mismo modo se expresaron en Viedma y Patagones: “los estudiantes secundarios de los diversos ámbitos educativos de la ciudad que lo conforman, nos oponemos al ‘megaproyecto sojero’ que ha de realizarse en los valles medio e inferior del Río Negro y que compromete 320 mil hectáreas de nuestro patrimonio provincial y nacional, entregándolo inescrupulosamente en manos de invasores extranjeros”.7

Vecinos autoconvocados, miembros e integrantes de organizaciones sociales, profesores, alumnos y exalumnos de la Escuela Secundaria de Formación Agraria (ESFA), miembros e integrantes del Foro Permanente por una Vida Digna, del Consejo Asesor Indígena (CAI) Viedma, Centro Universitario Regional Zona Atlántica (CURZA), y varios partidos políticos reunidos en diciembre de 2010 plantearon: “Rechazamos y reprobamos el ‘Acuerdo Marco’ realizado recientemente entre el actual poder ejecutivo de la Provincia de Río Negro con empresas chinas y/o con el Estado chino, que permitiría la explotación de grandes extensiones del valle inferior y medio de Río Negro para el cultivo de soja transgénica por parte de empresas de dicho país, sin haberse dado a conocer en la lengua nacional, resultando ello también sumamente ofensivo a nivel institucional, hacia el propio estado provincial, y por ende hacia los diversos órganos de poder y de control que lo componen”.8

El pueblo mapuche también expresó su repudio al Acuerdo y planteó tomar medidas legales: “la idea es presentar un amparo frente a la Justicia para parar esto, ya que no se ha tomado en cuenta a los pueblos originarios y su derecho, menos aún el derecho al consentimiento previo, libre e informado, un derecho que está en el Convenio 169 de la OIT y que Argentina ha reafirmado con una ley (la 24.071). Así que la idea es hacer valer ese derecho, porque aunque todavía no está debidamente legislado creemos que ya se puede presentar amparos”.10

Desde la Pastoral Social provincial de la Iglesia Católica se expresó el  desacuerdo “con el alquiler de tierras públicas o privadas ni a grandes pools de siembra, sean argentinos o extranjeros, ni a provincias de un país como China”. Plantearon que no se dará “la bienvenida a la soja y otros cultivos industriales, en las condiciones que contiene el acuerdo firmado, que en definitiva es hipotecar el futuro de los rionegrinos”.11

El Foro Permanente por una Vida Digna ha lanzado una campaña bajo el lema “NI SOJA, NI CHINA. Soberanía territorial y alimentaria para la Argentina”,  en la que expresa que “nos oponemos al megaproyecto agroexportador instrumentado por el gobierno nacional y provincial que compromete 320 mil hectáreas de suelo y naturaleza rionegrina, a ser entregadas para la potestad de criterio de la República China; que viola nuestras leyes soberanas; que plantea una agricultura sin agricultores; que nos contamina con sus plaguicidas; que perjudica a ésta, y a las nuevas y futuras generaciones”. Las adhesiones a esta Campaña pueden enviarse a: Foro Permanente por una Vida Digna, nisojanichina@gmail.com.

A pesar de todos estos cuestionamientos, el gobernador Saiz firmó el Convenio y avanza en su concreción. Sin embargo, la comunidad organizada ha planteado que aún no está dicha la última palabra.

¿Quién es Beidahuang?

Beidahuang Group es un conglomerado de agronegocios de propiedad estatal, con sede en Harbin, provincia de Heilongjiang. Es uno de los molinos de arroz más grandes en China, y uno de los cinco mayores procesadores de soja, a través de su filial Jiusan Oil and Grain Group.

Según el sitio web de la compañía posee casi 5 millones y medio de hectáreas (12% de la superficie total de la provincia de Heilongjiang), 418 mil 094 cabezas de ganado vacuno, 267 mil 266 vacas lecheras, 1 millón 315 mil reproductores porcinos, 2 millones 062 caprinos, y 6 millones 352 mil aves de corral. También es propietaria de 54 aeropuertos y 30 aviones utilizados para la agricultura, 198 centros de procesamiento de granos, 59 establecimientos para el procesamiento de semillas y 24 mil 151 tractores.

Beidahuang es una de las pocas empresas nacionales de procesamiento de soja que ha sobrevivido la entrada del país en la Organización Mundial del Comercio (OMC) en el 2001 cuando el gobierno abandonó los controles de precios de la soja y de las importaciones. China se ha convertido en el mayor importador mundial de soja y la industria nacional de molienda de soja ha pasado a manos de las corporaciones que controlan el comercio mundial de soja, como Wilmar, Cargill, ADM, Bunge y Louis Dreyfus. Las compañías extranjeras tienen ahora una participación en 64 de las 97 principales empresas chinas de molienda de soja, y el control del 80% de la capacidad total de procesamiento de soja del país.

Incluso el poderoso Grupo Beidahuang estaba considerando una alianza con empresas extranjeras. Pero el CEO de la compañía, Tian Renli, dejó en claro que su compañía no renunciará a una participación en el control, ni aceptará “cualquier término injusto impuesto por  empresas extranjeras”. En 2009 le dijo al China’s Economic Observer que “si las empresas extranjeras no están de acuerdo con esto, preferimos construir una red de ventas y compras propia y completa de la empresa llevando el  proceso de internacionalización de forma independiente”.

