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Acaparan tierras en África en pos de agrocombustibles

REDES-Amigos de la Tierra Uruguay | 14 January 2010 | Biodiversidad - Ene 2010

Una nueva investigación realizada conjuntamente por Amigos de la Tierra Europa y grupos de Amigos de la Tierra África, será lanzada en febrero de 2010. El texto que presentamos es un adelanto del informe en extenso. 

La afluencia de grandes capitales hacia la agricultura cobra cada vez mayor impulso. Ello se evidencia en los masivos arrendamientos y compras de tierras por parte de inversionistas extranjeros y grandes agroempresas transnacionales en regiones como África, América Latina y Asia.

Informes de GRAIN[1], del Relator Especial de Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación Olivier De Schutter[2] y del Instituto Internacional para el Medio Ambiente y el Desarrollo[3] (iied, por sus siglas en inglés), reflejan y fundamentan la creciente preocupación que los impactos de este modus operandi generan en movimientos y organizaciones sociales, y en instituciones y autoridades internacionales.

Conforme se profundiza el fenómeno, claramente neo-colonizador, se intensifican la extranjerización de los territorios y el despojo a las comunidades locales, volviéndose otro de los nefastos procesos de “contrarreforma agraria”.

La investigación de Amigos de la Tierra (AT). El informe, titulado Africa: up for Grabs. The Scale and Impact of Land Grabbing for Agrofuels[4], que en febrero de 2010 estará disponible en el sitio web de Amigos de la Tierra Europa (http://www.foeeurope.org), analiza la dimensión y los impactos sobre los territorios del acaparamiento de tierras para producir agrocombustibles en el continente africano, en especial el papel que desempeñan las empresas europeas.

Se detalla el proceso en Angola, Camerún, la República Democrática del Con-go, Etiopía, Benin, Ghana, Kenia, Mozambique, Nigeria, Sierra Leona y Tanzania.
Para el informe, los acaparamientos de tierra adoptan por lo menos tres variantes, según la situación y las leyes locales: la adquisición de la tierra, el arrendamiento y la contratación de agricultores para producir determinados cultivos.

La importancia de la tierra en África. Los procesos analizados ocurren en un continente en donde “para la gran mayoría de las sociedades […] la tierra no es considerada simplemente un activo económico o ambiental, sino un recurso social, cultural y ontológico. La tierra sigue siendo un factor importante en la construcción de la identidad social, la organización de la vida religiosa y la producción y reproducción de la cultura”[5].

Según la investigación, desde 2006 se han comprado en África más de 9 millones de hectáreas. De ellas, al menos 5 millones se dedicarán a producir agrocombustibles mediante el cultivo de jatrofa, palma aceitera y sorgo dulce, entre otros. Pero las cifras son mayores, ya que tan sólo en Mozambique, funcionarios de gobierno informan que inversionistas han solicitado 4.8 millones de hectáreas (casi un séptimo del área cultivable del país) para dedicarlas a los agrocombustibles.

Los gobiernos africanos reconocen la pérdida de tierras, los desplazamientos de comunidades y su preocupación por los impactos que tendrán estos proyectos en la capacidad de sus países para satisfacer las necesidades internas de la producción agrícola de alimentos. A esto deben sumarse las adquisiciones y la “financiarización” de la tierra, por parte de inversionistas extranjeros[6].

Quiénes están detrás. Pese a la limitada información oficial disponible, las evidencias sugieren que son empresas privadas quienes están tras la mayoría de los negocios de tierras en África, pero también gobiernos nacionales, a menudo con empresas de propiedad estatal o sociedades privadas de inversión, que adquieren o arriendan tierras.

Los agrocombustibles son un motor clave de gran parte de las recientes adquisiciones de tierras, y el informe resalta el papel nefasto del objetivo de la Unión Europea (ue) de que en 2010 el 10% del combustible usado en el transporte de la ue provenga de fuentes “renovables” de energía. Mercados garantizados y acceso barato a tierra y mano de obra, hacen de los agrocombustibles una gran oportunidad de negocios para las empresas europeas.

