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Llamado africano a una moratoria sobre desarrollos agrocombustibles Por favor acompañe este llamado con su firma enviando un correo electrónico con su nombre, organización y país a: agrofuelsafrica@gmail.com Nosotras y nosotros, los miembros abajo firmantes de organizaciones de la sociedad civil africana, así como de organizaciones de otras partes del mundo, hacemos un llamado urgente a una moratoria sobre nuevos desarrollos agrocombustibles en nuestro continente. Necesitamos proteger nuestra seguridad alimentaria, selvas, agua, derechos territoriales, campesinos y pueblos indígenas de la marcha agresiva de los desarrollos agrocombustibles, que están devorando nuestra tierra y recursos a una escala y velocidad increíbles. Hacemos un llamado por: * Una moratoria sobre nuevos desarrollos de agrocombustibles en África. Es necesario que nuestros gobiernos se detengan inmediatamente y piensen antes de entregar nuestro continente a la demanda de combustible de inversores extranjeros. * No a las metas en agrocombustibles de los gobiernos de Europa y del resto del mundo. * Una moratoria internacional sobre exportaciones de agrocombustibles, hasta que los verdaderos costos sociales y medioambientales puedan ser evaluados, y el desastre evitado. Hemos preferido denominar "agrocombustibles" a este problema, en lugar del término "biocombustibles" más difundido, para dejar en claro que nos estamos refiriendo específicamente a la producción a gran escala de cultivos destinados a elaborar combustibles líquidos. No estamos hablando de la utilización de la madera, estiércol o residuos agrícolas. Ni nos estamos refiriendo a la producción en pequeña escala que está integrada a la producción de alimentos y que se utiliza para el suministro hogareño y local de energía. Queremos aclarar que cuando hablamos de la embestida de los agrocombustibles, nos referimos a la producción de combustible a gran escala que se desarrolla en vastas plantaciones privatizadas, y que se maneja por las demandas de combustible de los mercados de exportación. África ya está sintiendo el impacto del cambio climático global, y probablemente nuestro continente va a ser el más duramente golpeado por los futuros cambios de nuestros sistemas climáticos. Debemos hacer todo lo que podamos tanto para mitigar los problemas, como para adaptarnos a los cambios que vienen. Pero la embestida de los agrocombustibles, en lugar de la seductora solución “carbono Neutral" que reclama ser, exacerbará aun más los problemas climáticos y de seguridad alimentaria de África. La embestida de los agrocombustibles en África está siendo caracterizada como la nueva “Fiebre del Oro Verde”. Los inversores están privatizando a toda prisa nuestras tierras para sus plantaciones, al tiempo que nuestros gobiernos adjudican alegremente millones de hectáreas del 70% de las tierras africanas que todavía son de propiedad comunal. Se está promoviendo la “jatropha” como uno de los nuevos maravillosos cultivos que los pequeños agricultores africanos pueden plantar para producir combustible. Aunque en realidad, la fiebre del oro está siendo firmemente controlada por gigantescas compañías transnacionales que se están apropiando del territorio de África a un ritmo increíble, y está a punto de traer impactos socioeconómicos y medioambientales desastrosos sobre nuestras comunidades, seguridad alimentaria, bosques y recursos hídricos. Algunos de los impactos que ya se han observado hasta ahora en 2007, incluyen: 1) Desplazamiento de los campesinos y de la seguridad alimentaria en Tanzania En Tanzania, ya se está expulsando a miles de campesinos que cultivan arroz y maíz, de las zonas de tierra fértil con buen acceso a riego, para colocar plantaciones de caña de azúcar y de jatropha para agrocombustibles en las tierras recientemente privatizadas. Las aldeas están siendo desalojadas, pero a las familias les están ofreciendo mínimas compensaciones u oportunidades por la pérdida de su tierra, comunidad y modo de vida. Ya se han producido desalojos en el Distrito de Kisarawe y en las sabanas de Usangu, y se están adjudicando decenas de miles de hectáreas en los distritos de Bagamoyo y de Kilwa a inversores extranjeros. Por otra parte, el gobierno ha identificado varios millones más de hectáreas en por lo menos otros diez distritos. 2) Deforestación en Uganda para los agrocombustibles En Uganda, los planes de talar miles de hectáreas de la reserva de selva tropical más grande del país para destinarlas a una plantación de azúcar para etanol, afortunadamente han sido cancelados después de la protesta civil sobre el problema. Una deforestación de tal magnitud puede amenazar los ciclos del agua locales, dado que la Selva de Mabira es una zona clave de captación de agua para el Lago Victoria y el Río Nilo. Desgraciadamente, sin embargo, miles de hectáreas de bosques en Kalangala y en las Islas de Bugala, en el Lago Victoria, ya han sido taladas para abrir camino a las plantaciones de palma aceitera. 3) Áreas de conservación amenazadas en Etiopía Millones de hectáreas en Etiopía han sido identificadas como convenientes para la producción de agrocombustibles, y ya se han adjudicado tierras a muchas compañías extranjeras en zonas de labranza, selvas y áreas desérticas. Ni siquiera las áreas protegidas están a salvo de la propagación de los agrocombustibles. A un inversor europeo se le han concedido trece mil hectáreas de tierra en el estado de Oromia - 87% del cual es Santuario del Elefante de Babile, un hogar para elefantes raros y en peligro de extinción. 4) Pésimos convenios para agricultores contratados en Zambia Las plantaciones privatizadas no son el único modelo de producción a gran escala de agrocombustibles en África. En Zambia, algunos inversores han elegido producir cultivos como la jatropha mediante un enorme número de agricultores contratados, estipulando convenios a treinta años. Estos contratos sirven para transferir el control de la producción del agricultor a la compañía, a través de un sistema de préstamos, numerosos recargos y pagos de servicios, y precios determinados por la empresa. Bajo un sistema de dependencia tal, los agricultores seguramente van a aumentar sus deudas con la compañía, hasta verse obligados a entregar todas sus tierras. 