Parece que la empresa ha optado por esta última alternativa. No sólo existe el Acuerdo para producir soja en Argentina; en 2008 el Grupo Beidahuang informó que ha firmado acuerdos con el gobierno de Filipinas para desarrollar 200 mil hectáreas de arroz, maíz y otros cultivos en la provincia de Luzón. El estado actual de estos acuerdos es desconocido.

El Valle Inferior de la Provincia de Río Negro

El Río Negro es un curso de agua que se encuentra en la Argentina y que fluye en dirección sudeste. Se identifican tres zonas a lo largo de su curso, el Valle alto, el Valle medio y el Valle inferior. El Curso inferior o Valle Inferior, es la porción que se encuentra en inmediaciones de la desembocadura en el mar Argentino. Allí, el río pierde pendiente, se hace meandroso, presentando antiguos cauces del río, brazos secundarios hasta que entra en contacto con el océano.

Esos territorios estuvieron bajo control de los pueblos originarios (mapuches) hasta 1879 cuando se cometió el genocidio llamado “conquista del desierto” y se comenzó la ocupación de esos territorios comenzando a implantarse el modelo agroexportador impulsado por la “Generación del 80”.

Una de las condiciones que han cambiado las características productivas de todo el Valle ha sido la creación de infraestructura de riego (los primeros canales fueron construidos en 1884) que permitió que el Valle alto se convirtiera en una zona de producción frutihortícola orientada a la agroexportación (manzanas, peras y uvas son algunas de las principales producciones). Esta infraestructura no se ha realizado en la zona del Valle inferior y es la que hoy utiliza el gobierno provincial como excusa para el Acuerdo con China.

El papel de China en el acaparamiento de tierras

China es ostensiblemente autosuficiente en alimentos. Pero tiene una población gigantesca, sus tierras agrícolas desaparecen ante el avance industrial, sus suministros de agua están sometidos a graves presiones y el Partido Comunista tiene un futuro a largo plazo en que pensar. Con el 40% de los agricultores del mundo pero solamente un 9% de las tierras agrícolas mundiales, no debería causar sorpresa a nadie que la seguridad alimentaria sea uno de los puntos principales de la agenda del gobierno chino. Y con más de 1 billón 800 mil millones de dólares de reservas en divisas, China cuenta con bastante dinero para invertir en su propia seguridad alimentaria en el extranjero. Como numerosos líderes y activistas campesinos del sudeste asiático saben, Pekín ha estado gradualmente dislocando parte de su producción de alimentos desde bastante antes de que estallara la crisis alimentaria mundial en 2007. A través de la nueva diplomacia geopolítica de China y de la agresiva estrategia gubernamental de inversión en el exterior, en los últimos años se concretaron unos 30 tratados de cooperación agrícola para dar a las empresas chinas acceso a tierras agrícolas de “países amigos” a cambio de tecnologías, capacitación y fondos para infraestructura chinos. Esto ocurre no sólo en Asia sino en toda África, con una serie de proyectos diversos y complejos. Desde Kazajstán a Queensland, de Mozambique a Filipinas, está en marcha un proceso sistemático en que las compañías chinas arriendan o compran tierra, montan grandes establecimientos agrícolas a los que envían sus agricultores, científicos y extensionistas a trabajar en la producción de cultivos. La mayor parte de la agricultura china en el extranjero (dislocada) está dedicada al cultivo de arroz, soja (soya) y maíz, junto con cultivos para agrocombustibles como caña de azúcar, mandioca y sorgo.

La estrategia china de apropiación de tierras es conservadora: el gobierno protege con mecanismos financieros sus apuestas de inversión y maximiza sus opciones para suministrar alimentos a su país, a largo plazo. La presión de la propia pérdida de tierras agrícolas y suministros de agua en China es tan grande que “China no tiene otra opción” que irse al extranjero, dice un experto de la Academia de Ciencias Agrícolas china. En realidad, el alimento comienza a ocupar un puesto bastante alto, junto con la energía y los minerales, en la estrategia general de inversión externa de China. 9

Referencias

1. Soja: China y Río Negro hacen acuerdo ilegal, 15-10-2010

2. Accatino confirma el plan, molesto con los críticos, 13-10-2010

3. Se vienen los chinos , 31-1-2010

4. Ecocidio en la Provincia de Río Negro. En el año internacional de la biodiversidad

5. Colonias del Siglo XXI: alimentos, especulación y arrebato territorial.

6. Río Negro: profesionales y estudiantes de Biología rechazan la producción de soja en la provincia

7. Manifiesto de estudiantes secundarios del Viedma y Patagones, 20-11-2010

8. Argentina: declaración en contra del cultivo de soja transgénica y del modelo herbicida de glifosato, diciembre 2010

9. ¡Se adueñan de la tierra! El proceso de acaparamiento agrario por seguridad alimentaria y de negocios en 2008, GRAIN, octubre de 2008

10. http://www.originarios.org.ar/index.php?pageid=13&noticiaid=6782

11. Argentina: La iglesia rionegrina planteó sus críticas al proyecto de sojización con China,  25-12-.2010.

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