Las empresas de biotecnología también se interesan en impulsar los agrocombustibles en África, intentan abrir nuevos mercados para sus variedades transgénicas y encuentran aliados importantes en la Fundación Bill y Melinda Gates —que destina 120 millones de dólares al “desarrollo” de cultivos en África, con fondos específicos para desarrollar cultivos transgénicos— y en la Alianza para una Nueva Revolución Verde en África (agra por sus siglas en inglés).

Los impactos. En un continente donde el acceso a la energía es crucial para el desarrollo, cala hondo la promesa de cultivos para producir combustibles dedicados al consumo local. Sin embargo, citando un estudio de la fao[7], ningún cultivo para agrocombustibles en Etiopía, Ghana, Madagascar o Mali se destina al consumo interno: todos los cultivos se exportan.

Los promotores —empresas y gobiernos— prometen combustibles para consumo local, empleo, desarrollo económico, reducción de las emisiones de gases con efecto de invernadero (gei), que utilizarán sólo “tierras marginales” y menor consumo de agua y erosión del suelo. La realidad es que:

* No reducen las emisiones de gei. Las aumentan. Según la investigación de at, varios estudios demuestran que producir agrocombustibles a partir de algunos cultivos ocasiona más emisiones de gei que una cantidad equivalente de combustible fósil.

A la producción en sí misma hay que agregarle los efectos de los cambios en el uso del suelo. Se calcula que en los territorios don-de se han eliminado bosques para producir palma aceitera, tardará 150 años para que el aho-rro de carbono procedente de su cosecha sustituya al carbono perdido con la tala de los bosques.

* Tierra y agua, dos bienes comunes seriamente amenazados. Parecería que los países africanos tienen vastas áreas de tierra cultivables en desuso. Es el mito de las tierras marginales.

Pero las tierras oficialmente clasificadas marginales, porque no son privadas, con frecuencia tienen funciones vitales para las comunidades y los ecosistemas: pueden ser comunales (usadas en pastoreo, cultivo de alimentos o recolección de plantas medicinales), pero también pueden ser humedales, pantanos o terrenos montañosos. at señala que el uso o reclamo de tierras pasa desapercibido cuando radica en manos de comunidades marginadas de los derechos formales de propiedad y acceso a la ley y a las instituciones. Derechos locales a la tierra poco claros, falta de acceso al proceso de registro de la tierra, requisitos de uso productivo poco definidos, vacíos legales y falta de transparencia, control y equilibrio en las negociaciones, entre otros factores, debilitan la posición de las comunidades.
La clave no es quién posea oficialmente la tierra, sino quién depende de ella para su sustento. La competencia por la tierra agrícola plantea cuestiones fundamentales para la promoción de la soberanía alimentaria y por ende debería ser considerada al fijar las prioridades gubernamentales. “¿Debe un país dependiente de la ayuda alimentaria (como Kenya o Etiopía) vender sus tierras fértiles para que se destinen al desarrollo de agrocombustibles?”, pregunta el informe.

No todas las tierras fértiles disponen de un suministro de agua adecuado. Siendo el agua un bien común cada vez más escaso en África, la producción de agrocombustibles consume grandes cantidades de agua y hace un uso intensivo de agrotóxicos, lo que contamina los cuerpos de agua adyacentes.

* Limitada e indecente oferta de empleo. La mayoría de los cultivos para agrocombustibles requiere poca mano de obra. Generan empleos de corta duración para la “limpieza” previa del terreno y la cosecha. Si la agricultura es mecanizada, el empleo es mucho menor[8]. Aun cuando se creen puestos de trabajo, la remuneración es bajísima y las empresas incumplen las leyes laborales locales.

* Falsas expectativas. Josam Ndaabona, pequeño agricultor de Zambia, resume muy claramente la modalidad de contrato de producción de jatrofa. “Ésta me recuerda al algodón. Hace muchos años cuando Dunavant vino aquí, prometió que si cultivábamos algodón, ganaríamos mucho dinero. Dejamos de cultivar nuestro maíz para hacer más dinero con el algodón. Pero al tiempo de vender, nos pagaban muy poco. Pasamos hambre porque habíamos descuidado nuestro cultivo de maíz tradicional”[9].