5) ¿Combustible o alimentos en África Oriental? En África Oriental, la locura de los agrocombustibles también está ganando velocidad. La jatropha ya se está cultivando en Togo, Ghana, Senegal, Malí, Costa de Marfil y Níger. El presidente de Senegal, Abdoulaye Wade, se ha entusiasmado con una "revolución de los biocombustibles" africana y ha puesto a los cultivos para combustibles en el lugar central de un programa de renovación de la agricultura de su país. En Ghana, una compañía está planeando plantar un millón de hectáreas de jatropha con apoyo del gobierno, mientras que en Benin otra empresa ha obtenido autorización para plantar un cuarto de millón de hectáreas de cultivos para agrocombustibles. Los campesinos de Benin, y de muchos otros países de la región, no poseen más de una hectárea, en promedio, para cultivar allí sus productos de consumo y se espera que los agrocombustibles provoquen graves daños en su producción alimentaria. En otras palabras: la “revolución de los agrocombustibles” se ha puesto en marcha para suplantar millones de hectáreas de sistemas agrícolas locales, y las comunidades rurales que trabajan en ellas, por grandes plantaciones. Está orientada a sustituir los sistemas agrarios tradicionales de cultivo, pastoreo y barbechos basados en la biodiversidad, por monocultivos y cultivos genéticamente modificados para agrocombustibles. Adicionalmente, los millones de hectáreas de lo que los promotores de los agrocombustibles denominan eufemísticamente "tierras baldías" o "suelos marginales”, se van a volcar a “productiva” fabricación de combustible, olvidando convenientemente que millones de personas de las comunidades locales viven de estos ecosistemas frágiles. Y donde no hay ningún sistema agrario tradicional que suplantar, simplemente se toman las selvas. A la cabeza de este proceso están las corporaciones multinacionales que manejan mejor este tipo de enormes monocultivos y ya controlan el mercado internacional de agrocombustibles. En África, gran parte de la campaña de los desarrollos de los agrocombustibles, está basada en el discurso de lograr la seguridad energética nacional. Sin embargo, la mayoría de los países han fracasado en reconocer que las compañías extranjeras ya están controlando la dirección de la producción de biocombustible, con la mirada puesta en el objetivo más lucrativo de los mercados de exportación. La suba global de los precios del petróleo determinará el precio de los biocombustibles líquidos y, seguramente, se fijarán precios de combustibles y materias primas fuera del alcance de los pobres, y en los mercados de exportación del Norte. Simplemente no creemos que los agrocombustibles ofrezcan una solución genuina para el cambio climático o la seguridad energética. Los estudios científicos demuestran que la producción, procesamiento y transporte de los agrocombustibles, utilizan más energía que la que contiene el combustible producido. Otros estudios demuestran que la tala y quema de bosques y turberas para abrir camino a las plantaciones de agrocombustibles producen muchas veces más emisiones de dióxido de carbono por litro de agrocombustible, que la cantidad equivalente de combustible fósil. La actual embestida de los agrocombustibles exacerba, en lugar de resolver, el problema del cambio climático. Para tratar el cambio climático, no precisamos plantaciones de agrocombustibles para producir energía por combustión. En cambio, necesitamos revertir el sistema de producción industrial. Necesitamos políticas y estrategias para reducir el consumo de energía y prevenir el despilfarro. Tales políticas y estrategias ya existen y hay que luchar por ellas. En agricultura y producción de alimentos, esto significa orientar la producción hacia lo local antes que a los mercados internacionales; significa adoptar estrategias para mantener a las personas en el campo, en lugar de expulsarlas; significa apoyar propuestas sostenibles y sustentables para volver a traer la biodiversidad a la agricultura, utilizando y expandiendo el conocimiento local; y significa volver a poner a las comunidades locales a la cabeza del desarrollo rural. Tales políticas y estrategias, implican la utilización y profundo desarrollo de tecnologías agro-ecológicas para mantener y mejorar la fertilidad del suelo y la materia orgánica, y el proceso de secuestrar el dióxido de carbono en el suelo en lugar de expelerlo a la atmósfera. Juntas, tales medidas conformarían un formidable paso en la dirección correcta en la lucha contra el cambio climático. Entre los muchos desafíos de África, la seguridad alimentaria es uno de los más serios. Un tanque de automóvil lleno de etanol utiliza la misma cantidad de granos que puede alimentar a un niño durante un año. No entendemos cómo nuestros gobiernos pueden disponer alegremente de nuestro sustento, tierras y agua para satisfacer la dilapidación de combustible de los pudientes del Norte, cuando en casa ya enfrentamos problemas de seguridad alimentaria y destrucción medioambiental. Mal podemos permitirnos el lujo de perder nuestros alimentos, bosques, tierra y agua, si tenemos que enfrentar los desafíos del cambio climático y de la inseguridad alimentaria. Por lo tanto invitamos a nuestros gobiernos africanos y a los del Norte a hacer un alto y pensar. Hacemos un urgente llamado a una moratoria que pueda proteger a África de las muchas amenazas de la nueva y peligrosa estampida de los agrocombustibles. Rogamos acompañar con su firma este Llamado enviando un correo electrónico con su nombre, organización y país a: agrofuelsafrica@gmail.com ADHESIONES: De África: 1. Mahinou Senade Nestor, Synergie Paysanne, Benin De otras partes del mundo, en apoyo: 35. Vanubia Martins, ASA, Brazil |
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