* Degradación ambiental. La agricultura industrial, impacta mucho el ambiente al generar deforestación y pérdida de humedales; degradación de los suelos a causa de los inadecuados métodos de cultivo; contaminación y agotamiento de los recursos hídricos. Redunda en pérdida de ecosistemas y reservas de carbono.

Más los impactos sociales y culturales en las comunidades que viven en esos ecosistemas.

En Camerún las plantaciones de palma aceitera están sustituyendo al bosque nativo de la cuenca del Congo, el segundo más grande del mundo después del Amazonas, e importante reserva de carbono. También impacta severamente a las comunidades que dependen del bosque para su vida diaria.

Conclusiones. La ávida inversión extranjera impulsa que una serie de países africanos reciba con brazos abiertos los agrocombustibles, muchos de éstos desarrollados por empresas europeas con el objetivo de satisfacer el mercado europeo generado por las metas de la ue.

Hace mucho tiempo que las sociedades africanas ven cómo sus recursos naturales son explotados por empresas extranjeras para su beneficio. Por qué esperar algo distinto con la producción de agrocombustibles, en manos de empresas extranjeras. Lo cierto es que las comunidades sufrirán los impactos sociales, ambientales y culturales de esta nueva promesa de desarrollo.

Recomendaciones para la acción

• Frenar el acaparamiento de tierras. Eliminar los objetivos políticos que incrementan la demanda de agrocombustibles, en particular los objetivos obligatorios de la ue, y suspender de inmediato las adquisiciones de tierras y las inversiones en agrocombustibles.

• Promover una agricultura respetuosa del agricultor y del ambiente, dirigida a la comunidad local.

• Promover la inversión en sociedades sustentables que reduzcan su consumo de energía.

• Establecer normas claras, jurídicamente vinculantes y exigibles, para los inversionistas, que tengan en cuenta todos los posibles impactos de las actividades que pretendan realizar.

• Exigir el consentimiento libre, previo e informado de las comunidades locales afectadas, para cualquier venta o arrendamiento de tierra.

• Proteger los derechos consuetudinarios de las comunidades y pueblos indígenas.

• Proteger los derechos laborales y humanos de los trabajadores y las trabajadoras agropecuarios.


1  GRAIN (octubre 2008) ¡Se adueñan de la tierra! El proceso de acaparamiento agrario por seguridad alimentaria y de negocios.
Ver: http://www.grain.org/briefings/?id=214. Ver versión abreviada en Biodiversidad, sustento y culturas, núm 60.

2  Informe del Relator Especial sobre el derecho a la alimentación. Mayor capacidad de respuesta: un marco de derechos humanos para la seguridad alimentaria y nutricional mundial, p.13, septiembre de 2008, http://daccess-ods.un.org/access.nsf/Get?Open&DS=A/HRC/9/L.15&Lang=S

Cotula, L., Vermeulen, S., Leonard, R. and Keeley, J., 2009, Land Grab or Development Opportunity? Agricultural Investment and International Land Deals in Africa, IIED/FAO/IFAD, Londres/Roma. http://www.fao.org/docrep/011/ak241e/ak241e00.htm

África: crece la usurpación. Escala e impacto del acaparamiento de tierras para agrocombustibles.

Unión Africana (marzo 2009) Framework and guidelines on land policy in África. http:// www.pambazuka.org/aumonitor/images/uploads/Framework.pdf

Ibídem.

Op. cit, nota 3.

Ustulin, E. J. & Severo, J. R. (2001): Cana-de-Açúcar : Proteger o ambiente e continuar gerando empregos. http://www.cna.org.br/Gleba99N/Set01/cana01.htm

9 African Biodiversity Network (julio 2007) Agrofuels In Africa-The Impacts On Land, Food And Forests.

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